Cómo enfrentar el peor legado educativo de la pandemia

Edgardo Zablotsky

Por Edgardo Zablotsky

Ámbito. 29 de julio de 2020

Días atrás, el ministro de Educación, Nicolás Trotta, afirmó en declaraciones radiales que “lo que más me preocupa, además de una vuelta segura a las aulas, es que vamos a sufrir un desgranamiento, un abandono sobre todo en la secundaria”, a lo cual agregó que “la pérdida de la rutina de ir a la escuela implica una profundización del desgranamiento, y mucho más en una situación como esta con el impacto económico y social que tuvo la pandemia”. Por ello, en sus palabras “el Gobierno va a tener que desplegar una política educativa para ir a buscar a los chicos que deserten de la escuela”.

Es claro que tiene razón. Esta nota propone una estrategia complementaria para enfrentar la fuerte deserción en la escuela secundaria que probablemente dejará la pandemia: el sistema de educación dual, originario de Alemania.

 

En el llamado sistema de educación dual los jóvenes, que desean participar de él, pasan una cantidad importante de tiempo trabajando en empresas, mientras transitan sus estudios secundarios. Conforme va transcurriendo el proceso de aprendizaje, el estudiante incrementa el tiempo de entrenamiento en la empresa y reduce el tiempo de aprendizaje en la institución educativa, logrando de esa forma incorporarse, provisto de capital humano, al proceso productivo. Usualmente los participantes perciben durante este período un salario próximo a un tercio del que percibe un trabajador al inicio de su vida laboral.

Varios países europeos han adoptado características propias de este sistema. A modo de ejemplo: Eslovaquia, España, Grecia, Italia, Letonia y Portugal. Por cierto, una interesante nota del Financial Times del jueves pasado, titulada: “Aprendiendo de Alemania”, reporta declaraciones del secretario de Estado para la Educación de Gran Bretaña, Gavin Williamson, las cuales describen el fuerte interés del Gobierno británico en dar a los jóvenes, que así lo deseen, una preparación similar a la que es llevada a cabo en Alemania.

Instrumentar el sistema dual, adaptado, por supuesto, a nuestra realidad, sería un importante aporte para que muchos jóvenes que han abandonado sus estudios secundarios, en virtud de la crisis económica generada por la pandemia, regresen a las aulas incentivados por una salida laboral de corto plazo y, por ello, sería el complemento ideal para los esfuerzos que el Gobierno habrá de llevar a cabo para combatir la inevitable deserción generada por la tragedia que estamos viviendo. Francamente, creo que vale la pena el considerarlo.

(*) Rector de la Universidad del CEMA.

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