Proteccionismo: amenazas y oportunidades de un mundo en cambio

Infobae. 23 de marzo de 2018.

Por la vía de lo absurdo, ya en 1845 Claude Frédéric Bastiat deja en evidencia la perversa acción del proteccionismo. En una brillante sátira, solicita a las autoridades que protejan a fabricantes de candelas, velas, lámparas, candeleros, faroles, apagavelas, productores de sebo, aceite, resina, alcohol y generalmente de todo lo que concierne al alumbrado.

Así pide "hacer una ley que ordene el cierre de todas las ventanas, tragaluces, pantallas, contraventanas, postigos, cortinas, cuarterones, claraboyas, persianas, en una palabra, de todas las aberturas, huecos, hendiduras y fisuras por las que la luz del sol tiene la costumbre de penetrar en las casa, en perjuicio de las bellas industrias…".

Propuesto a defender con "agresividad" la industria de su país, el presidente Trump parece seguir tal lineamiento. Su discurso de años va plasmándose en la realidad y en sucesivas oportunidades ha expresado que se firmaron acuerdos en el pasado dañinos para la economía.

Hace pocos días, tuiteó: "Cuando un país pierde miles de millones de euros en el comercio con casi cualquier otro país, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar".

En la otra parte del mundo, la figura de Xi Jinping se levanta como una suerte de monarca de un país que trata de emerger como la principal potencia, mundial por encima de su rival americano. El balance comercial con EEUU es enormemente favorable a China.

¿Es hacia este país asiático a donde se dirige la política proteccionista norteamericana? ¿O es hacia todo aquello que presuntamente atente contra la producción estadounidense? Las palabras de Trump a lo largo de los últimos años son coherentes con el devenir de su gobierno, por lo que podría afirmarse que el proteccionismo apunta hacia ambos destinos. Sea cual fuere la respuesta, está claro que, bajo la presión de un nuevo mercantilismo, el mundo se prepara para una suerte de guerra comercial.