Nueva encuesta revela la principal queja de los "teletrabajadores": ¿se extendió la jornada laboral?

Fernando Troilo

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iProfesional 9 de Noviembre de 2020

Al compatibilizar en el hogar las tareas laborales, ¿el tiempo dedicado al trabajo se extendió? Cómo no caer en la trampa de la jornada interminable

Con casi ocho meses desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) se puede decir que muchos empleados se graduaron de un curso acelerado (y de urgencia) en teletrabajo.

Incluso muchos empresarios antes detractores del trabajo remoto terminaron adoptando esta modalidad. Esto quedó demostrado en la última Encuesta de Expectativas a Ejecutivos de IDEA, que le consultó a unos 250 referentes de los negocios en la Argentina cuál sería la política de su organización frente al teletrabajo en la "nueva normalidad."

En octubre, el 60% contestó que una parte de la organización seguirá trabajando a distancia algunos días por semana, y otro 5% se decantó por no permitir teletrabajo para ninguno de los empleados. Las mismas respuestas se habían obtenido en la encuesta en julio pasado.

Lo que varió en esos meses, y que es fundamental entender a la luz del comienzo de la nueva etapa de "distanciamiento social" en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), es que la cantidad de empresarios que no sabían qué iba a ocurrir respecto de este tema en el futuro cayó de 13% a 6%, al tiempo que los que hoy responden que parte de la nómina hará teletrabajo todos los días pasó de 22 a 29 por ciento.

A la par, muchos de los trabajadores que nunca habían probado esta modalidad hoy se encuentran a la espera de que en el regreso de la "normalidad" se contemple continuar con este formato a distancia.

Numerosas encuestas lo demostraron en la Argentina. La más reciente es una que dio a conocer la Universidad del CEMA (UCEMA) que promovida por un estudio de la escuela de negocios EADA de España, relevó las concepciones sobre el teletrabajo a nivel local entre 871 personas mayores de 18 años que actualmente teletrabajan.

Solo el 6% de ellos había prestado tareas bajo esa modalidad más de tres días a la semana con anterioridad a la pandemia. Un 32% no había teletrabajado antes y el 62% restante lo había hecho solo algunos días a la semana o en ocasiones especiales.

Hoy esa concepción sobre el trabajo remoto como un beneficio para ocasiones puntuales o para pocos días por semana ya parece cosa del pasado. La mayoría de los empleados quieren que el teletrabajo pase a ser la norma y la función presencial sea la excepción para ocasiones puntuales y necesarias.

Para Fernando Troilo, profesor de UCEMA a cargo del mencionado relevamiento, este cambio es irreversible, y se dará en todas las industrias y sectores.

"Creo que en general es una práctica que se instalará en mayor o menor medida en todas las compañías, como parte de las transformaciones digitales que están atravesando en general los negocios. Desde ya teniendo en cuenta las posibilidades de los diferentes puestos de ser ‘teletrabajables’", le dijo el docente de UCEMA a iProfesional.

"El otro factor que determinará su adopción es la cultura que tenga la compañía, según esté más o menos abierta a esta modalidad", remarcó Troilo.

Pero como ocurre con todos los cambios, hay dos caras de la moneda, y quienes continúen teletrabajando una vez finalizada la pandemia deberán ser cuidadosos para evitar el costado negativo de esta modalidad.

La trampa de la jornada interminable

Al igual que ocurrió en la mayoría de las encuestas sobre teletrabajo, en la de UCEMA volvió a aparecer una contradicción entre el nivel de satisfacción que los empleados que se desempeñan a distancia manifiestan por tener más tiempo para su vida personal, y los problemas que aseguran experimentar para separar la misma de las obligaciones laborales, ahora que ambos planos coexisten bajo un mismo techo.

Un 52% dijo padecer esa dificultad en el estudio de la mencionada universidad, y la proporción aumenta entre las mujeres consultadas y quienes tienen a su cargo el cuidado de terceros, niños o mayores.

"Las interrupciones familiares es el principal inconveniente según las personas que teletrabajan, seguido por las condiciones de conectividad y los espacios físicos inadecuados," se lee en el reporte de la universidad argentina. Pese a eso, el 49% de los consultados se sentía más cómodo trabajando desde su hogar.

