El Gobierno debiera revisar los planes sociales sin contrapartida laboral

Infobae. 25 de febrero de 2018.

Lo dijo en una entrevista con Infobae la economista experta en legislación laboral y ética en los negocios y en la función pública. Propone medidas eficientes para reducir el gasto del Estado.

Mientras que en el Gobierno se aferran al gradualismo para avanzar en el sendero de la desinflación, y cada vez más economistas del sector privado alertan sobre los costos de esa estrategia y la necesidad de encarar acciones más enérgicas para reducir el abultado déficit fiscal, para muchos la base de todos los problemas que arrastra el país, emergieron dos temas relevantes en la agenda: la reforma laboral y la transparencia y ética en la función pública, porque generan altos costos para la sociedad.

El debate por la reforma laboral recobró algún impulso como consecuencia de la reapertura anual de las negociaciones de salarios en paritarias porque una vez más la patronal, sea del Estado o el sector privado, busca poner foco en la productividad, condición que requiere compromisos de cambios en la la legislación, en particular tributaria, pero también de inversiones y de renunciamientos por parte de los trabajadores.

En tanto, la difusión de una práctica extendida de actos de nepotismo por parte de muchísimos funcionarios de alto rango del Poder Ejecutivo reactivó la discusión de los hechos de corrupción que se intentó concentrar exclusivamente en prácticas de gobiernos anteriores.

Para analizar las consecuencias de esos dos temas que aparecen como los que más han afectado la imagen y confianza en el Gobierno nacional, luego del costo que debió pagar con el cambio del factor de ajuste de la movilidad previsional, Infobae acudió a Luisa Montuschi.

La "Tana" Montuschi fue presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (2013-2016); es contadora y doctora en ciencias económicas por la Universidad de Buenos Aires (UBA), y es profesora de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA). También presidió la Asociación Argentina de Economía Política (AAEP), fue vicerrectora de la UCEMA, y es una activa estudiosa de la economía laboral y de la ética aplicada al mundo de los negocios.

-¿Cómo ve la coyuntura económica? En la reunión del Gabinete en Chapadmalal, el ministro de Hacienda dijo que la hoja de ruta se cumple conforme lo previsto, hacia el cumplimiento de la meta de 15% de inflación, baja del déficit fiscal y aceleración del ritmo de crecimiento de la economía.

-Observo que el error que se cometió desde el principio de este Gobierno fue no describir bien cómo fue la situación heredada, porque dio lugar a las demandas que ahora vienen y se presentan con la reapertura de las paritarias, y a todas las críticas que reciben de los sectores de la oposición que se preguntan dónde están todos los recursos para hacer todas las cosas que quisiera que se hagan, empezando por las demandas de algunos sindicatos en paritarias. Y lo importante es que el país estaba saqueado. ¡Esa es la verdad! Sin embargo, la oposición más acérrima de eso no habla y por el contrario dice que estábamos fenómeno, que la economía tenía recursos y la gente consumía, pero la verdad es que no los tenía; y por tanto la situación de los que estaban en la línea de pobreza no era mejor que ahora. Por tanto en la parte de comunicación se han equivocado, la han hecho mal.

-Sobre la política gradualista para bajar el déficit fiscal y consecuentemente de la inflación, ¿cree que el Gobierno ha elegido bien o, como dicen muchos economistas ortodoxos, se ha equivocado, porque genera un alto costo?

-No estoy segura, puede ser que para algunas cosas hubiese sido mejor acudir a políticas de shock.

-Pasaron dos años con políticas gradualistas, basadas en la situación heredada, ¿cree que ahora sí habría que ser más enérgico para normalizar la economía?

-Es que no se han tomado las medidas para avanzar más rápidamente. Por eso aún se discute que hay que ajustar las tarifas. Sí, hay que ajustarlas, sin duda. Aparte, lo absurdo de la situación es que teníamos a la Ciudad de Buenos Aires con tarifas que eran la tercera parte de las que pagan los habitantes del interior del país. De eso no se habla, y no se dice con firmeza que de algún modo se están igualando para que todos paguen el mismo valor, de la luz, del gas, del transporte, es decir, donde había las diferencias más notorias.

