Autoconocimiento: Camino hacia un liderazgo propio y genuino

Daniela Cantoli, Directora Cantoli&asoc. Recursos Humanos.

LIDERAR EN LOS ESTILOS ORGANIZACIONALES DE HOY

Las organizaciones se desarrollan en un contexto complejo, tanto a nivel interno como macro, que suma las problemáticas propias de cada industria. Se trabaja en un nivel de incertidumbre permanente y constante en los negocios, en coexistencia con diferentes generaciones y atravesado por nuevos temas de diversidad.

En este nuevo escenario se tiende a trabajar por proyectos, las jerarquías son dinámicas, los tiempos se aceleran, siendo los ciclos más cortos y, por ende, la toma de decisiones excesivamente rápida. Al mismo tiempo, se les exige a los líderes no perder la mirada en el largo plazo.

Van surgiendo diversos estilos de liderazgo, pero todos con la misma necesidad de fortalecerse y afianzarse en las habilidades blandas, por lo que
hoy más que en otros momentos todos los caminos nos llevan al concepto de autoconocimiento como factor clave. Éste permite afianzar nuestra inteligencia emocional y visualizar cuáles son nuestras áreas de mejora y fortalezas.

Es necesario repensarse de modo constante y, en función de ello, leer el contexto y las necesidades que plantea el negocio y el equipo a cargo, para llegar a ser máster en nuestras competencias, maestros en nuestro propio estilo, manejarlo, enriquecerlo, saber en qué contexto funcionamos mejor, qué información solemos considerar, cómo tomamos decisiones, qué nos motiva, y cómo manejamos las frustraciones.

El esquema (ver página 23) expone las necesidades de los líderes en el Siglo XXI y, por ende, los indispensables de hoy. A estos conceptos se le incorpora la necesidad de que el liderazgo sea situacional, basado fundamentalmente en la premisa de la adaptabilidad. Pensando en competencias, la capacidad de adaptación es un diferencial del líder actual.

VOLVAMOS AL PUNTO

Además de estar insertos en una organización, el avance en la carrera profesional en sí misma requiere ir sofisticando competencias, así como dar importancia a dimensiones que al inicio no se suelen considerar.

Cuando somos profesionales jóvenes, es natural que nos afiancemos en las competencias técnicas, es decir, aquellos conocimientos sólidos y concretos que nos acompañarán a dar nuestros primeros pasos en la vida laboral. Incursionamos así en múltiples instancias de formación académica, tales como posgrados y maestrías para perfeccionarnos, las cuales consideramos que favorecerán nuestro desarrollo inicial.
Sin embargo, con el avance de la carrera y frente a la necesidad de asumir nuevos desafíos que amplíen nuestro perfil de “Experto Técnico”, debemos tener la capacidad de integrar nuevas variables que tienden a ser más “soft”, como las llamamos en recursos humanos.

Entre las más significativas y necesarias en la actualidad del trabajo, como Líder de equipo, Jefe, Gerente o Director, podemos ubicar:
• La capacidad de escucha y de comunicación.
• De la mano de la inteligencia emocional se encuentra la versatilidad, el aplomo, y la capacidad de generar vínculos positivos de largo plazo con las personas que nos rodean, ya sean compañeros, proveedores, clientes, jefes o colaboradores.
La flexibilidad, así como la tolerancia al trabajo bajo presión y el manejo de la incertidumbre.

El listado no pretende ser acabado, sino nombrar aquellas cuestiones más significativas. El autoconocimiento y nuestra capacidad de insight van a ser determinantes en nuestro camino hacia el crecimiento, no sólo laboral sino también personal.

Pero este autoconocimiento también abarca el conocer qué nos motiva, qué nos quita el sueño, qué nos apasiona. Saber realmente en qué uno se destaca, dónde marca la diferencia y qué cosas propias obstaculizan el desarrollo, cuáles se quieren modificar y cuáles no. Aquí es en donde entran en juego las motivaciones, los drivers, qué valora la persona y qué busca que un trabajo le aporte. Se llega así al concepto de anclas motivacionales.

Comenzar el trabajo del autoconocimiento implica el desarrollo e incorporación de nuevas competencias, aptitudes y actitudes a nuestra caja de herramientas, para así consolidarnos como profesionales más estratégicos y abiertos a dar el salto hacia un estilo de liderazgo que nos sea propio y genuino.

AUTOCONOCIMIENTO: UNA NECESIDAD INSTALADA

¿Qué tipo de información tendemos a tomar en cuenta y cuál solemos pasar por alto? ¿Qué decisiones tomamos y cuáles nos cuestan más? ¿Cómo abordamos un proyecto y qué podemos mejorar? ¿Nos motivamos al final del deadline o nos organizamos al principio y después perdemos motivación? ¿Cómo manejamos los cambios de último momento?

Estas preguntas deben hacerse al momento de liderar el desarrollo de la propia carrera y el de nuestros colaboradores. De este modo, podremos conocer con quién se genera mayor sinergia, quién piensa y acciona totalmente distinto a uno y qué se puede aprender de los colaboradores para mejorar y potenciar el perfil propio.
Invitamos así a poner en un primer plano la autoexploración, un trabajo que requiere, sin lugar a dudas, valentía, honestidad y, por sobre todas las cosas, una fuerte cuota de humildad que nunca debemos perder.