Cuándo empezará a desinflarse el "colchón" fiscal y el fuerte ajuste monetario

Por Federico Vacalebre

Ámbito 16 de junio de 2021

Se diluyen las chances de cerrar un acuerdo con el FMI antes de septiembre y estabilizar la economía, ya que internamente ciertos sectores exigen un "ancla de expectativas electorales".

De nuevo, la necesidad electoral parece minar la oportunidad de anclar las expectativas económicas. A pesar de la intención de mostrar unidad y sin tensiones en la previa a la PASO (como el incidente con el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo), se diluyen las chances de cerrar un acuerdo con el FMI antes de septiembre y estabilizar la economía, ya que internamente ciertos sectores exigen un “ancla de expectativas electorales”.

El ajuste fiscal de los primeros meses del año, permitió llegar a este colchón fiscal que le da aire a las finanzas públicas. Según la AFIP, la recaudación de mayo fue de $862.480 millones, un 72,2% superior a lo recaudado en el mismo período de 2020. Esto representa un aumento de 15,5% en términos reales (descontando la inflación). Es el noveno mes consecutivo que la recaudación crece en términos reales. En los impuestos vinculados a la actividad (IVA e Impuesto al Cheque), la recaudación creció 20,3% en términos reales. Las retenciones a las exportaciones dieron un salto de 268% interanual (nominal) por la disparada en los precios internacionales. La recaudación impositiva siguió creciendo fuertemente en mayo en términos reales. Hay que tener en cuenta que la comparación es con un mes base (mayo/20) con cuarentena estricta. En sí, la recuperación económica, sumada a los precios internacionales, récord de las materias primas, y el efecto estadístico de comparar con un mes de cuarentena dura, fueron claves para la disparada en la recaudación tributaria.

Los ingresos por retenciones tuvieron el empuje de los precios de las materias primas. La soja (principal exportación) subió 88% en dólares en los últimos 12 meses. Se ubicó por encima de los 600 dólares por tonelada el mes pasado. En los primeros 5 meses del año, la recaudación por retenciones equivale al 9,8% del total de la recaudación impositiva. Ese número es 4 veces mayor al registrado para el mismo período de 2018 (sólo recaudaba el 2,5% del total). De mantenerse los precios internacionales actuales para la cosecha de los principales cultivos del país (soja, maíz y trigo), la recaudación por retenciones podría superar el 2,3% del PBI en 2021 (comparado con el 1,6% del PBI proyectado en el Presupuesto Nacional 2021).

Pasada la elección legislativa, difícilmente se puedan mostrar mejores números económicos que los actuales. Hoy se puede mostrar un déficit fiscal primario del 0,2% del PBI en los primeros 4 meses del año (probablemente se mantenga en mayo por los ingresos extraordinarios del “impuesto a la riqueza”), partiendo desde un 2020 con un déficit fiscal de 6,5% del PBI. En el plano monetario y cambiario, el BCRA recompró u$s6.336 millones de dólares en solo 6 meses (entre diciembre/2020 y mayo/2021). Las reservas netas superaron los u$s7.500 millones (después de haber tocado un “piso” de 2.200 millones en noviembre de 2020). Y la autoridad monetaria mantiene a los dólares alternativos controlados, aplicando un fuertísimo ajuste a los agregados monetarios. La base monetaria creció solo 1,9% en lo que va de 2021 (hasta el 31/05). Es decir, cayó en términos reales 16,4%.

¿Qué significa todo esto? Sin lugar a duda se puede mostrar cómo se frenó la dinámica inviable de los números que vimos en 2020. Y una corrección en términos fiscales y monetarios en el arranque de 2021. El punto está en que, conforme nos aproximamos a las elecciones estos números comenzarán a revertirse y el gasto público se tornará más expansivo.

¿De qué manera? Probablemente mediante alguna compensación para beneficiarios de la AUH, jubilados y pensionados, reapertura de paritarias de estatales (quienes perdieron mucho terreno en el 2020) y/o gastos en subsidios económicos y en servicios públicos. Las partidas vinculadas a la obra pública (gasto de capital), seguramente, también seguirán subiendo. Las cuentas fiscales, eventualmente, podrían volver a deteriorarse, con un déficit cercano al 4,2%.

También, con un BCRA más expansivo. Aumentando la emisión monetaria para asistir al Tesoro Nacional, siendo que en junio no habrá más emisión por “desarme” de Leliqs (hoy integradas como encajes bancarios). Además, tendremos los intereses de los pasivos remunerados del BCRA. Probablemente, en el segundo semestre de 2021, el BCRA absorberá pesos vendiendo bonos en cartera contra pesos. Y así, simultáneamente, intentando controlar la brecha cambiaria.

¿A qué conclusiones podemos arribar? La recaudación seguirá con el impulso positivo de las retenciones al agro, reflejando también el impacto negativo sobre los impuestos vinculados al consumo y la actividad económica, a las restricciones y a la movilidad por la segunda ola.

En la previa electoral, es muy atinado pensar que el “colchón” fiscal y el fuerte ajuste monetario se irán diluyendo, sin un ancla de expectativas. Habrá peores números fiscales, monetarios y de reservas netas, con más inflación reprimida o precios más atrasados (en las tarifas de servicios públicos y muy probablemente en el dólar oficial).

Consecuentemente, una vez superada la situación sanitaria y con una economía real más oxigenada, la capacidad de negociar un acuerdo en el futuro con el FMI es menor. El equilibrio de las cuentas fiscales es vital de cara a la negociación con el FMI para ir cerrando la “brecha fiscal”, disminuir la dependencia del Tesoro Nacional sobre la emisión y para acotar los riesgos de una crisis cambiaria. Actualmente, puede haber un “ancla electoral” en noviembre. Pero a costa de mayores desequilibrios macroeconómicos.

Profesor de la Universidad del CEMA.

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