CEA | PERSPECTIVAS

Columna Perspectivas del mes de junio. Esta sección del Centro de Economía Aplicada (CEA) de la UCEMA provee un análisis de destacados economistas con orientaciones y enfoques diferentes respecto de los problemas económicos de nuestro país y el mundo.

“No estamos en presencia de una crisis económica, pero sí de una crisis cambiaria”

Entrevista a Martín Redrado, ex Presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA)

Tomas Marinozzi, ayudante del Centro de Economía Aplicada de la UCEMA, entrevistó Martín Redrado, expresidente de BCRA para hablar sobre los acontecimientos recientes en materia cambiaria y la actualidad económica.

Sobre la semana del 15 de mayo, Sturzenegger comentó que “no hubo corrida cambiaria, fue una turbulencia”. Esta semana vimos un episodio similar cerrando con un dólar a casi 29 pesos. ¿Cómo ve parada a la Argentina?

Es importante destacar que no estamos en presencia de una crisis económica, pero sí de una crisis cambiaria. Es clave lograr estabilizar el tipo de cambio para que esta tensión en el mercado de cambios no se transforme en una crisis de confianza. Hasta el lunes pasado, las intervenciones erráticas de la autoridad monetaria generaron más incertidumbre.

¿Es éste el final del atraso cambiario o considera que el dólar todavía tiene escalones por subir antes de llegar al techo?

Estamos frente a un período de alta volatilidad, por lo que es importante ganarle la pulseada al mercado y lograr estabilizar el tipo de cambio. Para eso, el Banco Central debe intervenir en forma clara y contundente, generando distintas ventanas de liquidez en dólares, demostrando que la autoridad monetaria tiene la capacidad de marcar el ritmo de mercado.

El expresidente presentó su renuncia reconociendo su falta de credibilidad. ¿Cree que el cambio de las figuras en el Banco central alcanza para restaurar la credibilidad?

No basta con un cambio de nombres, lo trascendente son las políticas públicas implementadas. El Banco Central necesita generar políticas que garanticen la estabilidad monetaria y financiera de la Argentina. Es preciso un programa macroeconómico que establezca la reducción de la nominalidad de las variables que maneja el sector público y su convergencia plurianual. Esto significa objetivos homogéneos y sustentables para la política fiscal, monetaria y de ingresos.

A lo largo de estos últimos meses, vimos intervenciones muy erráticas del BCRA tratando de defender el tipo de cambio y por momentos dejarlo correr. Usted estuvo a cargo de la autoridad monetaria ¿cómo se para una corrida cambiaria?

La autoridad monetaria tiene que sobre-reaccionar a las expectativas del mercado y cambiar el ritmo en forma permanente. Es decir, el Banco Central puede “correrse” e intervenir fuerte en forma esporádica, pero debe ser determinante. Si el dólar sólo sube, entonces se están perdiendo reservas sin lograr equilibrar el mercado. A su vez, deben recordarse los costos y beneficios de las distintas herramientas, cuidando la consistencia con la evolución del resto de las variables macro y el movimiento de otras monedas de la región. Se necesitan generar todos los mecanismos que garanticen la provisión de liquidez en dólares, marcando presencia y generando previsibilidad.

Para ganar la pulseada, es preciso persistir en este enfoque durante varias jornadas. Cuando el mercado recupere tranquilidad y certidumbre, la autoridad monetaria debe volver a suministrar liquidez en pesos para limitar el impacto en la actividad económica, normalizar el funcionamiento de los mercados y asegurar la estabilidad financiera.

Pareciera que hubo un desentendimiento de la política monetaria en esta gestión. Se optó por aplicar un esquema de inflation targeting, sin embargo la expansión monetaria rondaba tasas del 27% y el Banco central constantemente intervenía en el mercado cambiario. No pareció quedar en claro cuál era el ancla nominal de la política monetaria. ¿Qué impresión tiene?

El esquema de metas de inflación fue irrealista para la Argentina. En efecto, tenemos una economía en transición hacia su sendero de equilibrio. La utilización de la tasa de interés es un instrumento muy débil para anclar las expectativas de inflación de nuestra economía. El crédito en nuestro país es sólo 14 puntos del producto, y ese es el canal de transmisión que tiene el Banco Central con la economía real, a diferencia del promedio de los países de la región. Por el contrario, esta política de tasas generó una atracción artificial de capitales financieros con la consecuente apreciación del tipo de cambio. El ancla nominal debe ser un programa macroeconómico consistente.

En la coyuntura económica todo el tiempo se habla sobre los problemas del día a día pero no se ve un programa económico integral de largo plazo. ¿Cómo se puede trabajar en la sustentabilidad económica?

En particular, debe trabajarse en incentivos fiscales y crediticios que permitan iniciar un proceso de innovación liderado por la investigación y desarrollo de nuevos productos. Sólo a través de la interacción entre la comunidad científica y el mundo productivo se podrá marcar un sendero de crecimiento basado en nuestras ventajas competitivas. Para proyectar la producción argentina al mundo es preciso iniciar una “cruzada exportadora”, que involucre al sector público y privado para negociar acuerdos comerciales con países o bloques que presentan complementariedades productivas con el nuestro.

Por último, el FMI pidió un tipo de cambio flotante. ¿Argentina está lista para un tipo de cambio flotante?

El principal desafío de los países emergentes es la administración de los flujos de capitales, dada la volatilidad de los mismos. Para economías como la nuestra, lo más adecuado es tener una política de acumulación de reservas anti-cíclica, que permita morigerar los efectos de ingresos y salidas de capitales por factores externos. Lo más adecuado es llevar adelante un enfoque de administración de riesgos, con un escenario base de demanda de dinero y una precisa definición de los instrumentos a utilizar en caso de desvíos.