Oportunidades y riesgos para la Argentina en el escenario internacional

Por la Dra. Sybill Rhodes
Directora del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UCEMA.

Parece que Argentina está desfasada. Se elige a un presidente con visión de apertura para el país, que quiere unirse al mundo, celebra la democracia institucional y la cooperación internacional. Pero el mundo cambió en la dirección de los nacionalismos, los proteccionismos y el populismo. Es innegable asumir que, en muchos aspectos, la estrategia del gobierno actual estaba diseñada sobre la base de una victoria de Hillary Clinton en las elecciones de Estados Unidos.

Tomando en cuenta la presidencia de Donald Trump y las tendencias mundiales que incorpora, el nuevo entorno global es más incierto y presenta más riesgos de los que los dirigentes argentinos habían creído. Sin embargo, los cambios recientes no imposibilitan todos los aspectos de la estrategia de internacionalización de Argentina. Y también pueden llegar a funcionar como un catalizador para una cooperación regional más estrecha.

Hay riesgos innegables para la Argentina. Uno es que el Trumpismo posiblemente resulte en un mayor proteccionismo para todo el mundo. Entre otros efectos, esto significa que los países proteccionistas en agricultura (un sector clave para la Argentina) se sentirán incentivados para mantener esas políticas. En los Estados Unidos, el sector agrícola también está parado por perder los acuerdos de libre comercio y por el incremento de barreras proteccionistas para la fabricación. Es posible que el sector agrícola estadounidense exija subsidios para compensar estas pérdidas, armando un escenario poco optimista para un competidor como Argentina.
Aunque el proteccionismo de Estados Unidos no es una buena noticia, el comercio de Argentina ha crecido con otras regiones. Incluso puede haber más oportunidades, tales como la consideración de México de comprar maíz libre de impuestos, mientras renegocia con Estados Unidos el acuerdo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Uno de los objetivos principales de Argentina es atraer inversiones internacionales. Este propósito se verá afectado indirectamente por los cambios en Estados Unidos. El rol de anfitrión de la reunión del G20 en 2018 le permitirá presentar su clima de inversiones en el país. Pero, ¿qué pasaría si Trump, por su carácter imprevisible, no se presentase? Como Argentina no es el único país que busca inversión extranjera, pueden haber oportunidades para negociar regionalmente inversiones en forma cooperativa para proyectos de infraestructura.

El vacío en el comercio mundial y el liderazgo de la inversión podría llegar a ser un buen incentivo para tal cooperación regional. Al mismo tiempo, es posible que cualquier muestra de solidaridad regional, por ejemplo la simpatía con México sobre el muro, resulte en un tweet desagradable y el país quede fuera de las buenas referencias de Trump por un tiempo.

¿Entonces cómo estamos?

Las tendencias en la economía de Estados Unidos afectarán a todo el mundo. Algunos grandes sectores económicos esperan que las decisiones de Trump, para reducir las regulaciones y los impuestos de corte, estimulen el crecimiento. Si son correctos, Argentina podría beneficiarse. Sin embargo, si las mejoras económicas no se dan y la popularidad de Trump tampoco (tiene las encuestas muy bajas para un presidente en tan temprano período de mandato), existe la posibilidad de una grave crisis.

¿Qué pasa con la democracia y los derechos humanos? Hay una situación de crisis actual en Venezuela. No está claro lo que Estados Unidos hará más allá de expresar preocupación. Por un lado, Trump claramente no está interesado en la promoción de la democracia. Por otro lado, algunos de sus asesores desean ser más asertivos hacia Venezuela. En cualquier caso, esta es una oportunidad de liderazgo para el hemisferio y para Sudamérica.

Lamentablemente, el Trumpismo puede presentar un riesgo al ganado consenso argentino a favor de la democracia institucional, incluyendo sus últimos esfuerzos para luchar contra la corrupción. La democracia liberal parece ser menos favorecida por el nuevo Presidente de Estados Unidos. La lucha contra la corrupción, ciertamente, no es una prioridad para él.

Cuando nos volvemos a cuestiones geopolíticas, las tensas relaciones entre Estados Unidos y China o Rusia, y los posibles conflictos en Irán o Corea, plantean riesgos para Argentina como para el resto del mundo. La incertidumbre es real. Recientemente, cuando Corea del Norte disparó otro misil balístico, tweets de la Casa Blanca sugirieron que “se hizo uso del tiempo y ahora todas las opciones están sobre la mesa”.

Lo mejor que puede hacer Argentina es lo que siempre es mejor: tener su casa organizada y confiar que el mundo se vaya ordenando a sí mismo.