Lecciones sobre el consumo, dinero y las políticas públicas

Ámbito Financiero. 11 de agosto de 2016.

Muchos académicos dirían que la mayor contribución de Milton Friedman fue el monetarismo, o tal vez su teoría de la función consumo. De hecho, el premio Nobel le fue otorgado en 1976 "por sus logros en los campos de análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de las políticas de estabilización”. En la celebración de los 90 años de Friedman en 2002, a la que tuve el honor de asistir, Ben Bernanke señaló: "Entre los economistas, Friedman no tiene igual. Sus aportes a la economía son una legión, incluyendo su desarrollo de la teoría del ingreso permanente, su investigación en economía monetaria que cambió el paradigma, y sus estimulantes ensayos originales sobre la historia económica y la metodología en la economía". John Cochrane fue un poco más lejos e indicó que "la función consumo y los fundamentos monetarios de la inflación son tan importantes para la economía del siglo XX como el descubrimiento del ADN fue para la biología". Por su parte, Gary Becker (Nobel 1992) destacó que “Friedman fue un magnífico estadístico y un muy cuidadoso trabajador empírico (…) El libro sobre El Ingreso en las Profesiones (…) seguramente se ubica entre los mejores estudios empíricos en economía, con una notable combinación de teoría, técnicas estadísticas, y un cuidadoso análisis de los datos”.

¿Cuál fue la importancia de Friedman para mí como economista? En el libro Capitalismo y Libertad de 1962 muestra el enorme poder del análisis económico para pensar en políticas públicas, y el gran valor social que tiene la libertad individual; es decir, la idea que la libertad individual, la habilidad de las personas para perseguir su propio éxito, contribuye al bienestar de todos, mostrando la eficacia del libre mercado como un medio para organizar los recursos.

Friedman mantenía la premisa de que a las políticas públicas no hay que evaluarlas por sus intenciones sino por sus resultados. Su elaboración de propuestas políticas se basa en la idea de que la competencia mejora el bienestar de los consumidores y que las personas conocen sus propios intereses mejor que los funcionarios del gobierno o cualquier otra persona u organismo. Con estos principios Friedman mostró, por ejemplo, que el servicio militar obligatorio era básicamente un impuesto sobre los reclutas que podían elegir otra carrera mejor paga en el sector privado, y propuso un servicio militar voluntario. Un general denunció la idea de Friedman, diciendo que no quería dirigir un ejército de mercenarios. Él lo interrumpió y le dijo: “General, ¿Usted prefiere comandar un ejército de esclavos?”

Desde los 50, Friedman argumentó a favor de los sistemas de libre elección de escuelas y de vales educativos como forma de introducir la competencia y mejorar la educación. Al respecto, sostenía que "el gasto en educación será más eficaz si se basa en la elección de los padres y en la iniciativa privada, los pilares del éxito de nuestra sociedad". En todos los casos, primero analizaba cómo se comportan los mercados en respuesta a una política pública en particular, incluyendo cómo los participantes responden a cambios en sus incentivos y los efectos desplazamientos que producen generalmente las intervenciones del gobierno.

Friedman creía firmemente en el poder del debate, tanto en el ámbito académico como en el de políticas públicas. Sobre los beneficios de la crítica y el debate permanente, decía: "No podés estar seguro de que estás en lo cierto a no ser que entiendas los argumentos en contra de tu punto de vista mejor que tus oponentes".

Su legado está vivo, y ciertamente se encuentra en el corazón de la Maestría en Economía que dirijo en la UCEMA, donde tenemos el convencimiento de que el enfoque económico es una herramienta poderosa para entender el mundo que nos rodea.