Cómo impactará la elección de los Estados Unidos en Argentina

Alejandro Corbacho

Entrevista a Alejandro Corbacho

El Diario 12 de Octubre de 2020

El politólogo, especialista en RR.II. y director del Observatorio de Seguridad y Defensa de la Universidad del CEMA, Alejandro Corbacho, dialogó con El Diario acerca de las elecciones en los Estados Unidos, que se celebrarán el próximo 3 de noviembre, y el efecto que el resultado de las mismas pudiera tener sobre la política exterior argentina. Asimismo, el académico explicó el posicionamiento actual de Argentina con respecto a China, principal rival del país del norte en materia económica.

Diario: – ¿Cómo podrían afectar, las elecciones en los Estados Unidos, a la política exterior e interior de Argentina considerando el posicionamiento geopolítico actual de nuestro país?
Alejandro Corbacho: En primer lugar, la elección de Donald Trump o Joe Biden cambiará algunas cosas relativas a la impronta de uno u otro, pero se mantendrán ciertas continuidades. A nivel internacional, continuará esta puja con China, no quiero llamarlo todavía ‘guerra’ o ‘guerra fría’; puede ser que con Biden disminuya la intensidad, pero se está mostrando que China está dispuesta a disputar el liderazgo global y a reemplazar, si fuera posible, a los Estados Unidos. Este conflicto existe, tiene una dimensión económica, tecnológica, militar y política. Dentro de esto, justamente, cae la región del hemisferio desde Alaska hasta Tierra del Fuego y, por supuesto, Latinoamérica, ya que es una zona considerada importante para los Estados Unidos, que tiene una mirada estratégica hacia el sur.

D: – ¿Cuál fue el punto de inflexión en la mirada argentina hacia los Estados Unidos desde una óptica ligada al centralismo latinoamericano?
AC: Ya desde el gobierno de Néstor Kirchner en adelante, Argentina tuvo una posición muy de enfrentarse a los EE.UU., en particular formando un bloque constituido por Hugo Chávez en Venezuela y países como Ecuador, Bolivia, Brasil con Lula, Nicaragua y Cuba: el Bloque ALBA. Pero una diferencia importante en el caso de Brasil es que Lula, con cierta picardía, mantuvo cierta postura de confrontación, pero la confrontación directa la hacían otros mientras se seguían haciendo buenos negocios con los Estados Unidos. El gobierno de Macri quiso revertir esta situación, manteniendo un acercamiento no sólo hacia los EE.UU. sino hacia los países occidentales para contrarrestar el avance que habían tenido China, Rusia e Irán. Lo que ha sucedido es que, a partir del “9/11” en 2001, los EE.UU. Desarrollaron un ‘abandono’ de nuestra región y allí hay una sensación de que empezaron a ocuparse de otros temas, por ejemplo Irak, Afganistán y la región de Medio Oriente. No ha habido una agenda muy clara para nuestra región y esto lo aprovechó China, cuyo proceso de expansión hizo que sea económicamente cada vez más fuerte.

D: – Volviendo a la lucha por el liderazgo que mantienen China y los Estados Unidos, ¿no ha perdido este último la delantera mundial en materia económica frente al país oriental?
AC: No totalmente. El auxilio del FMI no vino de parte de China. No estoy diciendo si es bueno o malo, esa es otra historia. Pero los $54.000 millones vinieron de Trump hacia la administración de Mauricio Macri. En ese sentido, tampoco hay muchas inversiones de origen estadounidense en la Argentina, sino que históricamente tenemos lazos. Y China supo aprovechar ese descuido, no solo con Argentina sino con otros países, lo cual no está mal sino que depende de cómo se hace. Hubo quienes hablaron de ‘relaciones carnales’ con los Estados Unidos, y ahora corremos peligro de tener que hablar de lo mismo pero con China.

D: – ¿China es un país democrático?
AC: Es todo producto de cómo se interpreta. Aquí, el embajador argentino ante las Naciones Unidas justificó tiempo atrás a Venezuela, rechazando los informes de violaciones a los DD.HH., comprobados seriamente por la ONU y la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, comisionada de DD.HH. de Naciones Unidas, y los argumentos que usó fueron los mismos que hubiera usado el ‘proceso’ para defenderse. El gobierno de Maduro también expulsó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Hace poco, el presidente del Partido Justicialista, Gioja, fue invitado a la cumbre del Partido Comunista en China, el único habilitado allí y que gobierna, ya que es un régimen de partido único. Entonces, no hay democracia y tampoco elecciones libres, ya que se vota una sola lista elaborada por la cúpula del partido. No es un gobierno democrático: en términos económicos es un capitalismo de Estado, aunque todas las empresas están bajo el control de este último; o bien los empresarios dueños de ellas son miembros del Partido Comunista. Acá y allá, detrás de cada empresa china está el Estado chino. Y es un modelo que le ha dado un crecimiento a ese país, que no es democrático porque la situación de las minorías justamente no es la mejor: vemos lo que ocurre con las minorías, por ejemplo los musulmanes chinos que son encerrados en campos de concentración o perseguidos. En definitiva, no es una democracia pero está la idea de que es algo alternativo a la ‘opresión yankee’ para algunos sectores de América Latina.

D: – ¿Dónde está posicionada Argentina dentro de esta ecuación internacional?
AC: El gobierno nuestro, en este momento, está calculando que Donald Trump va a perder las elecciones, y puede ser. Si habláramos del mes de marzo, antes de la pandemia, podríamos decir que él ‘pasa caminando’. Hoy está mucho más difícil y digan lo que digan, las encuestas son difíciles de confiar porque el sistema electoral norteamericano es distinto y muy particular. Entonces, depende de la combinación que ocurra. La novedad que tiene esta elección es que creció una modalidad de votos que consiste en que los ciudadanos puedan sufragar, aunque sea por correo. Si es que se produce un vuelco masivo hacia Joe Biden, pero en definitiva lo que arrojó el debate entre ambos candidatos hace algunos días, es que también hay una crisis de liderazgo en los Estados Unidos. Y en el fondo hay muchos problemas que no han sido resueltos por la ‘promesa de la globalización’. Y eso fue aprovechado por los oportunistas. Desde 1990 hasta ahora, la nueva situación internacional tiene eje en China, que logró mejorar su economía, incorporar más sectores medios y con un liderazgo muy fuerte en lo político. El otro problema nuestro en la relación con los Estados Unidos, sin importar la relación que haya, es la base china en Neuquén. Esa estación de rastreo satelital es una pieza militar de China para la ‘guerra’ contra los Estados Unidos, que es una guerra de control del espacio. Y a partir de eso, como las autoridades nuestras todo se lo toman a la ligera, no lo evaluaron bien o miraron solamente los beneficios de corto plazo, se permitió que se establezca una base de uso militar, controlada por el ejército de China, en una zona donde no tenemos control ni acceso, y que tiene una misión de ‘cuidar’ el espacio, y el empleo que tiene es que es una de las dos bases que China tiene fuera de su país para el control de rastreo que sus propios satélites hacen. De eso Estados Unidos tomó nota, Obama en su momento tomó nota, también lo pidió Trump y seguramente si viene Biden va a pedir que saquen la base, porque de lo contrario sería entrar en el juego de la ‘Guerra Fría’: un juego que está por encima nuestro.

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