¿Corre peligro la democracia argentina?

Ignacio Labaqui

Por Ignacio Labaqui

Infobae 24 de septiembre de 2020

La preocupación de Duhalde por el regreso del militarismo en la región parece justificada, pero cabe hacer algunas consideraciones

Semanas atrás el ex presidente Eduardo Duhalde advirtió en televisión sobre la posibilidad de que se produjera un golpe de estado en la Argentina y que no hubiera elecciones legislativas en 2021. Duhalde también remarcó la creciente presencia del militarismo en la región. El conflicto salarial entre el gobierno bonaerense y la policía de la provincia pareció en la mirada de algunos observadores dar sustento a los temores de Duhalde.

¿Corre peligro la democracia argentina? ¿Son justificados los temores del ex Presidente? La preocupación de Duhalde por el regreso del militarismo en la región parece justificada. En Venezuela las Fuerzas Armadas son el principal sostén del régimen autoritario de Nicolás Maduro. En Brasil, hay una importante presencia castrense en el gabinete de Jair Bolsonaro. Los militares asimismo se han convertido en los árbitros en recientes crisis políticas tales como las ocurridas en Ecuador, Perú y Bolivia en 2019.

Sin embargo, cabe hacer dos consideraciones al respecto. En primer lugar si bien desde la última transición democrática muchos países tuvieron fueron exitosos a la hora de asegurar la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil, ello no fue la regla en la región y el militarismo no desapareció realmente. Ya fuera porque los países de la región involucraron a los militares en la lucha contra el narcotráfico, porque algunos gobiernos buscaron forjar una identificación de las Fuerzas Armadas con el partido en el poder, o porque no fueron capaces de establecer subordinar a los militares al poder civil. Es decir, que el militarismo no necesariamente sería algo novedoso.

En segundo lugar, desde la última ola democratizadora los golpes de Estado militares exitosos han sido más bien la excepción que la regla. Aunque más de 20 presidentes latinoamericanos no pudieron concluir su mandato presidencial en los años 80, solo en 3 casos ello se debió a la intervención de las Fuerzas Armadas (Jamil Mahuad en Ecuador en 2000, Mel Zelaya en Honduras en 2009 y Evo Morales en Bolivia en 2019).

Aún aceptando el mayor protagonismo de los militares en la región, la preocupación de Duhalde acerca de un golpe de estado clásico en la Argentina es infundada. Sin embargo, ello no quiere decir que necesariamente la democracia, tanto a nivel regional como dentro del país no enfrente peligros. Previo al comienzo de la pandemia del Covid-19 la encuesta Latinobarómetro mostraba una creciente insatisfacción de los latinoamericanos respecto del funcionamiento de la democracia y una profunda desconfianza hacia los partidos políticos, las asambleas legislativas y los tribunales. El éxito electoral de Andrés Manuel López Obrador, Jair Bolsonaro o Nayib Bukele, quienes basaron su campaña en un discurso anti-elites, es una manifestación de ese descontento. El renacer de la derecha anti-liberal en la región es otra de las consecuencias de la insatisfacción ciudadana con la democracia. La pandemia probablemente profundice el descontento ciudadano con el funcionamiento de la democracia. La mayoría de los países de la región se ha visto fuertemente afectada por el Covid-19 tanto sanitaria como económicamente.

El descontento ciudadano no es el único desafío que enfrenta la democracia. La concentración de poder en el Ejecutivo y su avance sobre el Poder Legislativo y el Poder Judicial, antes que el militarismo, ha sido desde la ola democratizadora la principal amenaza a la democracia en la región. La ausencia de golpes militares tradicionales no impidió que varios países sufrieran procesos de erosión democrática, que llevaron a democracias débilmente institucionalizadas a convertirse en autoritarismos electivos. Si la democracia enfrenta riesgos en América Latina en general y en la Argentina en particular, provienen menos de las Fuerzas Armadas que de los avances del Poder Ejecutivo sobre los demás poderes y de la creciente polarización que ello genera.

El autor es politólogo y profesor de la UCEMA

Persona
Ignacio Labaqui