Panorama económico: ¿por dónde empezar?

Diana Mondino / UCEMA

Diana Mondino

Ámbito. 06 de noviembre de 2019

El próximo presidente, y los que le sigan, enfrentan grandes desafíos. No cabe duda que reducir el endeudamiento, el nivel de gasto, la pobreza y la inflación son objetivos cruciales y será un esfuerzo de muchos años. El nuevo presidente deberá identificar las políticas con los cuales lo logrará.

Justamente las políticas deben tener como fundamento que generen -o por lo menos no obstaculicen- el crecimiento. Las exportaciones serán el principal motor de la economía por muchos años. Esto es así ya que el gasto público debe caer, y no subir; las inversiones serán difíciles de lograr si no hay estabilidad jurídica ni rentabilidad por estar vapuleadas por la gigantesca carga impositiva; la carga impositiva debe caer pero el déficit fiscal debe desaparecer; el consumo no podrá subir hasta que no aumente el salario real, para lo cual ha de caer la inflación que sólo se reducirá cuando aumente la demanda de dinero originada en mayor crecimiento. Las prestaciones de ANSES son insuficientes para quien las cobra pero terribles para el erario público. Como se ve, varios de estos temas son difíciles de alcanzar sin afectar a los demás.

Las exportaciones, en cambio, pueden ser razonablemente crecientes si no se obstaculiza su crecimiento. Las retenciones son un impuesto perverso y aunque parezca atractivo para las arcas fiscales, genera una serie de ineficiencias notables en toda la cadena de valor. Dicho simplemente, una retención de 5% es equivalente a una caída en ventas de 5%, o lo que es lo mismo, una recesión (para ese sector) de 5%. ¿Quién puede creer que es una política apropiada? Por el contrario, las exportaciones “tiran” de la economía hacia adelante y adicionalmente generan las ansiadas divisas. La principal política de largo plazo del gobierno debería ser focalizada en exportaciones.

Quisiera destacar que la secuencia en la que se vayan atacando los temas es también muy relevante ya que algunos deben resolverse antes que otros para intentar tener éxito en el largo plazo. Por ej., entre mejorar la situación de los más vulnerables y hacer mayores pagos a los acreedores, no me cabe duda cual sería la opción que cualquier político tomaría. Sin embargo, hasta tanto no se reduzca el costo del capital en Argentina siendo más confiable para los acreedores pagando el máximo posible y con ello logrando que la tasa de interés baje, será imposible salir de la recesión y será entonces necesario aumentar subsidios a los más necesitados. Ese es un círculo vicioso que hay que romper. Para ello es indispensable alejar los fantasmas de un default.

Para muchos ciudadanos el tema de Leliq, como lo fueron a fines de 2015 los futuros del dólar, son con suerte irrelevantes o en el peor de los casos, un motivo de irritación, ya que suenan a ganancias sólo para la timba financiera. No pueden saber que son espadas de Damocles sobre la economía. Aunque la solución a estos temas sea difícil, es imperativo reducir o eliminar el costo que genera este pasivo del Banco Central. Mientras esté vigente, tenemos certeza de dificultades futuras. El costo de resolverlo es elevado y las soluciones (manipulación de tasas, rescate anticipado, bono, etc.) son todas costosas.

La política energética es vital no sólo para poder crecer sino fundamentalmente para despejar dudas del déficit fiscal. Me explico: debe definirse si las tarifas al público muestran o no el verdadero costo del servicio. Si hay subsidios entonces el gasto público será mayor, y por lo tanto menor la posibilidad de pagar deudas. Si por el contrario se logra reducir déficits por no tener subsidios, entonces la Argentina será un deudor más creíble y la tasa de interés se reducirá y habrá mayor crecimiento. Por supuesto, es muy difícil iniciar una política de ajuste fiscal con la eliminación de subsidios a las tarifas ya que sería un golpe más al ya reducido salario real. Este círculo vicioso actual se rompe con aumentos en productividad.

Sostener exportaciones para poder crecer y consolidar Deuda y superávit son los temas por los cuales será más eficaz comenzar. Son los más difíciles, pero sin ellos no se podrá avanzar. La mejor estrategia se mide por sus resultados.

(*) Universidad CEMA.

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