Llegó la hora de las finanzas sustentables

El Economista. 17 de noviembre de 2016.

Los green bonds emitidos a nivel global en 2014 igualaron el total de bonos de ese tipo emitidos entre 1995 y 2013. Los récords en términos de volúmenes se repiten año tras año: 2015 no fue la excepción y 2016 tampoco lo será. Las instituciones financieras que han adoptado los Principios de Ecuador, que contemplan el análisis ambiental, fondean el 70% de la deuda internacional de project finance en mercados emergentes. Asset managers, con activos bajo administración varias veces billonarias, han adherido a los Principios de Inversión Responsable (PRI, por su sigla en inglés). Si fueran datos aislados, podría tratarse de meras coincidencias.

Michael Bloomberg encabeza un grupo de trabajo global cuyo objetivo es estandarizar el disclosure de información relacionada con el cambio climático por parte del sector privado. Los principales fondos soberanos y algunos de los más importantes fondos de pensión del mundo han incluido en sus políticas de inversión compromisos de desinvertir en activos que financian actividades nocivas para el ambiente, en particular combustibles fósiles. En el marco del G-20 (del cual Argentina es miembro), el Green Finance Study Group publicó en septiembre su reporte, con los desafíos y alternativas para lograr alcanzar escala en el financiamiento verde. Desde 2009, en el ámbito de la World Federation of Exchanges funciona el grupo de trabajo llamado Sustainable Stock Exchanges, que actualmente nuclea unas sesenta entidades en todo el mundo. La suma de evidencias torna más dificultoso considerar que estamos ante la presencia de meras coincidencias.

Tres hitos de gran relevancia se sucedieron en 2015: i) en mayo, la encíclica papal Laudato si, que habla claramente de consumo y producción responsables; ii) en septiembre, las Naciones Unidas, con el apoyo de 195 países, lanzaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) que incluyen 169 metas específicas a alcanzar para el año 2030. Siete de esos objetivos están relacionados con la conservación de nuestro planeta; iii) en diciembre se aprobó preliminarmente el Acuerdo de París, el primero de su tipo luego de arduas negociaciones que incluyeron más de un fracaso previo. Ya en el presente año, la ratificación del acuerdo fue alcanzada en  sólo 10 meses, en tanto el Protocolo de Kioto demoró 8 años. A esta altura, resulta evidente que estamos ante la presencia de una tendencia, y de largo plazo.

Esto justifica que recientemente se reunieran en Dubai más de 500 delegados de todo el mundo, pertenecientes a las más diversas instituciones, para celebrar la GRT 2016, la Global Roundtable de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Participar del evento me permitió tener una mirada más cercana del estado del arte de las finanzas sustentables, materializadas en la inclusión de aspectos ambientales (aunque también sociales y de gobernanza) de parte de bancos e inversores, a la hora de otorgar créditos y realizar inversiones, respectivamente. Esta tendencia ya confirmada incluye iniciativas en el sector financiero a nivel individual, de asociaciones de bancos, grupos de inversores, calificadoras de riesgo, mercados de valores y reguladores. Las experiencias no  sólo se evidencian en los países con sistemas financieros más desarrollados, sino también en aquellos con características similares al nuestro. Argentina tiene, en este sentido, un desafío pendiente, que también debe ser evaluado como una oportunidad de negocio para las entidades financieras locales.