Hablan los economistas: qué pasará con el dólar después de las elecciones

Participación de Federico Vacalebre

Ámbito 14 de noviembre de 2021

El Gobierno llega a las Elecciones 2021 con una fuerte presión sobre el dólar, en especial el dólar blue, y con una inflación en alza.

El Gobierno llega a las Elecciones 2021 con una fuerte presión sobre el dólar, en especial el dólar blue, y con una inflación en alza. Además, el tipo de cambio amenaza con impactar más en los precios.

En el Mercado Negro de Divisas, el dólar informal cedió el viernes con un fuerte desplome, pero se mantiene en $200, mientras que las versiones de dólar oficial, solidario y los financieros se mantuvieron en alza.

El Gobierno se ocupó de insistir con que después de la elección no habrá una devaluación. Sin embargo, no se descartan pequeños saltos en el tipo de cambio.

Esto es lo que opinaron esta semana distintos economistas:

Según Federico Vacalebre, profesor de la Universidad del CEMA, se refirió al impacto de la devaluación del peso frente al dólar en la inflación: Anclar el dólar oficial como instrumento para controlar la inflación no estaría funcionando ya que, en lo que va de 2021, subió 17,8% mientras que la inflación fue de 37% (hasta septiembre). En efecto, el mes pasado el dólar oficial subió solo 1% y la inflación fue de 3,5%. De profundizarse el atraso cambiario, el riesgo es que sea imperante una corrección tarde o temprano para evitar que el BCRA se quede sin reservas netas. Con este escenario, es muy complejo que en los próximos meses la tasa de inflación baje.

Walter Andreozzi, miembro del comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina, mencionó cuál es el impacto en el día a día de las pymes industriales. “Las maniobras altamente especulativas como estas, con movimientos en mercados ínfimos, impactan a partir de generar incertidumbre, y con ello, nuevas maniobras especulativas, como sentarse sobre el stock, o negociar la venta de la producción a un dólar más cercano al blue”, contó en diálogo con Ámbito.

Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, planteó que “hay un contexto de enorme liquidez en la economía y gran desconfianza por el tema de las elecciones”. Tiscornia señaló “la situación es muy compleja y es por eso que el dólar blue sigue subiendo”. “Uno podría decir que el mercado del paralelo es chico, pero si se ven los dólares financieros como el del SENEBI que tienen más volumen también están creciendo”, añadió el analista financiero.

En el contexto de inestabilidad, es inevitable que algunos miren hacia el tipo de cambio de convertibilidad. El IERAL, la escuela de negocios de la Fundación Mediterránea, publicó un reporte en el cual señala que “no ha sido común en la Argentina la existencia de brechas cambiarias por encima del 100 % que hayan perdurado por demasiado tiempo”. “En la década del 80 hubo dos momentos en los que la brecha cambiaria superó el 100 %, en la Guerra de Malvinas y durante la hiperinflación, pero se trató de fenómenos fugaces”, indicó el IERAL. La entidad sostiene que “la evolución del precio del dólar en el mercado libre, ahora en el andarivel de los $200, tiende a reflejar desequilibrios monetarios”. “Comparando la evolución de la Base Monetaria Amplia con la de las reservas brutas del Banco Central, se tiene que a fin de octubre se contabilizaban $188,1 por cada dólar cuando a fin de 2020 ese ratio había sido de $131,4 y de $66 a fin de 2019”, indicó la escuela de negocios de la Fundación Mediterránea.

La suba del blue también impacta en la lógica del consumidor, según contó Damián Di Pace, de Focus Market. “El ahorrista intuye que el valor del dólar va a ser mayor, pero a la vez hace un año estaba $195, por lo que tampoco es que subió tanto, por lo que muchos lo que hacen es stockearse en bienes, y por eso se ve un fuerte crecimiento en las ventas de los mayoristas”.

Más allá de estas actitudes puntuales, el investigador de la UBA Gabriel Montes realizó un ejercicio de econometría con datos del tipo de cambio oficial, el paralelo, la brecha y la inflación, desde el 2004 hasta el 2020. “Los precios siguen al tipo de cambio oficial, siendo el ejemplo ilustrativo el 2015, cuando el supuesto era que se podía devaluar y los precios no iban a cambiar porque habían seguido el blue. Y lo que pasó es que se devaluó y explotó la inflación. La teoría dice que los precios están atados a los costos y estos se ven afectados por el dólar a través de las importaciones, que se realizan al oficial”, afirmó.

Sin embargo, también aseguró que existe un “efecto indirecto”: cuando la brecha cambiaria es muy grande, se pierden reservas, se acumulan activos en dólares, se derivan problemas financieros y eso eventualmente ajusta el tipo de cambio nominal, y por ende los precios. “Nunca se pudo mantener una brecha excesivamente grande”, agregó el economista.

