El cuidado del ambiente en la era Trump

Infobae. 3 de febrero de 2017.

La jefatura de gabinete comentó a los medios en los últimos días que los cambios en el Poder Ejecutivo han terminado. Considera que el equipo se consolidó con la salida de funcionarios que no estaban de acuerdo con la dinámica de trabajo o con el rumbo decidido por el presidente Mauricio Macri. Además, en los Ministerios de Salud y Ambiente (en los que aparentemente el Gobierno estaba disconforme con los resultados obtenidos) ya se han hecho las modificaciones que se pensaban necesarias. En el primer caso, cambiando la segunda línea de la gestión y, en el otro, apuntalando el trabajo conjunto con el ministro Sergio Bergman. En cuanto al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, las declaraciones de Marcos Peña agregaban que quedaba en todo caso "definir más claramente qué es el Ministerio". Estas palabras son compatibles con algunos trascendidos que hubo a principios de año, que sugerían que el Ministerio podría volver a ser una secretaría. El Gobierno mostró sus dudas, pero finalmente decidió mantener la dependencia a cargo de Bergman. Por eso, y por la necesidad de austeridad fiscal que tiene el país, es pertinente preguntarse hasta qué punto tiene sentido este organismo y, de seguir, de qué debería ocuparse.

En primer lugar, el desarrollo sustentable (término que aparece en la denominación del Ministerio) apunta a que el país crezca económicamente teniendo en cuenta las dimensiones sociales y ambientales de dicho crecimiento: que la evolución económica no se haga a expensas del cuidado de la comunidad y el medioambiente. Hay múltiples ministerios que se ocupan de lo económico (Producción o Agroindustria, por ejemplo), hay varios que tienen que ver con lo social (como Salud o Desarrollo Social), así que se justifica que exista un ministerio específico para lo verde. En la historia institucional argentina esta decisión no ha sido la usual, ya que el cuidado ambiental se ha combinado con salud (hubo en una época un Ministerio de Salud y Ambiente), desarrollo social (existió un Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente), o se ha dejado dentro de la jefatura de gabinete. Pero, con un ministerio "verde" se siguen los pasos de otros países de la región que también le han dado jerarquía ministerial al tema ambiental. Tal es el caso, por ejemplo, de Brasil, Colombia, Chile y Perú.

En segundo lugar, y lo más importante, es que gestionar ordenadamente este área requiere pensar en dos grandes rubros: las cuestiones puramente ambientales (esto es, las referidas a la contaminación de los distintos medios: agua, aire y suelo) y las relacionadas con el manejo de los recursos naturales (más específicamentelas referidas a garantizar el uso sostenible, a lo largo del tiempo, de bosques, recursos mineros, pesca). El Ministerio de Bergman tiene de los dos tipos de temas en su organigrama. Dentro de cada uno de estos se requiere tener en claro: cuáles son las herramientas de regulación disponibles; cuáles son los indicadores que hay que mirar para diseñar y evaluar las políticas que se llevan a cabo; cuál es la interacción entre la normativa ambiental y sus impactos en la localización de las empresas, la competitividad internacional, los incentivos a la innovación. Y, dado el federalismo vigente en nuestro país, cuáles son las políticas en las que se tiene que focalizar un organismo ambiental nacional. Las herramientas de regulación no solamente tienen que ver con cobrar tasas o hacer cumplir estándares tecnológicos o de cantidad de emisiones y calidad ambiental, sino con impuestos verdes, mercados de bonos verdes, esquemas de depósito o reembolso (como los que existen para las botellas de vidrio), esquemas de responsabilidad legal, sistemas para difundir información sobre desempeño ambiental de las empresas. Evaluar políticas requiere tener buenas estadísticas ambientales y ese es un rubro históricamente retrasado en Argentina en comparación con otros países: los datos suelen sistematizarse poco y hacerse públicos solamente en forma parcial; por eso hay allí mucho que hacer.

Las interacciones con cuestiones como el comercio internacional suelen ser lideradas por otras reparticiones como la cancillería o las áreas económicas, pero el Ministerio de Ambiente tiene allí un papel clave para jugar, ya que es el que teóricamente más sabe de lo técnico específico. En cuanto a su función en un país federal, la actuación debería focalizarse en mediar en las disputas interjurisdiccionales y en los temas que abarcan varias provincias (como el caso del Riachuelo o el manejo del fuego) o el país como un todo (por ejemplo, la disputa por las papeleras con Uruguay o la política de cambio climático).

Uno podría pensar que la duda en mantener lo ambiental como un área de gobierno importante tiene algo que ver con el resultado en las elecciones en Estados Unidos. Donald Trump ya ha comenzado a tomar medidas que van en contra de los avances de Barack Obama en la materia y se ha declarado abiertamente antiecológico. Pero también es un proteccionista en lo comercial y las no políticas ambientales de terceros países siempre (tanto para el Presidente de Estados Unidos como para otros) pueden ser una excusa para trabar el comercio. Aunque se da cuenta de que hay mucho para mejorar, el Gobierno hace bien en no descuidar los temas ambientales.

Macri sigue teniendo dos incentivos en ese sentido: el cuidado de la población del país y las oportunidades o las vulnerabilidades que el cuidado del ambiente implican en el frente externo.