¿La soja y el petróleo en suba?

Ámbito Financiero. 20 de diciembre de 2016.

Las proyecciones internacionales indican un futuro promisorio para los valores del complejo sojero.

La experiencia histórica revela la existencia de una fuerte correlación entre el precio del petróleo y el valor de la soja.

Tomar conciencia de tal fenómeno no es un hecho menor cuando las circunstancias actuales se muestran adversas para el negocio de la oleaginosa.

La superficie mundial destinada a oleaginosas, especialmente de soja, continúa en aumento sostenido. Se estima una superficie de 122 millones de hectáreas con una producción récord de 336 millones de toneladas. En la campaña 16/17, los stocks globales serían de 81,50 millones de toneladas, muy por encima de los años anteriores.

Tampoco, resulta conveniente la propensión a la suba en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de EE.UU. Para colmo, se aguardan nuevas subas en el próximo año.

Con estos datos, el mercado tiende a fijar valores para la soja y los subproductos decrecientes, aunque en menor relación a los aumentos productivos. Tal divergencia se explica por la tendencia, ciertamente estructural, de aumento de la capacidad adquisitiva de las clases medias y del número de sus integrantes en los principales países emergentes, como India y China. En sus últimas proyecciones para el 2017, el FMI habla de un crecimiento del PBI para los avanzados de tan sólo el 1,8% en tanto que para los emergentes del 4,6%. La diferencia es notoria y alentadora para las exportaciones alimentarias de la Argentina.

El aceite como subproducto de la soja es materia prima de la industria del biodiesel en todo el mundo. En nuestro país, sólo este aceite es utilizado para tal industria.

Al analizar la evolución del precio del aceite de soja se advierte cómo aumenta según sea el crecimiento de la industria del biocombustible. Desde 2005, cuando ésta comienza a levantar vuelo, la relación del precio del aceite con el del petróleo se estrecha. Desde ese año, las inversiones alentadas por muchos países, a fin de limitar la dependencia con los países exportadores de petróleo, sigue un derrotero creciente.

En tal caso, la pregunta es: ¿puede aumentar el precio del petróleo en el mundo? Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la inversión en nueva producción de petróleo seguiría cayendo en el 2017. Así, será la primera vez en la historia del petróleo que las inversiones disminuyen durante 3 años consecutivos lo que derivaría, para los mercados mundiales del crudo, en serios inconvenientes.

Sólo en el caso de que el combustible fósil alcanzase un precio superior a 60 dólares, la industria del petróleo de esquisto se pondría en marcha y, así, al cabo de uno o dos años podría mejorar la oferta.

La caída en los valores del crudo viene desde el 2014. Pero, al llegar a enero de este año, tal recorrido se frena. Resulta sorprendente su comportamiento en tan sólo un año. Mientras que en ese mes se halla en 26 dólares, hoy llega a 50 dólares el barril.

Obviamente, el bajo precio ha sido el resultado de las políticas de algunos exportadores tendientes disuadir y desalentar las nuevas inversiones globales. Arabia Saudita habría aumentado la producción sobreoferta mediante- para bajar los precios del barril y dejar afuera del mercado a determinadas explotaciones de EE.UU.

De acuerdo al último informe del Banco Mundial, "Perspectivas de los Mercados de Productos Básicos", el año 2016 ha tenido un precio promedio de 43 dólares, lo que significa un 15% menos que el año previo. Y espera un promedio para el 2017 de 55 dólares. La suba vendría de la mano del consumo que superaría la producción, dadas las limitaciones a la producción por parte de los miembros de la OPEP y de Rusia y en vista de que la producción de EE.UU. no registraría crecimiento.

Comprobado estadísticamente que las cotizaciones de la soja están ligadas al devenir del precio del combustible fósil, es dable contemplar un escenario positivo o al menos, sostenido- para el complejo oleaginoso.