Venezuela y sus (pocas) opciones

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Por Diana Mondino

El Cronista. 10 de abril de 2019

Venezuela verá caer su PBI un 25% en 2019. Esta cifra es aún más pavorosa si se considera que es adicional al casi 18% de caída de 2018. Son estimaciones del Banco Mundial que dice que cree que será "la peor crisis en la historia moderna de la región" y que muestran fríamente la catástrofe social y económica que se vive allí.

Se estima que 4 millones de venezolanos han emigrado por la caótica situación. Según quien describa la situación, las razones de este cataclismo son muy diferentes: en los extremos se dice que son por la interferencia del "imperio" o el francotirador que generó el apagón, y otros opinan que es por un modelo económico que eliminó todos los incentivos para producir.

¿Cómo reconstruir la economía y lograr tasas de crecimiento que permitan recuperar al menos el PBI per cápita que tenía Venezuela hace 5 o 10 años y sentar las bases para su desarrollo? Los temas políticos tendrán una importancia fenomenal. Lo más importante serán las instituciones que permitan un sistema de pesos y contrapesos, (en inglés llamados checks and balances) es decir, que se puedan equilibrar entre ellos.

Es muy notorio que en Venezuela el sistema judicial y legislativo están totalmente subordinados al poder ejecutivo que (todavía) cuenta con el apoyo del Ejército. Adicionalmente será necesario analizar cuales funciones serán desarrolladas a nivel nacional y cuáles pueden ser llevadas a cabo por sus 23 Estados (equivalentes a nuestras provincias).

La notable influencia de Cuba, Rusia, China, y los contratos firmados con ellos, etc. son un tema muy complejo. Si continúa el actual gobierno de Maduro deberá definir cómo reestructurar esos contratos ya que la suma de todos es de imposible cumplimiento. Si se consolida el cambio político, cualquiera que sea, las nuevas autoridades tendrán que desenmarañar esas relaciones. Para una mínima paz social será necesario que los civiles que tienen armas las entreguen pero no está claro a quien! La deuda externa Venezolana tendrá un largo "impasse".

Seguramente la prioridad será reconstruir el país. La fragmentación social y las rivalidades entre todo tipo de facciones no ayudarán: quienes perdieron sus bienes intentaran recuperar lo que alguna vez tuvieron, y quienes se apropiaron y beneficiaron en estos años no querrán perder sus privilegios. Aparentemente hay fondos en el exterior congelados de algunos jerarcas venezolanos. ¿Habrá condiciones para restituirlos? La fenomenal concentración de riqueza de los miembros del gobierno, gran parte de ella ya fuera de Venezuela, puede ser un inicio para contar con algún capital para reconstruir las redes de servicios básicos.

Claro, será difícil recuperar esos fondos. Y aún más difícil será definir cuál debiera ser el destino. Venezuela tiene muy pocas opciones porque con escasos recursos de capital y de talentos (gran cantidad de emigrantes estaban muy capacitados) tiene muchos frentes para resolver. ¿Debe dedicarse a recuperar su capacidad de producción o a mejorar la angustiosa situación alimentaria? ¿Qué comprar con las pocas divisas disponibles: por ejemplo comida que son un paliativo del problema de corto plazo o semillas y fertilizantes que lo solucionan en el largo plazo?

¿Será el Estado o el débil sector privado quien define si comprar remedios o repuestos para que el transporte vuelva a funcionar? Por grande que sea el apoyo de organismos internacionales y de todos los actores internacionales, la responsabilidad está claramente con los venezolanos que deberán definir su destino. Lo más importante será restituir los incentivos para trabajar y producir.

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