¿Por qué vale tanto Uber?

Infobae. 20 de marzo de 2017.

¿Qué es Uber? Un sondeo informal generó una sorprendente homogeneidad de respuestas: "Uber es una alternativa al taxi que se puede llamar con una aplicación en el celular". Algunos incluían también "UberPool", que facilita que la gente comparta el viaje con otras personas que vayan en la misma dirección.

Esa es hoy la cara visible de Uber. Sin embargo, buscando en Google se encuentran valores de capitalización del orden de los 70 mil millones de dólares. La empresa no cotiza en bolsa, pero para junio de 2016 Uber había recibido 15 mil millones de inversores. Esto es dinero real y consistente con los valores mencionados antes.

Para dimensionar, puede ser útil compararlo con empresas conocidas: YPF tiene una capitalización de mercado de 8 mil millones. Ford, de 49 mil millones. Delta Airlines, la compañía más grande asociada al transporte de personas, vale 35 mil millones. Resulta entonces difícil creer que Uber, fundada en 2009, valga tanto. No parece haber grandes ventajas comparativas ni economías de escala si simplemente se trata de una alternativa a los taxis con una aplicación para el celular fácilmente replicable.

Tampoco la posibilidad de compartir autos pareciera justificar semejante valuación. Los modelos de negocios conocidos como "sharing economy" sí tienen claras economías de escala. Airbnb, con una valuación estimada en 30 mil millones de dólares, podría considerarse una de las mayores compañías "hoteleras" del mundo junto con Marriott International, aunque no posee ninguna habitación. Pero mientras que el mercado target de Airbnb es el turismo internacional que valora una fuente global confiable de reputación, el mercado target para compartir autos es fundamentalmente local. Mecanismos locales confiables de reputación pueden perfectamente competir contra Uber, quitándole renta.

¿Cuál es, entonces, el modelo de negocios de Uber que justifica esa valuación? La clave está en otra tecnología: los autos sin conductor o "self driving cars". Esta tecnología está a punto de pasar el umbral de aplicabilidad, y Uber es actualmente unos de los grandes inversores en la misma. De hecho, ya provee experimentalmente servicios con este tipo de autos en algunas ciudades de Estados Unidos (aunque con una persona lista para tomar el control ante cualquier emergencia).

Uber + self driving cars tienen enormes economías de escala. Es posible, por ejemplo, imaginar un futuro en el que la gente ya no posea autos, sino que pague una suscripción mensual por el servicio de transporte que mejor satisfaga sus necesidades, tal como ocurre con Netflix o Spotify.
Con esa arquitectura, el uso de autos podría superar ampliamente al actual 4% promedio (el otro 96% del tiempo el auto típico está estacionado). El conductor, la limpieza, el mantenimiento, los seguros, costos de compra venta, estacionamiento, son todos aspectos con enormes economías de escala.

Además, distinta gente usa el auto de diferente manera, algunos muy cada tanto, otros todos los días. Algunos viajan muchos kilómetros, otros mucho menos. Es ineficiente una misma solución (comprar un auto propio) para tal diversidad de necesidades. Con la alternativa descripta, cada uno podría comprar el servicio de transporte que más se ajuste a sus deseos.

Por otro lado, el placer de tener un auto propio para ir a cualquier lado con la gente que uno desee sin un extraño en el vehículo tiene que ser muy grande. De otra manera no se explicaría la cantidad de dinero que gastamos para poder hacerlo. Pero ese placer se replica en su totalidad si el auto es autónomo, aunque no sea propio.

Muchos especulan que es la probabilidad significativa de ese futuro la que está detrás de la valuación de Uber. Además, ese futuro tendría enormes implicancias urbanísticas.

Algo es seguro, la discusión acerca de modificar las leyes para que Uber pueda funcionar legalmente no debe estar dominada simplemente por el lobby de los taxistas.