-Sin embargo, cuando se ve la variación de los precios al consumidor por regiones que informa el Indec se observa que el nivel general se movió parejo en los últimos doce meses, es decir, no se advierte esa diferenciación entre el Área Metropolitana del Gran Buenos Aires y el resto del país…

-Pienso que esa brecha de variación de precios se va a comenzar a ver hacia el cierre del corriente año, porque los aumentos tarifarios se generalizaron en los últimos meses. Incluso estoy viendo que los gobernadores comenzaron a ofrecer ajustes de salarios por debajo de la meta oficial de inflación del 15%, porque sostienen que no se pueden apartar del Presupuesto y por el cumplimiento del Pacto Fiscal. Por tanto, creo que será interesante al final del año comparar la situación global y también de la Ciudad de Buenos Aires con el resto del país en materia de inflación.

-La economía da señales de que se va reordenando, tal vez no a la velocidad deseada, pero la inflación disminuye, el PBI aumenta, aunque con costos tal vez superiores a lo que se esperaba por efecto del gradualismo elegido. ¿Cuándo cree que la población comenzará a percibirlo?

-Eso se explica por el problema de comunicación del Gobierno. Pero además, en las últimas encuestas que he leído en los medios sobre la pérdida de confianza e imagen del Gobierno he visto que se concentró en los sectores más acomodados; mientras que se mantuvo en los segmentos de menores ingresos. ¿Qué significa eso? ¿Cómo lo interpretamos?

– ¿Será que el Gobierno se está moviendo mejor en el campo de la contención social que en la macroeconomía? Aunque son los sectores de ingresos medios a altos los que compran autos, toman créditos hipotecarios, compran dólares y veranean en el exterior o en los principales centros turísticos del país…

-Exactamente. Me parece que hay sectores que quieren que el Gobierno se maneje como lo está haciendo, y otros que en cambio que quieren mantener privilegios, de eso no me cabe la menor duda.

El peso de la corrupción y su defensa

-¿Qué espera para la segunda mitad del Gobierno de Mauricio Macri?

-Lo que espero es que se encare la lucha contra la corrupción; y que no haya ninguna situación de que alguien imaginado corrupto pueda seguir permaneciendo en el Gobierno. Porque si no es más de lo mismo.

-En ese aspecto, las últimas noticias sobre acciones de nepotismo han decepcionado a gran parte de la población, en particular dentro de los propios votantes de Cambiemos…

-Exactamente, porque ojo que el despotismo es una de las facetas de los actos de corrupción. Este Gobierno no puede repetir, bueno no puede repetir en la misma medida que el anterior porque en ese caso habían adquirido niveles insólitos. Y aparte ¡de no creer! A mí me llama la atención que se diga que todos los kirchneristas son corruptos, ¿hay alguno que no lo es o son todos irracionales? Obviamente este Gobierno tiene que hacer algo distinto y nosotros lo tenemos que apoyar; pero hay muchos que no lo respaldan, por eso lo que interpreto es porque quieren mantener ciertos privilegios que llevaron al país a la situación en la cual ahora aún estamos.

-Se ha hablado mucho de la corrupción en la Argentina y del impacto negativo sobre la economía. Usted que ha estudiado el tema, ¿puede anticipar cuál es el costo que genera?

-Sí, lo estoy estudiando. Del costo de la Argentina no le puedo hablar porque aún no lo he podido calcular, pero a nivel global hay estudios que aseguran que es muy importante, aunque muy difícil de estimar, y le voy a decir por qué: 1) porque en general los actos de corrupción se tratan de mantener ocultos…

-Claro, por definición, son actos que no se publicitan ni registran…

-Obviamente, y 2) porque hay diversas formas, desde extorsiones, sobornos, malversación de fondos, pactos y componendas, fraudes, tráfico de influencias, nepotismo, falta de ética. Las estimaciones que más se utilizan son las de Transparencia Internacional que comienzan en 2012 y que construye un indicador de percepción, a partir de fuentes muy serias.

