El contexto electoral condiciona a las finanzas

La Nación. 2 de abril de 2017.

-¿Las decisiones financieras son afectadas por el contexto electoral?

-Sí, porque los rendimientos de la inversión, los precios de los activos financieros y las decisiones de financiamiento responden a variables tales como la evolución de la inflación, el tipo de cambio, el crecimiento de la economía, entre otras, que dependen de decisiones políticas. Una política monetaria antiinflacionaria afecta diferente que una política monetaria expansiva. En el modelo económico actual, la apuesta es hacia adelante y a la inversión como dinamizadora de mediano plazo de la economía, pero estas decisiones de inversión pueden ser condicionadas parcialmente por los resultados de las elecciones de medio término.

-En ese contexto, ¿conviene invertir?

-Si bien la utilización de capacidad instalada promedio de la economía es del 60%, lo que habilitaría una recuperación similar a la de 2003 sin traslado a precios, la gran diferencia es la emisión monetaria contenida en la deuda del Banco Central, originada en necesidades fiscales, que no permite una política monetaria expansiva sin generar una espiral inflacionaria. Con expectativas inflacionarias, las empresas suben precios para cuidar sus márgenes, lo que hace que la economía se estacione en un nivel de precios más alto y subóptimo, afectando las posibilidades de consumo y crecimiento. En ese subóptimo incide también el gran componente impositivo (de entrada, 21% de IVA y un 5% promedio de Ingresos Brutos, dos cargas que se superponen).

-¿Cuáles son los beneficios de una economía normalizada?

-La economía argentina necesita ser normal. Ningún país se ha vuelto una potencia económica con inflación, moneda débil (la moneda argentina ha perdido trece ceros en su historia) y presión impositiva excesiva, ya que este combo afecta los incentivos a la inversión, la generación de trabajo y el crédito. Los resultados del blanqueo han sido exitosos, no tanto por la confianza en la actual administración sino por temor a quedar expuestos a costos mayores por el intercambio de información. Si el proceso de normalización es exitoso, hay dos resultados financieros que se pueden anticipar. Por un lado, un incremento del valor de las empresas, ya que la relación valor-ganancias se encuentra en un nivel inferior al promedio de la región latinoamericana. En segundo lugar, una disminución en los costos de financiamiento soberano (cada punto extra de reducción en el costo financiero soberano, por riesgo país o baja de tasas en Estados Unidos permite ahorrar 2500 millones de dólares (40.000 millones de pesos), por lo cual el ahorro anual potencial por compresión de spreads a niveles regionales es de 6000 millones de dólares.