Maradona y la política económica

Diana Mondino

Por Diana Mondino

Infobae 7 de Diciembre de 2020

La Argentina no crece (no hace goles) porque los que trabajamos no sabemos cuáles son las reglas

Estos días se han recordado múltiples anécdotas sobre Diego Maradona. Una tal vez menos conocida sea la referencia que hizo Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra, en 2005. Cito textualmente un breve párrafo aquí:

“Esto es lo que yo llamo la teoría de tipos de interés de Maradona. El gran futbolista argentino, Diego Maradona, no suele asociarse con la teoría de la política monetaria. Pero su actuación contra Inglaterra en la Copa del Mundo en la Ciudad de México en junio de 1986, cuando anotó 2 veces es una ilustración perfecta de mi punto. El primer gol de la ‘mano de Dios’ de Maradona fue un ejercicio del antiguo enfoque de ‘misterio y mística’ de la banca central. Su acción fue inesperada, inconsistente en el tiempo y contra las reglas. Tuvo suerte que no fuera sancionado.

Su segundo gol, sin embargo, fue un ejemplo del poder de las expectativas en la teoría moderna de tipos de interés. Diego corrió 60 yardas desde su mitad de la cancha pasando 5 jugadores antes de meter la pelota en el arco inglés.

Lo verdaderamente notable, sin embargo, es que Maradona corrió prácticamente en línea recta. ¿Cómo puedes vencer a cinco jugadores corriendo en línea recta? La respuesta es que los defensores ingleses reaccionaron a lo que esperaban que hiciera Maradona. Como esperaban que Maradona se moviera a la izquierda o derecha, Maradona pudo correr en línea recta”.

Hasta aquí, la cita del discurso de Mervin King. Lo menciono porque la similitud con la política económica argentina es notable. El gobierno toma decisiones que nos afectan notablemente a todos, fuera de las reglas de juego esperadas. Las exportaciones con restricciones, importaciones con beneficios, -al menos para los amigos-, aumentos en impuestos, “parking” de bonos, negociaciones de deuda prolongadas, presupuestos que se modifican a la semana, etc. son claros ejemplos. Como resultado, la Argentina no crece pero no desbarranca, y la mano de Dios nos mantiene a flote. Más importante: los políticos no pagan el costo de sus errores.

Aún más interesante es pensar lo que ocurre cuando se toman decisiones con un objetivo claro, sin desviarse. Los trabajadores, empresas y familias están esperando que se cambie el rumbo, unos creen una cosa, otros lo contrario. Todos esperan que la racionalidad –como sea que cada uno la defina- lleve a un cambio abrupto. Los ejemplos pudieran ser el tipo de cambio, aumentos a jubilados, ley de alquileres, etc. Casi todos están convencidos que lo que ven en ese momento no es lo que ocurrirá, sino que desean y creen que el gobierno cambiará de dirección.

Liderar es difícil, y mucho más en condiciones de cuarentena. Las inconsistencias, efectos colaterales y marchas o contramarchas, pueden ser justificadas ante la calamidad. Sin embargo, la falta de un diagnóstico claro compartido por todos nos lleva a perpetuar las inconsistencias. Por algo existen las reglas de juego. Argentina no crece (no hace goles) porque los que trabajamos no sabemos cuáles son las reglas. Todos creemos que la dirección que el Gobierno lleva no es la que continuará porque algunos creen –como los defensores ingleses- que se moverá a la derecha o la izquierda.

Esperemos que si en temas económicos no se cambia de dirección, no sea un gol en contra.

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Diana Mondino

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