La economía está en terapia intensiva, estabilizada con drogas experimentales

Alejandro Rodríguez / UCEMA

Entrevista a Alejandro Rodríguez

Infobae. 21 de junio de 2020

Mientras se extiende la cuarentena y se agrava la crisis económica por las insuficientes medidas paliativas para los sectores vedados para operar y para los trabajadores que no tienen a su alcance la posibilidad de mantenerse activos a través del teletrabajo, también se alarga el proceso de renegociación de la deuda con bonistas bajo legislación extranjera, y con esa conjunción se debilita la posibilidad de un rebote en “V” de la producción de bienes y servicios.

Claramente, frente a un escenario inédito e impredecible como es el provocado por la pandemia del COVID-19, se requiere de políticas y acciones atípicas, pero así como ocurrió en el plano de la salud, no se advierte con similar intensidad y preocupación en el plano económico, como lo puso de manifiesto tanto los datos oficiales de empresas aportantes al sistema de jubilaciones y pensiones, como la decisión de una compañía área de capitales extranjeros de irse del país y el relevamiento de un 20% de cierre de locales por parte de la Federación de Comercios e Industria de la Ciudad de Buenos Aires.

Alejandro Rodríguez, director de la Licenciatura en Economía de la Universidad del CEMA, dio su visión en una entrevista con Infobae del complejo escenario presente y resaltó, como en notas anteriores con este medio que una de las causas de las políticas pendulares que caracteriza a la economía argentina desde hace varias décadas es la repetición de viejos errores de acumular desequilibrios fiscales que fueron destruyendo el mercado de capitales y la repetida violación de los contratos y de las instituciones, como ocurre con la intervención de Vicentin que estaba negociando con acreedores, bajo la regulación de la justicia.

El Ministerio de Economía volvió a prorrogar la fecha de cierre de un acuerdo con los bonistas para la reestructuración de la deuda bajo legislación extranjera, casi corriendo detrás de la decisión del Gobierno nacional de extender la cuarentena. ¿Qué ventajas y contras ve en ese proceso?

- El tema de la deuda es muy complicado y me parece que es importante que se resuelva bien y tarde en lugar de mal y pronto. Por suerte, parece ser que la reestructuración de la deuda no es prioridad para el Gobierno y esto puede darle espacio a los técnicos para trabajar sin tanta presión política. Ahora usted me dirá que no arreglar con los bonistas tiene costos para el país. Yo creo que esos costos están sobreestimados y en parte ya están hundidos.

¿Cuánto cree que la indefinición de un acuerdo con los bonistas afectará la capacidad de recuperación de la economía en su conjunto?

- Muy poco. Podemos arreglar mañana y salir del default y nadie nos va a volver a prestar por un buen rato. Me gustaría que no lo volvieran a hacer nunca pero tarde o temprano siempre aparece un inversor dispuesto a financiar nuestro déficit crónico.

Sin entrar en el análisis fino del caso de la situación financiera de la empresa Vicentin, ¿cree que la Argentina podrá ingresar en un ciclo virtuoso de recuperación del crecimiento sin el ingreso de capitales externos, aún en empresas nacionales con alto potencial?

- Ponemos demasiado foco en el financiamiento externo. El mundo crece sin que nos financien desde Marte, Alfa Centauri o Andrómeda. Nuestro problema es que no tenemos un mercado local de capitales por culpa de las malas políticas que se vienen aplicando hace décadas y la reiterada violación de los contratos. Encima el poco ahorro que se canaliza a través del mercado local es devorado por el sector público.

Hay economistas que proyectan que a la economía le llevará casi dos períodos presidenciales para recuperar el PBI de 2017, es decir previo al inicio del escenario recesivo de la segunda mitad del gobierno de Cambiemos y que ahora devino en depresión. ¿Comparte ese pronóstico? ¿Qué políticas debieran instrumentarse para revertir el estancamiento del PBI que se va convirtiendo en secular?

¡Hay que ser muy valiente para hacer pronósticos sobre la actividad económica en la Argentina con un horizonte de 8 años! A menos que ocurra un milagro yo veo dos caminos. El primero es la continuidad de un modelo agotado que es lo que se observa desde 2011 a la fecha (pero que posiblemente comenzó antes) donde los problemas se van emparchando con más controles, cepos, regulaciones, estatizaciones y confiscaciones sin atacar las causas. La duración de este proceso puede ser mucho más larga de lo que imaginamos y depende de la voluntad y habilidad del gobierno de implementar los parches. El otro camino se inicia con una nueva crisis que reinicia el sistema. Esta crisis puede ser el puntapié inicial de una recuperación, la hiper o el 2001. Si tengo que elegir una sola política que me gustaría que se implementara en el futuro es una reforma fiscal que elimine el déficit fiscal crónico que supimos conseguir.

