Liderazgo de recursos humanos en proyectos

Comúnmente la mayor parte de los recursos humanos de un proyecto se conforma con individuos que ocupan otras posiciones en la organización, los cuales son convocados en paralelo con su gestión cotidiana o con otros proyectos. Esto genera que reporten a más de una persona al mismo tiempo y/o que dispongan de diferentes equipos de trabajo. Existen casos en los cuales una persona, dentro del proyecto A, es responsable por la gestión de quien lo coordina en el proyecto B.

El liderazgo es la capacidad de elaborar una estrategia e inspirar, guiar y motivar a otros para conseguir la misión. Los líderes, ¿nacen o se hacen? El mito de que “nacen” nos bloquea, nos limita. Como toda destreza, hay que desarrollarla.
En base a lo establecido, las habilidades de liderazgo son esenciales para un buen Director de Proyectos, donde su nivel de autoridad formal no es demasiado claro y, en algunos casos, inexistente. Su principal desafio radica en cómo conseguir resultados en un plazo breve sin disponer de autoridad formal. Esto no es para cualquier profesional, se requiere de una configuración mental y emocional especial para triunfar en esas condiciones.

Lo primero que debe hacer un Director de Proyecto es identificar quiénes son los miembros clave de su equipo, en base a los cuales transmitirá su visión. Es muy difícil trabajar directamente al nivel que requiere un liderazgo efectivo con más de 10 personas. Es por esto que en equipos numerosos se debe definir quiénes serán los responsables de evangelizar al resto.

Una vez identificados los miembros clave, el paso siguiente es comprender profundamente sus motivaciones personales. Quien nos siga lo hará porque entiende que lo que hacemos lo acerca más a su autorrealización. A todas las personas las motivan cosas diferentes. Ya se ha comprobado que la recompensa económica no genera lealtad más allá de lo inmediato.

Comprendiendo los motivadores personales, se debe comunicar claramente cómo el proyecto ayudará a cada miembro clave del equipo a alcanzarlos. Los colaboradores no deben tener dudas respecto de cómo el proyecto se alinea con sus expectativas; de otra forma no se puede esperar un seguimiento genuino.

Durante el proyecto surgirán conflictos y situaciones que pondrán en duda la dinámica del equipo de trabajo; es fundamental que el máximo responsable posea las habilidades interpersonales para ser duro con el problema y blando con las personas. En una primera instancia debe ser el propio equipo quien resuelva los conflictos. Si el nivel de conflictividad pusiera en riesgo los objetivos del proyecto, el Director de Proyecto deberá asumir su gestión en forma personal hasta que la situación se normalice. El conflicto es inevitable y puede generar un impacto positivo sobre los resultados del proyecto.

Para liderar es requisito conocer el destino al cual se quiere llegar y poder describirlo claramente. En los proyectos, ese destino suele encontrarse especificado por el cliente. El desafío consiste en mostrar a cada persona la parte que agrega a ese todo. Si se transmite sólo el punto de llegada es posible que los seguidores se sientan abrumados por el largo camino a recorrer. Se deben transmitir metas alcanzables tangibles, que acerquen al equipo al resultado final.

Los planes deben ser comunicados lo más simplemente posible, a fin de que todos los involucrados puedan comprender rápidamente cuál es su rol dentro de ellos. Siempre que sea posible, debe involucrarse en la planificación a quien será el responsable por su realización; esto incrementará su nivel de compromiso y entendimiento.

Kenneth Blanchard dijo “la clave para el liderazgo exitoso de hoy es la influencia, no la autoridad”. Esto aplica a cualquier organización, pero especialmente a la gestión de un proyecto.