¿Tenemos un mercado de capitales moderno?

El Economista. 31 de mayo de 2017.

Mientras no estén dadas las condiciones de confianza y seguridad jurídica, será un sueño nuestro mercado de capitales moderno.

Es tan conocido por todos, y a la vez parece tan ignorado, que el acceso a la financiación es vital para el crecimiento de la empresa. Tomemos el caso de cualquier emprendimiento o empresa que produce artículos tecnológicos innovadores, nuevas apps que utilizamos habitualmente y nos proveen mejor calidad de vida a diario. ¿Podrían haberse creado si la empresa opera en un país con un sistema de mercado de capitales precario? Es obvio que no.

El financiamiento resulta tan vital que su consecuencia es no poder llevar adelante proyectos de inversión que generen valor para la empresa y la sociedad toda.

Mucho se habla de la insuficiencia de financiamiento para la empresa, en particular para los nuevos proyectos de emprendedores, que hoy son las nuevas figuras en agenda. También para aquellos de siempre, las pequeñas y medianas empresas. La inversión se financia mediante ahorros y se canaliza mediante el mercado de capitales, sea este doméstico o foráneo. Así el mercado de capitales es un artífice central e insustituible Pero, ¿hemos cambiado algo?

El proyecto de modificación a la actual Ley de Mercado de Capitales N° 26.831, que el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) envió al Congreso a fines del año pasado, quedó ignorado. Ello muestra la importancia, o no, que para los legisladores tiene este tema.

El proyecto de modificación buscaba articular y fomentar prácticas que contribuyan a profundizar y desarrollar el mercado, también quitar figuras que dañaron al sistema y que en los mercados de capitales modernos son obsoletas. Hoy se habla de un proyecto reciente del PEN de tratar las reformas mediante otra herramienta, un DNU (decreto de necesidad y urgencia). En efecto, hay que modernizar el marco normativo mediante las herramientas adecuadas y con un compromiso genuino del Congreso, lejos de mezquindades políticas del corto plazo electoral. ¿Cuánto más seguiremos esperando?

De seguir esperando, y ante la falta del mercado de capitales, las empresas continuarán financiándose, dentro de las posibilidades, con capital propio o, en su defecto, con crédito bancario. Las oportunidades y los proyectos estarán condicionados a la capacidad de generar fondos. Los resultados ya los conocemos, tenemos mucha historia en este sentido. Solamente basta recordar que, cuando los mercados de capitales no funcionan, las empresas reciben incentivos a tomar ganancias por otro lado (por ejemplo, mediante la búsqueda permanente de tasas subvencionadas o ventajas derivadas de las distorsiones del mercado). Esa conducta, en definitiva, lleva a un juego de suma cero, pues lo que gana la empresa alguien en la economía lo está perdiendo.

Por otro lado, ¿estamos frente a un mercado de capitales moderno? Con la ley vigente estamos en realidad un poco lejos de esperarlo. Al mismo tiempo, la integración de los mercados y un nuevo mercado con la creación del BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos), que engloba a la Caja de Valores, la Bolsa de Valores y el Mercado de Valores (Merval), y el reciente lanzamiento a oferta pública de las acciones, está lleno de expectativas, a la espera de un mayor volumen y empresas que se listen ¿Este será solamente un sueño?

La realidad es que sin inversores, sin empresas, sin ahorro, sin reglas claras y transparentes, no hay mercado de capitales. Hay voces que pregonan que en nuestro país existe una insuficiencia endémica de ahorro, que imposibilita la consolidación de un mercado de capitales doméstico eficiente. Sin embargo, esta afirmación es falsa. En efecto lo corrobora el reciente sinceramiento fiscal que reveló una cifra inesperada de capital, demostrando que el ahorro argentino sí existe. Pero tras años de confiscaciones forzadas, explícitas e implícitas en tasas reales de interés negativas y otras medidas como, por ejemplo, constantes transferencias de ingresos de deudores hacia acreedores, este ahorro encontró protección y se estableció fuera del sistema financiero local, alcanzando proporciones récord a nivel internacional. Se estima que hay aproximadamente cerca de un PIB anual argentino fuera del sistema.

Una breve y necesaria conclusión es que mientras no estén dadas las condiciones de confianza, seguridad jurídica, y credibilidad a largo plazo, será un sueño y no una realidad nuestro mercado de capitales moderno.