Economía Alberdi, un economista institucional con plena vigencia en la Argentina del siglo XXI

Manuel Alvarado Ledesma | UCEMA

Por Manuel Alvarado Ledesma

Infobae. 19 de junio de 2019.

Un 19 de junio de 1884 fallecía en Neuilly-sur-Seine, Francia, Juan Bautista Alberdi.

Jonathan C. Brown, profesor de Economía de la Universidad de Texas, Austin, ha afirmado que "Alberdi interpretó a los pueblos sudamericanos desde una perspectiva económica. Este rasgo lo diferenció de los pensadores de su tiempo".

A pedido de Urquiza, en 1852, redactó el borrador de una Constitución, con la premisa smithiana de la santidad de la propiedad privada y el rechazo al desarrollo basado en el gobierno. La Constitución de 1853 se centra en proteger el libre juego de las fuerzas económicas de las restricciones del Estado.

Había estudiado en profundidad a Juan Baustista Say. La influencia de este economista francés, liberal y republicano en sus obras es evidente.

En su libro "Sistema Económico", Alberdi remarca los tres grandes temas económicos: Producción, Distribución y Consumo. Sostenía, hasta el cansancio, que el país sólo disponía de tierras y recursos naturales y de una gran carencia de los demás factores de la producción: capital y trabajo experimentado; por lo tanto, el desarrollo vendría mediante la atracción de dichos factores del resto del mundo.

Alberdi enriquece el pensamiento económico institucional de Estados Unidos, donde los primeros institucionalistas destacaron la importancia económica de los hábitos de conducta y del pensamiento de los grupos humanos.

Puede afirmarse que Aberdi se adelanta, en parte, a las ideas de la escuela económica Neoinstucionalista, donde sobresalen economistas como Douglass C. North (Premio Nobel de Economía).

Pese a que uno es del siglo XIX y otro del siguiente, Alberdi y North entienden que las instituciones no son únicamente de origen legal, sino también que existen códigos sociales y culturales que hacen al proceso económico. Se refieren a instituciones informales, como el respeto a las normas y la cultura de trabajo. El lema alberdiano "gobernar es poblar", a la postre, implica la introducción de hábitos positivos, mediante la inmigración.

Así, promovió la inmigración de trabajadores acostumbrados a la frugalidad y al ahorro con hábitos de trabajo inteligentes, dispuestos a "contagiar" sus buenas costumbres industriosas a los locales. Sus palabras sobre la inmigración enseña "que nos trae más civilizaciones en sus hábitos, que luego comunica a nuestros habitantes, que muchos libros de filosofía".

Escribe el gran economista argentino, Javier Villanueva: "La Constitución Argentina contiene un sistema completo de política económica que garantiza, de acuerdo al análisis realizado por Alberdi después de su aprobación, la libre acción de los necesarios factores productivos". Y agrega: "La clave de la atracción y de su aplicación fructífera para el desarrollo de la riqueza" de la Argentina reposaba en lograr una organización adecuada apoyada en la libertad, el orden y la seguridad.

Para avanzar, con eficiencia técnica en sus reflexiones sobre los temas mencionados, Alberdi efectúo múltiples lecturas y acercamiento a los temas elaborados por economistas notables de la época. Uno de ellos, J. B. Say, tuvo ciertamente importancia en el diseño técnico-económico de algunos de los esquemas alberdianos destinados a lograr el desarrollo económico de su país y también de América del Sur".

Hijo de Salvador de Alberdi y de Josefa de Aráoz, Juan Bautista nació en el mismo año de la Revolución de Mayo. Por el lado de su madre, era pariente de San Ignacio de Loyola. De hecho un ascendiente suyo, Pedro Miguel de Aráoz, primo hermano del santo, había donado la casa del convento en Guipúzcoa.

A la edad de 14 años llegó a Buenos Aires desde su Tucumán natal e ingresó en el Colegio de Ciencias Morales. En 1832 comenzó sus estudios en la Universidad de Buenos Aires. Los estudios de derecho comprendían seis años, tres de teoría en la Universidad y tres de prácticas en la Academia Teórica-Práctica de Jurisprudencia. Siguió sus estudios en la Universidad de Córdoba, pero no los completó. Los continuó en Montevideo en 1840 y obtuvo su título de doctor en jurisprudencia durante su estadía en Chile.

Falleció el jueves 19 de junio de 1884, en un hospital de Neuilly sur Seine en las afueras de París, en la más extrema pobreza. Sus amigos íntimos Pablo Gil, José Fabián Ledesma y Manuel del Carril velaron sus últimas horas. El 2 de junio su cuerpo fue embalsamado y quedó depositado en un nicho de la Iglesia San Juan Bautista.

Cinco años después, sus restos fueron exhumados y embarcados en dirección a Buenos Aires. Al llegar a ésta, el féretro fue depositado en la bóveda de José Fabián Ledesma. Hoy, descansa en un nicho especialmente construido en la casa de gobierno de su provincia.

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