El derecho del futuro

El Cronista. 5 de octubre de 2016.

Un proyecto argentino, seleccionado por Singularity University, avanza para transformar la vida de más de 1.000 millones de personas de la mano de la justicia colaborativa.

Federico Ast no es abogado. Hasta hace poco, de su proyecto ni siquiera participaban profesionales del derecho. Sin embargo, el impacto potencial de la propuesta fue tenido en cuenta no una, sino dos veces para modificar la administración de justicia por la gente de Singularity University, ese lugar en el valle de silicio donde se fomentan proyectos que pueden impactar positivamente en la vida de más de 1.000 millones de personas.

Ast es economista. Estudió filosofía. Se dedicó al periodismo de negocios. Participó en el equipo fundador de una start up y está haciendo un doctorado. Es profesor de marketing en la Universidad del Cema y decidió probar con una idea: Crowdjury.

"Noté que en la justicia argentina hay algunos problemas: es muy costosa, poco transparente, lenta. Me puse a investigar el tema, de por qué pasa esto, y ver cómo se podía resolver. Pensé en cómo aplicar lo que sería la inteligencia colectiva al sistema legal. La justicia es muy lenta porque está construida con tecnología del siglo XVIII, entonces la pregunta que me hice es cómo sería la justicia construida para la era de Internet con la tecnología que tenemos hoy", describe.

En base a un paper en que desarrolló la idea, Ast fue invitado a una conferencia de tecnología y finanzas en Ámsterdam, e instado allí a participar de Singularity, programa de tres meses para el que fue seleccionado junto a otros 80 proyectos. Pasada esa capacitación, les pidieron a 30 que se queden para desarrollarlos.

Internet, señala, habilita a que muchas más personas se sumen a la economía mundial. "La gente está transaccionando desde Kenia con Uzbekistán. ¿Qué justicia existe entre dos partes de los dos países para resolver una disputa? Crowdjury permite resolver lo que para el sistema judicial es muy costoso de hacer. No compite con la justicia. Está por debajo del costo mínimo de la justicia efectiva", explica.

Ejemplo: la contratación del diseño de un isologo para un comercio a un diseñador de un lejano país. La disconformidad con el trabajo. El te pago o no te pago. El trabajé bien o no. En el sistema inicial de Ast, un jurado de expertos recibiría la evidencia para dictaminar con "fuerza legal", con cláusula previamente aceptada, quién tiene razón. A cambio, sus honorarios serían pagados con bitcoins.

"El Crowdjury puede, de una forma inteligente, distribuir el contrato y la evidencia para que un jurado de expertos decida. Eso puede estar vinculado a un enforcement que puede ser con un smart contract o podría ser la misma plataforma que contrata el servicio la que lo haga", refuerza.

Por esa idea fue elegido. Pero su proyecto tenía fecha de vencimiento y hoy trabaja en uno que lo complementa. "A futuro, es probable que esto se resuelva entre computadoras, con inteligencia artificial. De acá a 10 o 20 años los que van a resolver no son jueces ni personas, sino algoritmos. Esto va a terminar siendo ley más código de computadora", insiste.

De allí que el equipo que trabaja hoy en este nuevo sistema está conformado por Ast; la italiana Marta Ghiglioni, abogada y programadora; Anne Connelly, canadiense, especialista en blockchain, y Soushiant Zanganenpour, iraní, criado en Canadá, experto en temas de gobierno abierto y social entrepreneurship.

En este momento, están avanzando en el MVP (por minimum viable product), tratando de hacer el primer desarrollo de la plataforma y validando con los primeros segmentos de clientes. En cuanto a fondeo, lo previsto es el tradicional porcentaje por disputa tramitada en la plataforma, los codiciados inversores o el Crowdsale, una suerte de IPO que se celebra antes de hacer la empresa, con lo cual la participación tiene un costo bajísimo y, "si sale bien, se puede hacer una diferencia enorme".

Tradicionalmente, reconoce, el foco de Singularity estuvo puesto en temáticas científicamente más duras. El de Ast es el único proyecto en materia legal que hay en la univerdad, que, en sus palabras, empezó a notar que el desarrollo de todos los otros avances queda trabado por cuestiones de gobierno. "Un montón de regulaciones traban su uso. Entonces, si lo que se quiere es acelerar el cambio, hay que poner foco en gobierno", razona.

Y concluye: "Cuando explicaba Crowdjury en la Argentina, parecía un loco. Acá la reacción es diferente. Se hacen cosas así todo el tiempo. Están pensando siempre en cómo es el sistema que viene. Y no se imaginan que la justicia en 20 años funcione de una manera tan distinta a la que planteamos nosotros, con este u otro modelo. Lo que sí, no cabe duda, no va a ser como es ahora".