-¿Cómo califica Transparencia Internacional a la Argentina?

–Sobre un índice de percepción de 100 que significa cero corrupción, hasta cero que refleja corrupción extrema la Argentina registra un índice de 39 puntos, mejoró desde 15 en 2015, que la ubicó en el puesto 85 sobre 176; y lo lamentable de esto es que si se lo compara con el país latinoamericano que está mejor, que es Uruguay en el puesto 23 con 70 puntos; luego Chile en la ubicación 26 con 67; y en ahora superó a la de Brasil, no mucho, está en el 96 con 37 unidades.

-¿Registró alguna relación entre los índices de corrupción y los de pobreza y el crecimiento de la economía?

-Lo que dicen todos los trabajos es que la Argentina tiene una larga historia de hechos de corrupción, desde la época de la presidencia de Miguel Juárez Celman (1886-1990), hay datos de eso; y obviamente que afecta al desarrollo económico y social, porque es dinero que se va; entonces baja la inversión, crea incertidumbre respecto de lo que puede pasar, cae el nivel de empleo, aumentan los costos sociales, provoca crisis de representatividad de los dirigentes y partidos políticos, y ahí se relaja el tejido social. Incluso, le puedo decir que las instituciones que se perciben como más corruptas son los partidos políticos, la policía, los funcionarios públicos, el Poder Legislativo, el Poder Judicial, y el sector empresario. En general, se trata de una acción con dos partes: el corrupto y el corruptor; pero no es siempre así, también hay casos de uno sólo, como cuando un funcionario se apropia de los recursos públicos.

-Con el Gobierno de Cambiemos pareciera que se han logrado avances en la disminución de la corrupción en lo que respecta a las contrataciones de las obras públicas; pero hay retrocesos en lo que respecta a los hechos de nepotismo en el Poder Ejecutivo. ¿Cuál es su percepción?

-Creo que nepotismo es un acto de corrupción y al conocerla el Poder Ejecutivo saca una medida que estoy de acuerdo, pero es muy débil. Y además hay casos como el padre del ministro del Interior, y también del Jefe de Gabinete, que son personas de carrera en la función pública y muy conocidas, que estaban ad honorem, y por tanto no debieran ser excluidas.

El mercado de trabajo

-También se sospechan de actos de corrupción, heredados, en la asignación de partidas para planes de asistencia social…

-Exacto. Creo que ese es un rubro que el Gobierno debiera revisarlo; sobre todo en lo que respecta a las asignaciones sin contrapartida laboral. No estoy en contra del plan social, estoy a favor si es a cambio de trabajo. Incluso, para facilitar la posibilidad de que la persona que reciba un plan social, primero que sea uno, es decir que no perciba múltiples planes; y segundo que, si hay buenas intenciones, esa asistencia contribuya a la reinserción en el mercado de trabajo. Pero me parece que muchos de los actuales beneficiarios no quieren reinsertarse en el mercado de trabajo, porque lo único que tienen que hacer es ir a algún piquete en algún lado.

-Por eso ya se habla de dos generaciones que no se criaron en la cultura del trabajo…

-Así es. Cuando daba Economía Laboral en UCEMA siempre destacaba que había un problema, que era el de distinguir lo que era el empleo de corto y de largo plazo. La persona que está desocupada mucho tiempo luego le es muy difícil reinsertarse en el mercado de trabajo, especialmente en un mercado que va a ser cada vez más dinámico, que está cambiando con la robótica; y tampoco se acepta que se está produciendo esa transformación. Es decir, una de las cosas que están cuestionando los sindicatos y algunas organizaciones políticas es que la industria ya no está generando empleos; y va a ser así.

-Claramente, esta es la era de los servicios, muchos de los cuales aún no se conocen…

-Claro, hace mucho que se está produciendo este fenómeno, y hay varios países que lo tienen bien identificado; y esto lleva a un tema fundamental como es la educación: hay que formar a la gente para que se pueda insertar en el futuro en el mercado de trabajo, con nuevas características. Por tanto tenemos un montón de problemas.