Y eso que, de la mano de las constantes microtransiciones entre uno y otro plano, pasó lo inevitable: las jornadas laborales se extendieron. Ocurrió en todo el mundo.

En agosto pasado una investigación conjunta entre la Universidad de Harvard y la de Nueva York en Estados Unidos, Europa y el Medio Oriente comprobó que la jornada laboral se había extendido en pandemia alrededor de 48 minutos diarios para quienes se desempeñaban desde su casa.

En la Argentina, la investigación de UCEMA indicó que más del 48% de los teletrabajadores prestaban tareas más de ocho horas diarias, lo que se veía particularmente acentuado en perfiles de mandos medios y directivos, y en personas de entre 41 y 55 años de edad.

El promedio era que la jornada ahora incluía unas dos horas fuera del horario regular de trabajo.

Troilo destacó que, de acuerdo al estudio, "la mayor cantidad de horas laborales se debió en parte a la dificultad de combinar el trabajo desde casa con los compromisos personales, sobre todo el cuidado y educación de los niños. Esta experiencia difícil de abordar fue algo que los empleados que son padres de hijos en edad escolar atravesaron por primera vez en este contexto tan particular y que a futuro con la escolarización de los niños se espera mejore."

Pero hay salida de esta encrucijada. Fuera de la necesidad de resolver el dilema de cuidado de terceros, el docente de UCEMA sugirió a quienes teletrabajan "establecer rutinas, hacer una pausa ya agendada para actividades personales o deportivas, no coordinar teleconferencias sobre el final de la jornada laboral y realizar acuerdos estableciendo pautas de trabajo en los equipos".

Lucas Mailland, fundador de la startup de tecnología de RR.HH., Fichap, también se expresó en la misma línea sobre poner fin a las jornadas de trabajo interminables que generan casos extremos de ansiedad, estrés y burnout. Y apuntó no está solamente en manos de los trabajadores: "Desde las empresas se puede brindar información e incentivar buenas prácticas para evitar que los empleados lleguen a ese extremo en su salud mental", señaló.

"Para los trabajadores que realizan actividades desde sus hogares es muy importante planificar la jornada y organizar sus horarios de la misma manera que lo harían en un espacio físico compartido", aclara Mailland. Establecer horas de inicio y finalización, horarios de almuerzo y respetar el descanso, son los pilares básicos para mantener el orden mental.

También remarcó que, "si bien no todo el mundo puede acceder a un espacio cómodo, aireado y luminoso, es importante acondicionar un lugar donde puedan evitarse ruidos molestos, el paso constante de otras personas, y donde se pueda cuidar el cuerpo y la postura."

¿Volver a la oficina?

La decisión sobre volver o no a las oficinas se está evaluando en las grandes organizaciones desde hace meses. La declaración del inicio del "distanciamiento social" en el AMBA será una bisagra para muchos de los que asían ese retorno.

Sin embargo, el 84% de los consultados por UCEMA declaró que le gustaría que su organización implementara opciones de teletrabajo en el futuro. La respuesta proliferó en una gran mayoría de las personas de entre 26 y 55 años de edad.

Pero un 92% acuerda en que prefiere modos que no sean 100% teletrabajo o presencial, sino que conserven la posibilidad de optar por combinar algunos días de trabajo desde sus hogares con otros desde las oficinas tradicionales o en modalidad de coworking.

A partir de estos resultados, Troilo señala que "para asegurar una modalidad efectiva y con impacto positivo en el nivel de compromiso de los colaboradores es imprescindible incorporar a las personas en el diseño de las experiencias de teletrabajo, desde una perspectiva que ponga en el centro las necesidades e intereses propios de los colaboradores de cada organización en particular".

Troilo también advierte que "al momento de decidir incorporar el teletrabajo a largo plazo, ya sea como nueva modalidad o ampliando sus alcances, se deben tener en cuenta varios aspectos como el acompañamiento de las personas para que aprendan a establecer rutinas, acordar pautas de trabajo en sus equipos y establecer momentos de transición entre la actividad laboral y familiar".

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