El desarrollo post pandemia solo admite temas estratégicos

Francisco Pertierra Cánepa

Por Francisco Pertierra Cánepa

Ámbito 7 de Diciembre de 2020

Luego de años de experiencias fallidas y traumáticas, ya no quedan dudas respecto a que el camino virtuoso consiste en desarrollar las inversiones productivas de mediano y largo plazo favoreciendo el intercambio que nos integra al mundo.

Luego de una parálisis productiva sin precedentes originada por un aislamiento asfixiante dada la pandemia mundial, el gobierno, por el bien del país, debe concentrarse en resolver temas estratégicos para iniciar una etapa de reactivación económica, pues la pobreza golpea de manera trágica alcanzando casi a la mitad de los argentinos.

Luego de años de experiencias fallidas y traumáticas, ya no quedan dudas respecto a que el camino virtuoso consiste en desarrollar las inversiones productivas de mediano y largo plazo favoreciendo el intercambio que nos integra al mundo, para lo cual el poder político debe recrear un marco de seguridad, estímulos y garantías que seduzca a los capitales externos y a los inversores privados.

Para ello el Estado debe establecer un plan estratégico integral sinergizando la inversión pública con la privada para promover las inversiones, pero además con iniciativas que permitan explotar la cantidad de inmuebles públicos improductivos, urbanos y rurales, que pueden ser la plataforma de lanzamiento para proyectos mixtos, donde la tecnología y el conocimiento puedan transformar rápidamente la triste realidad del país, especialmente para las pymes y las cadenas regionales que sufren la falta de management y financiamiento.

Pero es imprescindible contar, en los gobiernos nacional y provinciales, con áreas profesionales especializadas en el diseño de Fondos de Inversión Directa pues de otra manera, está demostrado, toda iniciativa al respecto está condenada a la inacción o al fracaso.

Más allá del deber moral, el gobierno tiene que dar el ejemplo al potenciar el impulso privado utilizando para ello los bienes que posee y no explota, para generar trabajo y desarrollo sin correr el riesgo empresarial, actividad que no está dentro de sus incumbencias ni idoneidad. Así, los bienes públicos se apalancan con múltiples fideicomisos y los inversores participan mancomunadamente a través de un plan de negocios donde cada patrimonio es gestionado con independencia del Estado, respondiendo solo por sus obligaciones y con la garantía que sus bienes no pueden ser desviados del fin original pero siempre respetando los controles de rigor del fiduciario, sus operadores y los auditores designados.

Para todo lo antedicho es imprescindible disminuir la incertidumbre política, bajar la inflación a niveles razonables, establecer las reformas de fondo pendientes como la laboral, impositiva, sindical y previsional, y eficientizar el accionar del Estado para concentrar sus recursos en las áreas clave como seguridad, educación, salud, Justicia y promoción del comercio, transfiriendo gradualmente recursos ociosos a la actividad privada, lo que solo es posible si estimulamos las inversiones en la economía real. Ya estamos agotados de escuchar promesas y diagnósticos, y la crisis es tan brutal que llegó la hora de las definiciones y para ello hay que:

  • Coordinar la ayuda nacional a la planificación productiva de las provincias para la puesta en marcha de programas que fomenten las cadenas de valor y la generación de trabajo.
  • Estimular la inversión privada y el desarrollo de la inversión mixta en Infraestructura,
  • Promover la actividad productiva en todo el país impulsando proyectos a partir de bienes improductivos del Estado,
  • Concentrarse en la ejecución planificada de la economía apoyada en fideicomisos que permiten la separación patrimonial con el gerenciamiento idóneo,
  • Diseñar controles y auditorías independientes,
  • Diseñar programas de financiamiento apuntados a las microfinanzas, especialmente para provincias donde esta actividad es clave,
  • Desarrollar un Mercado de Capitales de participación federal integrando inversores, incentivos y proyectos,
  • Trascender a nivel federal por medio de un plan de docencia y difusión apuntado al crecimiento de la producción y el desarrollo social en todo el país, priorizando la inversión con todos los instrumentos financieros disponibles.

La crisis que estamos sobrellevando generó azarosamente pocos ganadores y muchos perdedores, aunque todos inmersos en el mismo ambiente de inseguridad y desconfianza, lo que tal vez sea el ingrediente necesario para un cambio cultural que obligue a establecer políticas que generen un nuevo ciclo de expansión económica que trascienda a los gobiernos para disminuir los vergonzantes índices de pobreza actuales. El mundo goza de una esperanzadora bonanza donde los capitales están disponibles y fluyen hacia donde los esperan proyectos de riesgo pero con reglas claras, estabilidad y previsibilidad.

Dios quiera que hayamos tocado fondo y hagamos los deberes internos para poder, de una buena vez y luego de 80 años desperdiciados, aprovechar estas condiciones externas favorables para acceder al desarrollo y la verdadera justicia social.

(*) Presidente de la Asociación Argentina de Fideicomisos y FID Profesor del CEMA

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