Macri ante la Asamblea Legislativa: ¡Otra vez sopa!

Urgente 24. 28 de febrero de 2018.

El discurso del Presidente de la Nación ante la Asamblea Legislativa para la inauguración del período ordinario de sesiones de ambas cámaras equivale al discurso Estado de la Unión que cada año realizan los mandatarios estadounidenses en el Capitolio: no sólo es una herramienta formal para hacer un balance de la institucionalidad sino que resulta una reseña de los proyectos y ambiciones del Jefe de Estado. No obstante, los presidentes han sido tan insulsos con sus propuestas discursivas que la ocasión fue perdiendo expectativas. El jueves 01/03 Mauricio Macri se presentará por 3ra. vez ante el conjunto de Diputados y Senadores, la anteúltima vez del actual mandato presidencial. El escenario es interesante no sólo porque el Congreso se encuentra casi inmovilizado por decisión del Ejecutivo Nacional sino porque una de las primeras iniciativas por delante es el tratamiento del contenido del Decreto de Necesidad y Urgencia que firmó el Presidente para no enviar ningún proyecto al Legislativo pero que, más adelante y ante la amenaza de insubordinación de sus aliados de la Unión Cívica Radical y de una porción del peronismo, aceptó someter todo el contenido al tratamiento de diputados y senadores.

El reformismo en el que está embarcado el gobierno, confiado en que hoy arriesga poco de su capital electoral, debería constituir el eje del discurso de Mauricio Macri el próximo 1 de marzo.

¿Insistirá el gobierno en las reformas propuestas?

El entusiasmo que lo acompañaba después de las elecciones de octubre, dados sus resultados, comenzó a evaporarse con los costos que implicó, entre otras cuestiones, la reforma previsional -costos políticos y sociales-, y nada menos que en sectores medios, principal clientela del “macrismo”.

Pero, entonces, ¿dónde pondrá el eje de un discurso que, en general, poca gente le presta atención?

Probablemente, él insistirá en las grandes líneas de la reforma política institucional, quizás algo de la laboral, en el proyecto de ética pública, o la reforma del código procesal penal, tema del que hábilmente se apoderó. Añadirá algún párrafo sobre la decisión de someter a la discusión pública el tema de la legalización del aborto, o la necesidad de desburocratizar la administración pública. Material para el entretenimiento, no va a faltar.

La oposición por supuesto entenderá como pobre y sin consistencia las palabras del Presidente. El año pasado se dedicaron incluso a cultivar un cotillón de escasa imaginación (Juan Cabandié jugaba con un avión de papel en alusión a Avianca y a la política de las aerolíneas 'low cost'). Pero eso es para salir en los medios; simple estudiantina.

¿Y entonces? La verdad es que Mauricio Macri debería mostrar liderazgo (concepto que no está de moda en el oficialismo) e ir agrandado a la Asamblea Legislativa,

> porque ganó bien en octubre,
> porque la gente le ratificó el rumbo,
> porque tiene muchos más legisladores en las dos cámaras y
> porque enfrente tiene a grupos opositores con muy escasa consistencia.

A esto se añade a sus socios radicales, siempre esperando que les tiren algún hueso, lo que nos lleva a concluir de que aplausos no le van a faltar.

Pero, después de los tumultos en la plaza del Congreso, el gobierno parece haber cambiado y ajustado su estrategia legislativa. Cortó la convocatoria a sesiones extraordinarias para evitar conflictos. Permitió que el DNU “desburocratizador” fuera reemplazado por tres proyectos de ley; y propone discutir el aborto con el fin de instalar el eje de la discusión en otro escenario.

En pocas palabras, no le abre el juego al Congreso y trata de apaciguarlo, porque el horno no está para bollos. Miguel Pichetto, una de las figuras más lúcidas del espectro político, ya le advirtió varias veces al gobierno en general que la terminen con los proyectos conflictivos y que gobiernen con las leyes que ya tienen.

Además, los propios (los del PRO) están bastante cascoteados por Marcos Peña y sus allegados, que los consideran muy poco funcionales. Es que algunos funcionarios del Ejecutivo confunden el Congreso con una asamblea de accionistas, y no se acostumbran a las discusiones dilatorias.

Sin embargo, es cierto que cada vez que hay una votación difícil, el bloque oficial acaba recurriendo a algunos funcionarios para pedirle ayuda con los gobernadores.

En síntesis: me inclino por pensar que, dado el escepticismo de Macri hacia los ámbitos legislativos y al hecho de que la reforma previsional resulto traumática en su aprobación, será un discurso de circunstancia, pidiéndoles que trabajen y sean buenos, disciplina y sentido común, insistiendo en que Argentina necesita de reformas estructurales para ser competitiva, moderna y que crezca económica y socialmente.

No obstante, entre nosotros no creo que pase a ser un discurso histórico. Dudo que se pavonee por el triunfo electoral y probablemente, carezca de anuncios que asombren al mundo. Ahora, el único objetivo es la reelección y para ello un Congreso muy activo, puede resultar una piedra en el zapato.