Los desafíos de un mercado laboral complejo y lo que se viene

Fernando Troilo

Por Fernando Troilo

Ámbito 20 de diciembre de 2021

En Argentina, a pesar de que en el corriente año algunas condiciones comenzaron a mejorar, el mercado laboral no logra todavía recomponerse y el futuro provoca incertidumbre.

Tanto para quienes están dispuestos a trabajar, como para las empresas o empleadores que requieren incorporar personas en diversos roles, el mercado laboral hoy presenta desafíos complejos. La falta de confluencia entre la oferta y la demanda de trabajo causa daños sociales y económicos y como resultado final afecta negativamente el crecimiento del país.

El 2020, impactado por las consecuencias de la pandemia y algunas medidas tomadas, registró una importante caída de la tasa de empleo. Según un estudio realizado por CIPPEC, en el tercer trimestre del año los varones hasta 29 años fueron los que sufrieron una mayor baja en la tasa de empleo interanual, del 17%, seguido por las mujeres de esa misma franja etaria, con 11%, afectando principalmente a las personas menos calificadas.

El informe de junio de 2021 elaborado en conjunto por la CEPAL y la OIT destaca el efecto negativo del mayor impacto que tuvo la crisis sanitaria en la ocupación y participación femenina en toda América Latina y el Caribe. Este mismo informe también expresa que la destrucción de empleo fue más profunda en el empleo informal que en el formal.

En Argentina, a pesar de que en el corriente año algunas condiciones comenzaron a mejorar, el mercado laboral no logra todavía recomponerse y el futuro provoca incertidumbre. A esto se le suman algunas dificultades que generan desequilibrio, como la falta de crecimiento del empleo formal y la carencia de personas con las competencias que hoy demandan las organizaciones, sobre todo en algunas localizaciones. El problema es que el avance de la transformación digital requiere habilidades que hoy escasean.

El mercado requiere talento digital y en todas las áreas organizacionales, es decir personas con niveles altos de flexibilidad, agilidad, aprendizaje, colaboración e innovación. Y las organizaciones que incorporan este tipo de talento son las que logran ventajas competitivas. A su vez las condiciones económicas y salariales locales hacen que muchos perfiles, como los relacionados a la industria tecnológica, obtengan considerables mejores propuestas del exterior, tanto en modalidad presencial como virtual.

En este escenario, desde la óptica de las organizaciones, el área de capital humano se vuelve cada vez más clave y tiene la oportunidad de sentarse en la mesa de decisiones de las compañías en la medida que logre acompañar, desde la gestión de personas, las transformaciones organizacionales necesarias para hacer evolucionar el negocio. Para estos perfiles de recursos humanos hoy el mercado también demanda habilidades digitales como el análisis y toma de decisiones con datos.

Finalmente, con miras al 2022 que se acerca, el mercado laboral presenta no solo desafíos para las personas que deseen incorporase o desarrollarse sino también para el futuro crecimiento de las empresas radicadas en nuestro país, ya sean nacionales o multinacionales. Y, por otro lado, ambas partes deben resolver problemas que también dependen de regulaciones que las exceden, lo que aumenta la dificultad para recomponer la situación laboral.

El Estado y los sindicatos se suman igualmente como actores claves para lograr equilibrar el mercado laboral. Sin lugar a duda su recuperación dependerá del diálogo y alineamiento de intereses de todas las partes. Las dificultades de un mercado laboral complejo no pueden resolverse con voluntades individuales o de sola una fracción de sus interesados.

Desde esta perspectiva es necesario privilegiar la creación de incentivos que aumenten el empleo y el diseño de políticas y programas que puedan achicar la brecha entre las habilidades requeridas por las organizaciones del mercado y aquellas que poseen las personas que están dispuestas a trabajar. Pero algo de seguro resultará imprescindible si se desean generar mejores condiciones a mediano y largo plazo: tanto las acciones mencionadas como otras que se puedan crear requerirán de una intervención conjunta y sostenida entre todos los actores.

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