Tres cuestiones económicas relevantes

José Dapena / UCEMA

Por José Dapena

Ámbito. 8 de febrero de 2020

La política monetaria de la anterior administración apuntó a una disminución de la inflación por monetización de la economía a través de un incremento de la demanda de dinero que nunca sucedió, en parte desde mi punto de vista, por la dominancia fiscal, que implicaba que una tasa de interés alta (sostenida por pasivos remunerados del Banco Central que implicaba potencial mayor emisión) reprimía la demanda de dinero, y garantizaba el financiamiento del déficit.

Según Cochrane, una tasa de interés muy alta, así como una muy baja, pueden ocasionar presiones inflacionarias. La buena noticia de este fin de mes es el anuncio del resultado primario (déficit de 0,4% del PBI) en línea con el acuerdo comprometido con el FMI. La mala noticia es el nivel de intereses que debió pagar en 2019. La disminución de la presión fiscal sobre la monetización debería gradualmente reducir presiones inflacionarias, y acomodar la tasa a niveles más accesibles y con menos efectos sobre las finanzas públicas.

En dicho contexto, son tres en mi visión los problemas que debe enfrentar la cartera económica. El más urgente es la renegociación de la deuda.

El incidente de la Provincia de Buenos Aires con el PB21 es un globo de ensayo para calibrar la reacción de los acreedores de bonos denominados en dólares frente a una propuesta de renegociación. No da la sensación de que finalmente se termine entrando en default por dicho bono, pero es el puntapié inicial de la negociación mas ardua que viene después por los bonos soberanos, sobre todo los denominados en dólares. Recordemos que la renegociación implica bonos bajo ley argentina y bajo ley Nueva york, que por otro lado también diferencia en cuanto a porcentajes mínimos de aprobación en las cláusulas de acuerdo colectivo, dependiendo de la serie de emisión, entre otros aspectos legales. Si bien no hay un plan concreto anunciado, tanto el resultado primario de 2019 como las medidas implementadas a fines de 2019 respecto de la seguridad social (discutibles desde el punto de vista de derechos adquiridos) fortalecen la cuestión fiscal en el corto plazo. Por ello en mi impresión la ingeniería de renegociación requiere de una oferta bastante variada para atender las diferentes necesidades de los acreedores en cuanto a tasa de interés y plazo, como así también hay cierta urgencia de descomprensión de plazos cortos.

En segundo lugar, el cepo. En tal sentido, vale la pena tener presente que en 2011 se instauró por primera vez, y curiosamente desde dicho año que nuestra economía no crece de manera sostenida. En un país que necesita dólares, la manera de generarlos no es a través de impedir su demanda por parte del público, sino abastecer su oferta a través del incremento de las exportaciones, que es el gran punto pendiente. Cualquier gráfico de relación de exportaciones a PBI muestra la subdimensión de la misma en Argentina, agravada por el hecho que desde 2011 ni siquiera ha podido acompañar el crecimiento de las exportaciones de la media de economías emergentes.

Finalmente la inflación, que es un tema recurrente desde 2008. Cualquier gobierno que se declare en contra de la pobreza debería adoptar como prioridad la disminución de la inflación. Es un esquema regresivo de redistribución negativa, donde los sectores de menores ingresos, que gastan una mayor proporción del mismo en consumo, se ven mayormente afectados. Los sectores de mayores ingresos pueden proteger parte del mismo a través del ahorro. Por otra parte, genera conflictividad sindical permanente, y liquida el mercado de crédito, y con ello por ejemplo el mercado de crédito hipotecario, lo cual afecta nuevamente a sectores que no tienen capacidad de ahorro significativa.

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