¿Cómo ve el manejo del Banco Central, en particular en lo que respecta al financiamiento generoso al Tesoro por la vía de cambios en los criterios de valuación de sus activos, y luego reabsorbe con la emisión de Leliq a una tasa de 38% anual?

- Al Tesoro no le queda otra que recurrir a la maquinita para financiar el agujero fiscal. Como la demanda por base monetaria no está en condiciones de absorber semejante inyección de pesos entonces al Central no le queda otra que intentar absorber los pesos que emite con leliq y pases. Pero esto no resuelve el problema, solo cambia el objeto de la pregunta ¿Está la demanda por pasivos del BCRA (base, leliq y pases) en condiciones de absorber semejante inyección de pesos? Sin entrar en las causas hoy parecería que sí, pero yo evitaría entusiasmarme demasiado.

¿Qué piensa de las marchas y contramarcha de regulaciones del comercio exterior, en particular en lo que respecta a la autorización de ventas de cambio a los importadores, en particular de insumos vinculados con el campo? ¿Ese el rol del Banco Central, o de la Secretaría de Comercio?

- Preguntarnos si es competencia del BCRA o de la Secretaría de Comercio regular las importaciones es imaginarnos que estamos en un país donde las instituciones funcionan. Esto es Argentina, el país del todo vale y de las marchas y contramarchas. En un país normal pensaríamos que esto podría tener un costo reputacional, nosotros ya perdimos toda credibilidad.

El presidente Alberto Fernández no cumplió con su mensaje de campaña “de dejar de pagar 10 días la renta de las Leliq para aumentar 20% las jubilaciones”, y en cambio dispuso la suspensión de la Ley de Movilidad para poder otorgar ajustes trimestrales menores ¿Qué consecuencias espera de esa decisión sobre las finanzas públicas y sobre la actividad agregada?

Que un presidente no cumpla con una promesa de campaña y haga todo lo contrario no me sorprende. Cada peso que se ahorran es un peso menos que emiten en un contexto donde están forzando la demanda de pesos al máximo. El Gobierno puede aguantar una inflación alta, una hiperinflación no. El efecto sobre la actividad agregada es imposible de cuantificar en el contexto actual donde ya estamos cayendo en picada por la pandemia y la cuarentena.

Un año atrás consideraba: “la economía está un poco atada con alambre”, hoy cómo está?

- En aquel entonces me refería a la frágil situación económica donde algunos indicadores parecían mostrar un leve repunte mientras otros seguían atrasados. Hoy no hay luces verdes en ningún monitor. La economía está en terapia intensiva, estabilizada a base de dosis cada vez más fuertes de drogas experimentales las cuales están destruyendo los órganos vitales de nuestro sistema económico.

El Gobierno ha buscado consensos con la oposición para el manejo de la pandemia y la cuarentena. ¿Cree que lo hará en materia económica?

Busca consensos cuando los necesita. Hoy creo que en materia económica hay una que se van a necesitar eventualmente y es la ley que suspende la movilidad jubilatoria como hoy la conocemos. Si no la trataron todavía es porque los legisladores del oficialismo no quieren pagar el costo político de ajustar a los jubilados. Una cosa es tragarse el sapo de los DNU y otra cosa es ponerle el voto afirmativo al ajuste. Después hay otros dos proyectos que no son necesarios, pero están en agenda: el impuesto a las grandes fortunas y la eventual expropiación de Vicentin. Si llegan a votarse, lamentablemente, creo que se van a aprobar sin consenso con la oposición, pero siempre hay algún radical libre dispuesto a levantar una mano.

¿Cree que el ministro Martín Guzmán tiene un plan económico, o sólo tiene como misión renegociar la deuda, por eso no aparece en decisiones claves del Gobierno, como la intervención de la empresa Vicentin?

- Martín Guzmán no tiene un plan. Tiene el cargo, pero no es el ministro de Economía. Pero esto no es nuevo. Mauricio Macri tampoco tuvo ministro ni plan económico. El último ministro de Economía fue Axel Kicillof que si bien tenía la oficina desde noviembre de 2013 recién se consolidó en el puesto en octubre de 2014 cuando resultó ganador en la pelea con el entonces titular del BCRA, Juan Carlos Fábrega.

¿Una reflexión final?

- No importa quien sos, a que te dedicas y de qué lado de la grieta estás, un empate en el 2020 debería festejarse como una final del mundo.

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