La pérdida de confianza actual, ¿drama u oportunidad?

La Nación, 6 de mayo de 2018.

-¿Dónde estamos?

-En 2018 el Banco Central de la República Argentina perdió cerca de 5000 millones de dólares de reservas, el peso se depreció fuertemente contra el dólar y el riesgo país se deterioró muy por encima de lo ocurrido en Brasil y Colombia, por ejemplo. Probablemente el mercado tenía mayor expectativa, sobre todo después de la última victoria electoral oficialista. Parecería que las reformas aprobadas al cierre de 2017 no convencieron a un mercado que, lentamente, comenzó a castigar activos argentinos. Más que vivirlo como un drama, el proceso de pérdida de confianza puede leerse como una renovada oportunidad de un gobierno que muestre a los mercados un programa económico reoxigenado, con la primordial premisa de definir un sendero de corrección generalizada de la economía.

-¿Qué tiempo hay para redefinir de manera precisa un programa a futuro?

-El gradualismo es la lenta pero implacable corrección de las múltiples distorsiones que padece la economía argentina. Sin embargo, la estrategia encarada por el Gobierno ha ido desdibujando ese enfoque, a tal punto que el mercado se encargó de enviar un mensaje muy claro: ya no hay tiempo para la pasividad, es necesario empezar a mostrar un sendero gradualista que hoy no se pudo definir. Si el Gobierno comprendiese que se nos hace necesario otorgar a la economía la prioridad que nunca tuvo en esta gestión y darle al cargo de ministro de Economía la magnitud que merece, tal decisión sería muy bienvenida por un mercado que se permitió dudar de nuestra estabilidad futura. El verdadero Macri deberá aparecer en breve, no hay tiempo para 2020.

-¿Por qué la encuesta más fidedigna proviene del mercado?

-El precio de los activos financieros captura muy eficientemente el bagaje de expectativas detrás de un soberano, en este caso, la Argentina. Shockear al mercado con nuevo oxígeno y con la redefinición de un programa que indique con cristalina precisión la dirección del cambio pretendido probablemente generaría una reacción muy positiva, tanto desde el mercado de deuda como del de acciones y moneda local. Si bien la economía real enfrentará por muchos años la carga de una herencia comprometedora, la Argentina seguirá endeudándose por un tiempo y para ello requiere, al menos, una baja contundente de su riesgo país, clave para definir el costo de capital. La carga la tiene el Gobierno. Si quiere recuperar momentum electoral, deberá shockear al mercado con la redefinición de una estrategia económica más clara y agresiva. El tiempo es hoy, mañana será tarde.

El autor es director del MBA en la Universidad del CEMA