Sistema previsional: es hora de dejar los parches atrás

Por Vanesa D’Elia (Dra. en Economía, Profesora de Economía, UCEMA).

Terminó un ciclo de gobierno que ubicó al sistema previsional como uno de los puntos centrales de la agenda pública. Basta recordar la implementación de dos moratorias (en 2005 y 2014) para incrementar la cobertura previsional, la eliminación de las AFJP y la vuelta al sistema público de reparto en 2008, como así también los 28 aumentos en las jubilaciones desde 2003 a 2015: 14 aumentos discrecionales y 14 incrementos automáticos a partir de la aplicación de la ley de movilidad jubilatoria en marzo de 2009.
Comienza un nuevo ciclo político en Argentina y los adultos mayores una vez más parecen ocupar un lugar prioritario en la agenda del nuevo gobierno. Entre las propuestas del presidente Mauricio Macri se encuentra la creación de un ingreso universal a los mayores de 65 años y se destaca que quienes aportaron más y durante más tiempo tendrán una jubilación acorde a su esfuerzo.

Es claro que estas propuestas buscan, por un lado, garantizar un mínimo de ingresos a todos los adultos mayores del país y, por otro lado, que el haber jubilatorio se relacione con el esfuerzo realizado por los trabajadores durante su vida laboral. Sin embargo, si nos detenemos en las medidas implementadas en la era K, también las moratorias buscaron universalizar la cobertura previsional. Asimismo, el hecho que el anterior gobierno haya continuado con la estructura de la fórmula de cálculo del haber jubilatorio (establecido en la ley Nº 24.241 de 1993), donde la jubilación se calcula como la suma de un valor fijo igual para todos y una parte tiene relación directa con el tiempo y monto de aportes al sistema previsional, mantiene el principio que quienes más aportaron cuando jóvenes más cobran cuando adultos mayores.

Entonces, qué pasó para que, a pesar de las medidas adoptadas en el ciclo K, los problemas que tiene el sistema no hayan cambiado demasiado. Lo que sucedió es que no pasó nada de fondo que pueda atacar el problema de la cobertura previsional y del monto de los haberes jubilatorios. La primera moratoria incluyó a más de 2 millones de jubilados al sistema, pero fue sólo eso, una medida de shock que, al perder efecto, obligó al gobierno a abrir una nueva moratoria. La movilidad previsional le quitó discrecionalidad a los aumentos jubilatorios. Sin embargo, es claro que la fórmula de cálculo de la jubilación, que mantiene la estructura que combina un componente solidario y un componente netamente ligado a la historia laboral del trabajador, tiene que ser revisada a la luz del sistema actual de manera que la jubilación guarde una relación razonable con los salarios de los trabajadores.

Como reflexión, pienso ahora en el pantalón del jardín de mi hijo. Cada día lo trae con un agujero nuevo en las rodillas. Le voy poniendo parches pero sé que ya no tengo más lugar libre para un parche nuevo. Saliendo de esta confidencia doméstica, el sistema previsional tampoco tiene lugar para más parches. Es ardua la tarea que tiene por delante el nuevo gobierno en materia previsional, el diagnóstico es acertado, el desafío ahora es aplicar las herramientas adecuadas que incluyan una revisión profunda del sistema y que lo transitorio pase a ser más permanente. Es hora de dejar los parches atrás.

La presente nota ha sido elaborada en base a la columna publicada en Infobae el pasado 21 de febrero de 2016.