La estructuración de M&A locales

El Cronista. 8 de enero de 2018.

El año 2018 comienza con una creciente tendencia enfocada en la concertación de operaciones de M&A en el mercado argentino, por una diversidad de fundamentos. A nivel económico-financiero, el valor de nuestros activos sigue siendo atractivo, tomando, por ejemplo, el múltiplo que habitualmente se adopta para su determinación, aplicado sobre la fórmula de valuación elegida por las partes en transacciones locales (EBITDA), que durante el período 2010/2016, ha sido entre un 60% a 80% inferior al utilizado en otros países de América Latina.

Otro factor que ha favorecido significativamente la estructuración de este tipo de negocios, ha sido la emisión de una serie de medidas "amigables" hacia la inversión extranjera, por la actual administración gubernamental, tanto desde su inicio (arreglo con holdouts/liberación del cepo cambiario), como más recientemente, la eliminación de restricciones para el pago de dividendos y regalías en el exterior, y la posibilidad para los residentes locales de no transferir las divisas recibidas de préstamos otorgados en el exterior, para su conversión a moneda doméstica.

En lo que respecta a su diseño, anticipamos que los deals que podrían celebrarse a partir de este año, exhibirían una serie de particularidades distintivas, entre las que puntualizamos, las siguientes: modelos alternativos a las tradicionales "cash transactions"; un aumento en operaciones "competitivas" (en esencia un formato híbrido resultante de una combinación entre -por una parte- una negociación informal entablada con varios potenciales compradores, y por la otra, un proceso de selección con un cronograma totalmente estandarizado, similar al conocido en la práctica anglosajona, como "auction"), en las que el asesor financiero contratado por el vendedor, será primariamente responsable en la elaboración de una lista de posibles adquirentes, con la finalidad de maximizar el poder de negociación en favor de aquél; y también, por nuevas actividades económicas operadas por compañías targets (energías renovables, criptomonedas, e-commerce para agro-negocios, y las Fintech).

Es indudable que, en lo que respecta a su tamaño, las M&A locales son operaciones mucho más pequeñas, comparadas a las que habitualmente se pactan en el mundo desarrollado, aunque tal circunstancia no impide que los conflictos jurídicos y regulatorios que deberían ser identificados por los abogados corporativos que participen de su implementación, posean una complejidad y sofisticación similar, teniendo en cuenta, además, que tanto el contenido de la documentación generada en sus distintas etapas, como los procedimientos utilizados para la detección de riesgos, han sido replicados del Common Law.

En lo que se refiere a los riesgos de "última generación" que estas transacciones sujetas a nuestra legislación, deberán enfrentar a partir de este año, no podemos dejar de señalar el impacto que tendrá la próxima vigencia de la ley que imputa responsabilidad penal a las personas jurídicas privadas por actos de corrupción, la que ha instituido la "responsabilidad sucesoria" del adquirente de una participación controlante sobre una compañía target local, en el caso que no hubiera detectado o hubiera ignorado deliberadamente durante el due diligence, la existencia de prácticas corruptas cometidas por dicha entidad, directamente o a través de terceros, y no hubiera establecido un plan de remediación de tales conductas, para cerrar la operación.