Las inversiones en tiempos de pandemia

Por Federico Pablo Vacalebre

El Economista. 29 de julio de 2020

Para el tenedor de pesos invertir en el mercado local es enfrentarse a tasas negativas. Por lo que mirar al exterior y a mercados sin tantas restricciones puede ser una alternativa. No hay un activo que sea conservador en el mercado local. Invertir directamente en mercados como el de EE.UU. (que parecería ser un buen paragua para soportar la tormenta) en oro, bonos del Tesoro y bonos corporativos (LQD) de alta calificación sería una opción razonable dado el contexto.

Actualmente, los metales son una de las alternativas más interesantes en términos de inversión. Antes de la pandemia ya lo venían siendo. Al oro se le suma la plata con una tendencia alcista. La cotización de la plata ha crecido de manera exponencial en los últimos meses y todo esto cobra sentido por la política monetaria de los bancos centrales, las inversiones en ETFs de metales preciosos y las compras de oro de los propios bancos centrales.

Con la llegada del Covid-19, los estímulos monetarios estallaron en todas partes del mundo y es la fortísima emisión monetaria la razón por la cual hay que poner la mirada en el oro y la plata. La Unión Europea, por ejemplo para reactivar la economía, ha anunciado la aprobación de importantes estímulos. Y, asimismo, países como Rusia, China y Turquía están en una posición compradora. Mientras que países con fuertes tenencias de oro, como EE.UU., no se desprenden del mismo. “Gold is money, everything else is credit”, afirmaba, en 1912, J. P.Morgan y, más de un siglo después, esta frase sigue resonando en estos días.

Otro metal sobre el que hay que poner los ojos es el uranio porque ha perdido valor pero hoy hay una restricción en la oferta y un aumento en la demanda por parte de China. Un comportamiento tendiente a la recuperación de su cotización se viene observando. Comprar ETF de mineras de uranio parecería ser una opción interesante también.

En el mercado local, las acciones argentinas son riesgosas y los bonos, inexistentes. Las carteras con perfiles poco conservadores en el país están atadas a la negociación de la deuda y sectores como el financiero fueron uno de los más perjudicados ya que muchos sacaron sus depósitos y tomaron créditos en el contexto de la cuarentena. Papeles como Galicia y BBVA son los que más bajaron y para muchos puede ser una oportunidad aunque habría que ver capacidad de recupero tendrán y si es que los mismos llegaron a su piso o no. Para otros, que decidan asumir la volatilidad del escenario local y que tengan en la mente el plazo de sus inversiones, pensar en empresas como Loma Negra, Ternium o Aluar (dado que son sectores más defensivos) podría ser una opción aunque no dejaría de ser una estrategia agresiva. No obstante, los Cedears serían aceptables como inversión al comprarlos en pesos y al actualizarse siguiendo al Contado Con Liquidación (CCL), lo que permite ir acompañando la devaluación si ese fuese el objetivo del inversor.

Ahora, si nos referimos al mercado accionario, pero salimos del contexto local, cabe observar a las firmas tecnológicas que vieron sus negocios impulsados por factores exógenos. Por ejemplo, gracias al e-commerce que se disparó, Mercado Libre superó los U$S 1.000 para sus papeles en Wall Street, llevando la valuación de la empresa a U$S 50.000 millones. Incluso superando las reservas de nuestro BCRA. Algo similar ocurrió con empresas como OLX y Globant, que también se han visto beneficiadas.

Ante el peor momento de la pandemia, con el índice Dow Jones pasando de 29.000 puntos hasta los 18.500 y llegando a acumular un derrumbe del 60%, el mercado bursátil de las tecnológicas en EE.UU. parecería volver a retomar su ritmo habitual. De esto se desprende que algunas empresas y ETF de subsectores tecnológicos ganaron atractivo como plataformas de trabajo (Zoom y Slack), AIEQ (un ETF Inteligencia Artificial) y un ETF de biotecnología iShares Nasdaq Biotechnology, como así también los papeles de Barrick Gold, Yamana, Vale, Apple, Microsoft y Amazon.

Por último, el real estate es una de las opciones predilectas históricamente, si es que se cuenta con los dólares. Si bien el precio debe convalidarse con la parte compradora, pensar en un 30% y hasta un 40% menos, en algunos casos, no parece algo descabellado. Las bajas, asimismo, llegaron a los barrios privados y countries que no discriminan por segmento y se han vuelto opciones atractivas por la caída del valor de la construcción y por la revalorización de los espacios verdes tras la cuarentena. En un mundo afectado por el Covid-19, todas las propiedades en el mundo han caído y destinos como Miami y Uruguay siguen siendo atractivos para el inversor argentino mediante brokers que operan desde el país.

Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA

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