Los ejes para seguir creciendo

UCEMA

Por Manuel Alvarado Ledesma

Clarín. 6 de julio de 2019.

Inversión, trazavilidad y marca país son claves para un trabajo articulado de toda la cadena cárnica.
Especial para Clarín Rural.

La cadena de valor se refiere a las relaciones entre los eslabones donde, a su vez, operan distintos agentes. La comunicación fluida, entre todos los participantes, y compartida en forma constante es un elemento fundamental para que la cadena reciba una retroalimentación que le permita identificar problemas existentes, potenciales, o por venir.

Un ejemplo negativo de cómo se ha desarrollado una cadena `descadenada` es la de las carnes vacunas argentinas. Existen múltiples cadenas cárnicas. La mayoría se mueve en un cuadro de desconfianza y falta de competitividad. La falta de conciencia sobre este cuadro, por parte de algunos integrantes, de la cadena y de intereses tramposos, por parte de otros, resume el porqué de los pobres resultados del complejo cárnico y su pérdida de posición en el mundo, a lo largo de varias décadas.

Para reducir los costos de transacción, y en consecuencia de mejorar la competitividad, resulta imprescindible una mejor coordinación de los diferentes enlaces. A consecuencia de la falta de coordinación de la cadena, el productor queda desligado del consumidor y, por ende, desconoce sus requerimientos y deseos.

La lentitud de inversiones que sufre el sector ganadero está relacionada con la situación tributaria y laboral que, en general, impera en el procesamiento y la comercialización de carne. Ello oprime la potencialidad de la cadena y, el lucro cesante recae básicamente sobre el eslabón primario. Por ello, el interés en aumentar las inversiones en el campo, todavía, es reducido, aunque, justo es decirlo, en los dos o tres años ha mej orado notablemente.

Un producto de excelencia, como la carne argentina, adolece de la imagen que ésta merece. En tal sentido, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina abre una perspectiva favorable. Vale recordar el café de Colombia. Hace unas décadas, esta cadena inició una campaña publicitaria, sin citar marca alguna, que redundó en un mayor valor de este café. Con Juan Valdéz, su muía y las montañas en el fondo, el propósito del logotipo logró identificar y garantizar las marcas del café colombiano. Urge la consolidación de una marca país.

La cadena cárnica contiene elevados costos de transacción que reducen su competitividad. Desde el ternero en pie hasta la media res que llega a los puntos de venta, revela información imperfecta y asimétrica; consecuentemente, surgen acciones oportunistas. Así, problemas como los de transparencia y desconfianza incentivan la aparición de intermediarios. Se registra, por ende, una baja de ingresos por parte de la producción y un incremento de precios para el consumidor.

Crecer en la distribución de cortes seleccionados o cuartos es mejorar la competitividad. Con el sistema de media res la distribución no atiende la demanda. Los cortes populares tienen mayor salida en los lugares de menores ingresos que en los de áreas de clases media alta y alta. En donde los ingresos son más bajos se encarecen los cortes populares en tanto que los de mayor calidad ven sus precios reducidos. Lo contrario pasa donde los consumidores tienen ingresos más altos. Ineficiencia, en su máxima expresión.

La ganadería argentina necesita una nueva trazabilidad, el reagrupamiento de los estándares sanitarios y llegar definitivamente a distribución por cortes, que no solamente favorecerá a la cadena sino también a los consumidores.

El año pasado fue muy bueno. Las exportaciones crecieron por encima de todos los pronósticos con 550.000 toneladas, equivalente a res carcasa, y por un monto de aproximadamente 2.000 millones de dólares.

Aunque con algunos vaivenes, todo indica que vamos por el camino correcto. El crecimiento de la ganadería debe ser parte de a una política de Estado.

Persona
Manuel Alvarado Ledesma

Proximos Seminarios

Publicaciones

Programas relacionados