El debate por el submarino nuclear argentino

defonline, 16 de agosto de 2018

En momentos en que se debaten las reformas sobre la defensa nacional, hay sectores que impulsan el desarrollo de un submarino con propulsión nuclear. Dialogamos con especialistas de diferentes áreas para conocer los detalles del proyecto, su viabilidad y su conveniencia. Por Francisco Reyes.

“Argentina tiene la capacidad para hacer bien un submarino nuclear”. Así lo aseguró el ingeniero nuclear José Converti, del Instituto Balseiro, en diálogo con DEF. Palabras similares había empleado en una reunión conjunta entre las comisiones de Defensa y de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados a principios de julio, a la que fue citado para dar su testimonio sobre los trabajos que se vienen haciendo en esa línea desde 2011.

La iniciativa para que nuestro país desarrollara un submarino con propulsión nuclear había sido presentada en 2010 por la entonces ministra de Defensa Nilda Garré. El proyecto original contemplaba que la empresa estatal Invap diseñaría un reactor para ser incorporado a una nave de la Armada.

Los años pasaron y el proyecto fue avanzando de a poco. Entre 2011 y 2013 se creó el grupo de trabajo, que comprende ingenieros nucleares, navales, mecánicos, químicos y expertos en física. Luego, en 2014 y en 2016, se elaboraron críticas de los diseños propuestos por Invap, por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y por ingenieros nucleares y navales. Se elaboraron más de 150 documentos técnicos sobre el reactor que le daría propulsión nuclear a la nave y, en 2016, se concluyó la ingeniería conceptual.

En julio pasado, la ahora diputada Garré, junto con la diputada Sandra Daniela Castro, presentaron un proyecto de resolución que contempla un relevamiento del estado de situación de las tareas llevadas a cabo durante 2017 en el Centro Atómico Bariloche. Allí, un equipo de investigadores encabezado por el ingeniero José Converti desarrolló la ingeniería conceptual y básica del reactor. Se trabajó pensando en un submarino tipo TR1700, como los que tiene la Armada Argentina. De hecho, se utilizó el casco del ARA Santa Fe, submarino que se encuentra hace varios años varado y fuera de servicio en el Astillero Almirante Storni, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El proyecto tiene previsto terminar este año la ingeniería básica y los desarrollos específicos de la adaptación propuesta en este proyecto.

Por qué sí

“Fabricar un submarino a propulsión nuclear en la Argentina no comprende un costo tan alto como comprarlo en el extranjero”, dice a DEF la diputada Sandra Daniela Castro (FPV), una de las impulsoras del proyecto. Según Castro construirlo en el país tendría un valor de 278 millones de dólares, frente a los 1405 millones de dólares que saldría comprarlo a un astillero en el exterior. “Es mucho menor el costo y se activa todo el circuito del sistema de ciencia y tecnología”, añadió.

 

La diputada también destacó que, de realizarse, la iniciativa pone al país a la altura de Rusia, Estados Unidos, Inglaterra y Francia, países que han desarrollado esta tecnología. “Me parece central estar en una agenda que es superadora”, expresó y agregó: “Estas son las cosas que el Ejecutivo debe priorizar si realmente quiere que seamos una Argentina protagonista en la agenda internacional, ponernos a la altura de las grandes potencias con desarrollos y tecnologías locales”.

En la misma línea, el ingeniero Converti manifestó que “el trabajo que se ha hecho tiene un valor agregado muy importante, porque es una tecnología que no se vende y constituye el patrimonio de la nación. Además, es un desarrollo que impulsa otras industrias y las multiplica. Esto debe conocerse, evaluarse y considerar su ejecución”.

Aunque actualmente en la región ningún país cuenta con un submarino con propulsión nuclear entre las unidades de sus flotas, Brasil estudia y está avanzando en una iniciativa de este tipo que ya se encuentra en la etapa de prototipo.

Por qué no

Sin embargo, consultado por DEF, el profesor y especialista en estrategia naval Alejandro Corbacho describió un escenario muy distinto: “Creo que el planteo de la Cámara de Diputados es un acto de circo para entretener al público, porque no hay recursos. Hablar de que vamos a poner a trabajar a un grupo de científicos para desarrollar un submarino con motor nuclear a partir de un casco de un submarino viejo sigue siendo una quimera”, disparó.

Para Corbacho se deberían priorizar otras cosas. “Que se esté pensando en desarrollar e investigar modelos de propulsión, está bien; que la Comisión de Ciencia y Tecnología lo haga, está bien; pero en pos de ayudar a la defensa podrían abocarse a otro tipo de desarrollos más útiles, más inmediatos, para desarrollar capacidades que no tenemos”, señaló el académico.

 

De todas formas, Corbacho subrayó la importancia de desarrollar una capacidad de defensa submarina. Lo que cuestionó es la viabilidad y la necesidad de fabricar un submarino nuclear. “No hemos siquiera terminado los buques multipropósito que nos habíamos propuesto hacer con Chile. Entonces, esto es un entretenimiento de gente que realmente no tiene ganas de hacerlo”, advirtió.

Mientras que para la diputada Sandra Castro Argentina podría contar con un submarino nuclear en seis años, Alejandro Corbacho estimó que, de avanzar, el proyecto no se vería concretado hasta 2025. Además, lejos de las cifras brindadas por la legisladora impulsora de la iniciativa, sostuvo que “los costos que implicarían este proyecto son una locura: 5 millones de dólares para el estudio de factibilidad y, después, 500 millones de dólares para hacerlo”. Corbacho remarca que “no tenemos Fuerza Aérea, no tenemos aviones Hércules dando vueltas, ni buques de protección pesquera y estamos hablando de gastar 500 millones de dólares en esto”.

Como alternativa al asunto, Alejandro Corbacho habló de tecnologías de propulsión convencional del tipo de los motores Walter de peróxido de hidrógeno. “Si bien no tienen la sofisticación de un submarino con propulsión nuclear, ofrecen características muy buenas para el ataque, las operaciones furtivas y, sobre todo, son posibles para potencias navales medias como aspira ser la Argentina”.

Las cifras de Converti también difieren de las de la diputada. El ingeniero señaló a DEF que “construir el reactor en tierra tendría un costo de 300 millones de dólares y el reactor específico 200 millones más, mientras que comprar un submarino saldría al menos 1000 millones de dólares”. En lo que respecta a los tiempos, Converti considera que se necesitarían cinco años para desarrollar el reactor en tierra y al menos dos años y medio más para colocarle el reactor nuclear a un submarino tipo TR1700, que podría ser el Santa Fe. “Hemos tratado de hacer un proyecto lo más realista posible, no una cosa faraónica”, concluye el ingeniero.

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Francisco Reyes

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