-¿Percibe que el Gobierno esté abordando esos problemas?

-¡De ninguna manera! En la parte de educación, nada. De la parte de los subsidios tampoco, sobre todo de la forma en que se están manejando. Necesitamos que los chicos aprendan, pero que aprendan en serio. Ahora veo que se ponen incentivos para que los niños terminen la escuela primaria, antes era para que finalicen la educación secundaria para que puedan pasar a la etapa superior. Estamos frente a un retroceso. Obviamente, no es atribuible a este Gobierno, sino que es un proceso que viene de largo plazo.

-La larga historia de corrupción y nepotismo que tiene la Argentina y que usted percibe que es de larga data, desde la presidencia de Miguel Juárez Celman, ¿cree que está tan enquistada en una porción de la sociedad y del poder político que conspira para ponerle límite; o considera que el Gobierno está preocupado por otras urgencias?

-Sí, creo que el Gobierno le dio prioridad a otras urgencias, pero en algún momento tendrá que enfrentarlo, a lo mejor no lo ve tan importante. Creo que va a seguir otorgando planes sociales en las condiciones que se venían dando para que nadie haga lío, porque si dice que a partir de ahora deberá tener una contraprestación laboral seguro que le van a hacer lío. Por eso me pregunto si está en condiciones de ponerse firme con estas cosas.

-¿Qué evaluación hace de los hechos de nepotismo en el Poder Ejecutivo Nacional?

-Y otro tema es que hay que hacer las cosas limpias dentro del Gobierno. Eso me parece fundamental. Realmente sobre todos los casos de familiares de funcionarios públicos creo que deberían irse; y según dicen la Oficina Anticorrupción no funciona porque está a cargo de alguien que es parte del Gobierno, cuando debería estar alguien de la oposición o independientemente. No digo que Laura Alonso esté actuando bajo directivas del Gobierno, de ninguna manera. Pero hay que asegurarse que esa oficina esté apartada.

La realidad social

-¿Percibe alguna mejora en el campo social?

-Sí, no hay muchas estadísticas, pero pareciera que algo ha estado mejorando. Pero hasta que no tengamos una serie de estadísticas de varios años que sea confiable no podrá medir la realidad social del país. Y si bien hay diversas estadísticas de instituciones privadas no se las pueden empalmar con las nuevas series del Indec.

-¿Cómo ve la economía para el corriente año?

-Realmente, a pesar de que le hago críticas al Gobierno de Mauricio Macri, tengo expectativas positivas, aunque creo que tiene problemas muy serios de comunicación; y aparte no estoy de acuerdo con algunas medidas que ha tomado, porque creo que hay que ser más enérgico con temas que se ve no están funcionando.

-¿Cuáles, por ejemplo?

-Sobre todo en lo referente a los planes sociales, no tengo ninguna duda sobre cómo debieran funcionar; las negociaciones con los sindicatos lo mismo. ¡Qué me importa que el secretario de La Bancaria, Sergio Palazzo, pida perdón, si después hace tres días de paro! Creo que se debiera haber dicho que si los aumentos de salarios superan de ciertos niveles, más allá de la mejora de la productividad, un tema que no quieren hablar los dirigentes sindicales, se trasladará a precios, de modo que se perderá lo que se puede festejar como una conquista. Otro tema es el cuidado del medioambiente, no me parece mal desactivar el Yacimiento Carbonífero de Río Turbio, pero también habría que hacer inversiones en el sector minero que contaminaba. Y también la mejora de la competitividad, porque la Argentina está muy cara en comparación con diversos países.

-¿Cuáles son sus expectativas para los próximos dos años?

–Tengo expectativas positivas de este Gobierno, y espero que aprenda de las equivocaciones que está cometiendo. Pero lo peor que tenemos es la oposición que nos dejó en una situación catastrófica que no se informó adecuadamente a la población. Esto está condicionando todas las medidas que se toman, hasta que en algún momento quede diluida.