¿Cuál es el riesgo de no reabrir los colegios?

Edgardo Zablotsky

Por Edgardo Zablotsky

Clarín 9 de Octubre de 2020

Casi siete meses después que la irrupción de la pandemia llevó a la suspensión generalizada de clases, el Gobierno ha decidido que cada jurisdicción pueda autorizar el retorno a actividades en las escuelas, en base a un semáforo epidemiológico que permitiría evaluar el riesgo de dicha decisión en cada ciudad o localidad. Probablemente, una gran parte del interior del país se encontraría en rojo y la ciudad de Buenos Aires en amarillo.

La reapertura de los colegios implica un riesgo, no hay duda al respecto, aunque aparentemente muy reducido para los niños e indistinguible del que sufrirían en otras profesiones el personal docente y administrativo. Por otra parte, no existe evidencia objetiva que la apertura haya exacerbado la pandemia en otras latitudes.

¿Se justifica asumir dicho riesgo? Como señala Chris Whitty, Chief Medical Adviser de Gran Bretaña: “Es más probable que los niños se dañen a largo plazo al no regresar a la escuela que si contraen coronavirus, dado que los cierres de escuelas afectan su educación, lo que a su vez podría afectar su bienestar psicológico y su desarrollo a largo plazo. También es probable que esto golpee más duro a los niños más vulnerables”.

Es claro que está en lo correcto. Por ello, además de analizarse el riesgo de reabrir los colegios, es imprescindible considerar también la otra cara de la moneda: el riesgo que generamos al no reabrirlos.

El proceso que lleva a construir gradualmente nuestro capital humano no se percibe cuando el niño o el joven concurre diariamente a la escuela, sino que vemos su resultado varios años después.

Los chicos que hoy no reciben educación, en el mejor de los casos, serán los desocupados de mañana. En el peor escenario, ¿cuántos de ellos se volcarán a la cerveza, a la droga o a actividades ilícitas que los pueden conducir a una temprana muerte violenta o pasar largos años de su vida en un régimen carcelario?

¿Cuántos jóvenes han abandonado el secundario durante la cuarentena? Sin duda, no pocos. Recordemos sino las expresiones del ministro de Educación, Nicolás Trotta, en julio pasado, quien señaló en declaraciones radiales que “lo que más me preocupa, además de una vuelta segura a las aulas, es que vamos a sufrir un desgranamiento, un abandono sobre todo en la secundaria”, a lo cual agregó que “la pérdida de la rutina de ir a la escuela implica una profundización del desgranamiento, y mucho más en una situación como esta con el impacto económico y social que tuvo la pandemia”.

¿No es ello también un riesgo de vida? Esas muertes futuras, hoy silenciosas, serán también fruto de la pandemia y deben ser tomadas en cuenta. Cada chico que hoy logramos que regrese a la escuela lo estamos salvando de un futuro incierto, en una sociedad donde el capital humano es cada vez más importante.

Por ello, no tan sólo debemos evaluar el riesgo de abrir las escuelas, ponderemos también el riesgo de no reabrirlas y probablemente las decisiones a tomar en los días por venir serán mucho menos complicadas.

Por ello, no tan sólo debemos evaluar el riesgo de abrir las escuelas, ponderemos también el riesgo de no reabrirlas y probablemente las decisiones a tomar en los días por venir serán mucho menos complicadas.

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