Sergio Morales, presidente de Wise Capital, opinó días atrás, previo al nuevo récord del dólar blue: La política monetaria del BCRA es inflacionaria, ya que la Base aumenta cuando las Reservas caen. Incluso los Pasivos Monetarios hacen lo mismo; lo que a priori nos dice que la tasa de devaluación debería de ser la misma que el costo que paga el BCRA cuando coloca deuda. Si pensamos que la tasa de ajuste cambiario es de 16% anual (en lo que va del año aumenta 12% contra inflación de 37%) y que la tasa de la Leliq es de 38% anual, el dólar debería de incrementarse 22%, o sea por el diferencial.

Un ajuste cambiario por debajo de la tasa a la que el BCRA remunera los pasivos agota la capacidad de generar utilidades para transferirle al Tesoro. Lo razonable sería que post elecciones y hasta diciembre de 2022, el dólar aumente entre 55% y 60% (22% + 2,25% mensual), lo que debería de producir una inflación adicional en torno a 16% a la ya observada. Si se avanza con una política cambiaria de éstas características, la brecha cambiaria se reduciría drásticamente. Ahora, como no hay una necesidad imperiosa de licuar pasivos, a precios de hoy, en vez de buscar un dólar mayorista, para fines del año que viene, en $160, bien el BCRA podría plantarse en $140 (20% + 1,45% mensual), con lo que reduciría la brecha cambiaria a menos de 50% en el primer caso y en torno al 50% para el segundo.

A favor de un dólar en $140 para fines de 2022 está el acuerdo con el FMI, que se cierra o se cierra. El Gobierno no puede obviarlo porque el BCRA tiene reservas escasas y hasta Kirchner reconoce que se debe reconstruir la confianza del sector privado. Además un acuerdo con el organismo podría implicar la llegada de fondos frescos por unos u$s5.000 millones. No acordar con el Fondo puede desatar una crisis económica que derive en una victoria de la oposición en las presidenciales de 2023, algo que el Gobierno reconoce en la intimidad.

Carlos Melconian consideró que el lunes hay que "ponerse a pensar cómo se resuelve esto en el 2023, porque no se va a resolver antes".

El economista analizó hoy la política económica del Gobierno y aseguró que hay una única alternativa para transitar los próximos dos años sin “vuelcos” ya que se parte de una base en la que “nunca hubo un plan económico”, sumada “la pandemia de coronavirus que no ayudó”.

“Si no tenés un programa económico y un plan de estabilización tenés que hacerte socio de una alta pero estable tasa de inflación, porque te ayuda a transitar licuando”, explicó hoy Melconian en diálogo con Radio Rivadavia sobre qué alternativas posee el Gobierno ante el escenario por venir.

Por su parte, la consultora Delphos Investment estima que se acelerará el ritmo de devaluación pasadas las elecciones. Según los precios que se operan en el mercado de futuros Rofex, para diciembre la suba del tipo de cambio nominal dólar-peso sería de 5,2%, mientras que para enero aumentaría al 6,2%.

De esta manera, se acercaría a los $113,2. El incremento del mayorista desaceleraría el ritmo en febrero cuando está pautado un crecimiento del 4,4% y en marzo del 5,3%, que dejaría el mayorista para esa fecha en $130,4.

En una columna publicada esta semana en Ámbito, el analista Salvador Di Stéfano explicó por qué el dólar mayorista a $100 no es competitivo. Y añadió: "En el plano interno, está claro que el Banco Central no tiene reservas: en el mes de diciembre se le debe pagar al FMI unos U$S 1.880 millones, ese pago será el que dejará al país con reservas negativas. No hay en el horizonte una fuerte entrada de dólares que revierta este escenario, por eso la gran demanda de dólares en el mercado".

Desde la consultora de Abeceb, "este contexto de incertidumbre política extrema a pocos días de las legislativas, y en una economía que arrastra desbalances macroeconómicos de magnitud se refleja en el mercado cambiario/financiero: el dólar blue supera los $200 (con dólares CCL libres cercanos a $220), una brecha cambiaria altísima e insostenible arriba de 100%, inversores moviéndose a fondos dólar link para cubrirse ante un eventual salto devaluatorio, empresas cancelando aceleradamente sus préstamos en moneda dura (-9,3% cayeron los préstamos netos desde fines de septiembre y -3,9% sólo en 5 días de noviembre)".

El Banco Central, en esta situación, se mantuvo interviniendo fuerte en el spot (vendiendo u$s574 millones entre el 28/11 y 04/11, racha vendedora que se habría extendido en la última semana) y en los futuros (según se infiere del fuerte aumento de los volúmenes negociados). O sea, un BCRA que llega a las elecciones con reservas netas líquidas convergiendo a cero".

Para Abeced, "estos números no sorprenden: Primero porque a la ausencia de ancla política para las expectativas se le suma la falta de ancla fiscal, monetaria y cambiaria (en un contexto en que se espera que el Central deba cambiar pronto la regla cambiaria que viene aplicando de devaluar por debajo de la inflación)".

En segundo lugar, agregó, "porque el plan electoral (plan plata en los bolsillos) y la estacionalidad fiscal propia de esta época del año alimentan la presión cambiaria: ya se emitieron $500 mil millones para fondear al fisco desde las PASO, la inflación efectiva y esperada supera el 50% anual y acumulamos una apreciación real del peso de 15% en lo que va del año".

Persona
Federico Vacalebre