Despegarse del pasado para crecer

Infobae. 30 de junio de 2017.

Ya en 1959, en su trabajo El agro en el crecimiento económico regional, el premio Nobel Douglass C. North cuestionó el sesgo antiagrícola característico de las teorías del crecimiento económico de Estados Unidos. Allí realizó una fuerte crítica sobre las ideas que sugieren que la ventaja comparativa, ligada a la tierra y los recursos naturales, podría retrasar e incluso trabar el despegue industrial de una economía.

North enseña que una producción exitosa de bienes agrarios para la exportación puede ser—y, bajo ciertas condiciones, ha sido—el principal impulsor del crecimiento económico, del desarrollo de economías externas, de la urbanización y, por último, del desarrollo industrial. Pero, obviamente, afirma que para incrementar la tasa de crecimiento económico regional, la expansión del sector de exportador resulta condición necesaria, pero no suficiente.

Al mirar al interior de nuestro país, vale recordar a North cuando expresa la importancia de contar con condiciones favorables para que las regiones diversifiquen sus exportaciones. Ellas dependen de la dotación de recursos naturales de la región, del carácter de la industria de exportación; y, por último, de los cambios en la tecnología y los costos de transporte. Manifiesta, también, que los ingresos recibidos por la industria de exportación —condicionada por el tipo de cultivo y la distribución del ingreso— juegan, también, un papel decisivo en la determinación del potencial de crecimiento regional.

Tal como explica North, las sociedades suelen comportarse de acuerdo a ciertos parámetros del pasado. A estos parámetros, él los designa como "dependencia de la trayectoria", del pasado. De esta forma resalta la fuerza de pasado sobre el presente y el futuro. Podríamos decir que la Biblia nos lo recuerda al expresar "los pecados de los padres os visitarán durante siete generaciones". Estas palabras, lógicamente, están referidas a los pueblos y no a las personas y, de hecho, hacen mención al efecto duradero de determinadas acciones e ideas. Porque, como escribe North, la historia no elimina la capacidad de elegir pero, obviamente, la condiciona.

Nuestro país es un claro ejemplo de lo que significa la "dependencia de la trayectoria". Carl Gustav Jung puede ayudar a comprender el punto. En El hombre y sus símbolos, Jung escribe "A semejanza de los instintos, los modelos de pensamiento colectivo de la mente humana son innatos y hereditarios. Funcionan, cuando surge la ocasión, con la misma forma aproximada en todos nosotros".

Así subsiste la creencia adversa a la libertad económica y, aunque resulte paradójico, a la producción agraria. El agro hoy es una parte de la agroindustria de alta tecnología. Se trata de un complejo que incluye un alto nivel de conocimiento científico y tecnológico. No se trata de una simple especialización primaria. En la cadena agroindustrial se encuentra un fenomenal disparador de competitividad general que demanda que el país se abra al mundo.

Respecto del comercio, las provincias y la Argentina aún no asumen su rol en el mundo. Falta una vocación que, plasmada en una estrategia exportadora dentro de un ambiente institucional amigable con los agronegocios, brinde el marco adecuado para su desarrollo.

Tomar conciencia (al respecto, algo ya está sucediendo), es un buen paso para el cambio.