Bailar en el Titanic

Infobae. 12 de mayo de 2016.

La falta de una visión de equilibrio general nos está costando demasiado cara. El reemplazo del financiamiento monetario por la emisión de letras del Banco Central (BCRA) es un mecanismo que nos ubica en línea directa hacia un debilitamiento del sistema financiero y una posible colisión.

Mientras el público renueva sus plazos fijos y los bancos y los particulares compran lebac, la sociedad argentina parece estar bailando en el Titanic, sin reconocer que esta política termina siempre en medidas no deseadas por el público, con costos que en el pasado hemos sufrido.

La ausencia de independencia del BCRA ha impedido que la política antiinflacionaria se lleve a cabo con firmeza, se ha recurrido a mecanismos clásicos de control de la base monetaria mediante la esterilización de su crecimiento.

El ministro de Hacienda ha manifestado que su meta de inflación para 2016, bajo el escenario pesimista, se ubicaría en torno al 25% anual. Sería así una tasa similar a la registrada durante el pasado 2015. Para ello ha dispuesto que la tasa de crecimiento de la base monetaria no debería ser superior al 25 por ciento.

El Gobierno vuelve a equivocar el rumbo al atribuir el incremento en los precios al cambio en la base y no en los pasivos monetarios en su conjunto. La convalidación de una tasa de crecimiento de los precios por encima del 30% en la proyección más optimista es la consecuencia de haber reemplazado un mecanismo de esterilización de la base por otro.

Durante la anterior administración los instrumentos utilizados para evitar el aumento de la base fueron la venta de contratos de dólar futuro y la emisión de lebac. Este mecanismo nefasto determinó un quebranto del BCRA cercano a los 12 mil millones de dólares. Sin embargo, la nueva administración no ha podido ni querido desarticular el stock de lebac y, más aún, ha incrementado su stock hasta poner en alerta la estabilidad del sistema financiero.

En lo que va de diciembre a la fecha, el stock de lebac ha crecido por encima del 50%, con tasas de interés que van del 31% al 38% sobre base anual.

Como herramienta de estabilización monetaria, este instrumento ha demostrado ser más ineficiente que las operaciones realizadas por la anterior administración, al enfrentarnos a una inflación creciente y una profundización de la recesión, y es probable que en el futuro próximo el costo de este festival de bonos iguale o supere el récord de déficit cuasifiscal del BCRA alcanzado por Alejandro Vanoli, del 3% del PIB.

El análisis de los indicadores monetarios muestra claramente cómo, de diciembre a la fecha, se ha agudizado la fragilidad del sistema financiero privado.

Desde diciembre el stock de lebac ha crecido por encima del 50%, con una refinanciación a tasas que van desde el 31% hasta el 38%, a plazos de renovación del flujo levemente superiores a los 60 días. Si analizamos la licitación de lebac del 26 de abril, el 78% del total licitado vence en 35 días y tiene una tasa nominal de casi 38 por ciento.

La diferencia, en términos consolidados, entre el total de depósitos y préstamos es casi equivalente al stock actual de lebac. Esto significa que la liquidez de los bancos está colocada a tasas del 31 al 38 por ciento.

El stock actual de letras del Banco Central representa el 37% de los depósitos totales del sistema y el 77% de los depósitos a plazo. De proyectarse el crecimiento de las letras por roll over y la esterilización de la base, es de esperar que el stock de letras supere a la base monetaria y eleve su participación sobre el total de los depósitos.

En un escenario optimista, el déficit cuasifiscal se ubicará en torno al 2,5% del PIB (10 mil millones de dólares), en tanto que el stock de lebac alcanzará el 11% del PIB (45 mil millones de dólares).

De continuarse con la actual política de altas tasas de interés y emisión de pasivos remunerados, la presión sobre los préstamos del sector privado agudizará la recesión y mantendrá alta la tasa de inflación. Los indicadores monetarios se deterioran día a día y se necesitarán soluciones drásticas para cortar con el ciclo vicioso de tasas, pasivos y plazos.

Ya no queda demasiado tiempo y, mientras la sociedad siga sin mirar la realidad, la caída será más dolorosa.