El día que nuestro planeta defaulteó

Cortinez

Por Pablo Cortínez

Ambito, 10 de septiembre 2018

El Día del Exceso de la Tierra (Earth Overshoot Day - EOD) marca la fecha en la cual la demanda de la humanidad sobre la naturaleza excede lo que la Tierra puede regenerar en ese año. La lógica es que cuanto antes llegue, peor es la situación del planeta. Para 2018, ese día fue el 1 de agosto, lo que implica que, desde hace poco más de un mes, el planeta "vive de prestado" o que ya está consumiendo parte de lo que generará el año próximo, que podría asemejarse al uso de sus reservas.

La situación en la región

Así como Global Footprint Network establece el Día del Exceso de la Tierra, también calcula los Country Overshoot Days (COD) para los países, es decir, la fecha del año en la cual se consumirían los recursos que genera anualmente el planeta si se replicara el patrón de consumo de un país determinado al resto de la humanidad. Para el caso de Argentina, el COD de este año fue el 16 de junio. En los extremos se encuentran Qatar (febrero) y Vietnam (diciembre), siendo éstos el peor y el mejor, respectivamente, de un grupo seleccionado de casos hipotéticos. En nuestra región, la situación más crítica se daría con Chile, en tanto la de mayor holgura sería con Jamaica. 

La tendencia en las últimas décadas

Hasta fines de la década de los sesenta el planeta gozaba de un "superávit ecológico", que fue disminuyendo año tras año y que a principios de los setenta se transformó en un déficit ecológico. Ese déficit fue cubierto mediante el "roll over" de la "deuda ecológica", a un costo creciente y a un plazo cada vez menor, materializado en el adelanto año a año del EOD: en 2008 fue a mediados de septiembre; en 1998 a principios de octubre y en 1988 a mediados de noviembre. El persistente déficit ecológico trajo aparejado downgrades sucesivos. En la actualidad, se necesita 1,7 planetas para los niveles de consumo registrados.

2015 y después

El ansiado outlook positivo llegó como premio a la firma del Acuerdo de París: fue un primer paso, que debía ser confirmado con acciones concretas posteriores. Sin embargo, la ilusión de un upgrade desde "planeta frontera" a "planeta emergente" parece desvanecerse, ya que el acuerdo alcanzado en 2015 establece un cap de 2ºC al incremento en la temperatura, con tendencia bajista que lo lleve a 1,5ºC. No obstante, los 2ºC parecen comportarse más bien como un piso, ya que las estimaciones hablan de un aumento de alrededor de 3ºC, nivel de "riesgo ecológico" que el planeta no podrá soportar según las investigaciones científicas. Por esa razón, los países deberán "reestructurar" sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC por sus siglas en inglés), estableciendo metas más ambiciosas para que el actual default ecológico técnico no se transforme en un default generalizado e irreversible. 

El anuncio de la administración Trump sobre la salida del Acuerdo de París de parte de la mayor potencia mundial fue interpretado por varios analistas como la activación de una cláusula de cross default, que dejaría fuera de mercado al equity más valioso que tenemos. Tanto gobiernos como la sociedad civil e iniciativas del tipo We are still in, que agrupa empresas y gobiernos subnacionales de todos los tamaños a lo largo y a lo ancho de Estados Unidos, parecen cumplir el rol de acreedores dando una excepción para que nuestro planeta se reestructure y recupere el grado de inversión que perdió hace casi medio siglo. No desaprovechemos esta nueva ventana que nos brinda el mercado Tierra.

(*) Economista. Profesor de la Universidad del CEMA

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