Firmo y garantizo que el sueldo va a alcanzar menos por los próximos diez años

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Entrevista a Diana Mondino

iProfesional. 18 de febrero de 2019

La trayectoria de Diana Mondino como docente en la Universidad del CEMA y en la calificadora de riesgo crediticio Standard & Poor's -de la cual fue hasta 2005 fue directora regional para Latinoamérica- hace que su opinión sea escuchada con atención en el gremio de los economistas. Y su visión, como queda plasmado en la charla con iProfesional, es que la Argentina y no tiene alternativas que adaptarse a las modificaciones de fondo que se están produciendo en la economía mundial.

Por eso resalta que se debe pensar en la internacionalización y que "tenemos un mercado interno muy chico, por lo que cualquier cosa que se pueda vender a más de 45 millones de habitantes tiene mejores perspectivas".

"Si los cambios estructurales no avanzan será un sacrificio inútil el acuerdo con el Fondo Monetario", indica en un profundo diálogo con iProfesional, donde destaca el nuevo y radical contexto económico que afectará la forma de vida de la sociedad.

A nivel político, subraya ciertos avances conseguidos por Cambiemos y que "estamos mejor que hace tres años", pese a la crisis económica: "Éste es un gobierno que no quiere suicidarse porque desea seguir gobernando", un marco totalmente diferente a los vivido en 2015, cuando Cristina Fernández de Kirchner sabía que su mandato terminaba.

A continuación el diálogo que iProfesional tuvo con Diana Mondino, hoy directora de Relaciones Institucionales de la UCEMA.

-¿Cuál es la explicación para entender el porqué Argentina hoy está en crisis económica?
-La situación argentina es compleja desde múltiples puntos de vista, pero fundamentalmente se puede entender si lo vemos desde el panorama internacional. Cuando el gobierno de Cambiemos intenta reinsertar al país en el mundo, uno de las cosas que hace es pagar todas las deudas viejas e impagas que había, entre los que estaban los fondos buitre. Eso generó un salto en el nivel de deuda. Además había un déficit importante que había que financiarlo, algo que contribuyó a incrementar la deuda para 2016 y 2017.

Mientras las condiciones internacionales eran favorables, se pudo financiar de forma local alegremente. Pero a fin de abril del año pasado hubo un cambio importante en la liquidez mundial que afectó un poco a los mercados emergentes y mucho a la Argentina. ¿Por qué? Porque somos un país con déficit importante, que hasta ese momento estábamos diciendo que no se podía reducir, y por lo tanto el mundo tenía que seguir financiándonos.

O sea, no sólo se nos tenía que seguir financiando el déficit actual, sino que al decir que íbamos a seguir teniéndolo se estaba diciendo: "No te vamos a devolver lo que me prestaste ahora y te voy a pedir más todavía". Mientras hubo liquidez eso no fue tan notorio, pero cuando se reducen los fondos externos fue una cachetada importante. 

-Entonces, ¿era cierto que el contexto mundial fue el culpable de la crisis local?
-La política doméstica nos amplifica los defectos de afuera: mientras fuimos los peores de la clase el golpe fue más fuerte, pero ahora que nos estamos portando extremadamente bien también los cambios se amplifican del lado positivo. Tenemos una volatilidad mucho mayor. Entonces, el cambio de discurso y de objetivos para concentrarse en reducir verdaderamente el déficit va a traer resultados positivos.

-¿Y cuál es el lado negativo de todo esto?
-Muchos, porque la tasa de interés para lograr esto es muy elevada, el recorte en el gasto público es muy difícil de hacer porque prácticamente dos tercios son no discrecionales, es decir, no es decisión del Poder Ejecutivo. En definitiva, el Gobierno por diferentes razones no logró reducir gastos innecesarios. Además, no está claro que el contexto mundial siga favorable.

-O sea, ¿podemos tener una nueva crisis inducida por un cimbronazo externo?
-Nos puede volver a golpear nuevamente pero vamos a estar un poquito mejor preparados por dos razones: porque tenemos la financiación asegurada hasta principios de 2020. Y también por un tema político muy importante que no se está destacando: Cambiemos está muy convencido y trabajando deliberadamente para ganar las elecciones, es un gobierno que no quiere suicidarse. Por lo tanto, ha tenido que desarmar la bomba que dejó el kirchnerismo, es algo totalmente opuesto a lo que ocurrió en 2014 y 2015, cuando Cristina sabía que ella no podía quedarse en el poder y cebó la bomba al máximo para ser recordada como que fue la que generó una economía recalentada.

-¿Qué errores estratégicos visualiza del Gobierno en lo económico?
-Hay una dicotomía muy grande: por un lado tenemos una inflación muy seria como consecuencia de un montón de factores. Y al mismo tiempo se están modificando una serie de cuestiones estructurales muy importantes en la economía, donde el que produce para el consumo interno tiene un problema porque está caído el nivel de ventas, mientras que si es para exportar tiene algunas mejoras. 

Es decir, tenemos un conflicto importante en la percepción que estructuralmente muchos sectores están mejorando en su productividad, y un problema enorme de inflación y financiación para las pymes es muy cara por la elevada tasa de interés.

En resumen, se minimizó la complejidad que implica manejar al Estado. Tampoco hubo una coordinación de la política económica y fiscal. Ahora, guste o no, con el Fondo Monetario en el medio es consistente y clara la política económica. Se eliminó la discrecionalidad y la incertidumbre.

-¿Es buen camino el estar ahora bajo el programa del Fondo Monetario?
-En la medida que los cambios estructurales avancen es un muy buen camino, si no avanzan va a ser un sacrificio inútil. O sea, haber afectado el financiamiento de las empresas y destruido la riqueza neta nacional y de los particulares, producto del salto del dólar, se justifica si el resto de los cambios estructurales avanzan, como una modificación del régimen laboral, en los esquemas previsionales, en los sistemas logísticos e impuestos.

-¿Se están avanzando en estos cambios estructurales legislativos?
-No, no escucho a nadie hablar de ese tipo de cosas porque es una batalla larga desde lo político para solucionarlo. Hay mucha burocracia.

-Antes mencionaba que en la economía sí se están observando cambios estructurales, ¿cuáles son?
-Hay un cambio estructural muy grande que empieza a orientarse hacia la exportación, que será muy lento en implementarse porque hay un problema logístico muy grande y porque la gente no cree que vaya a ser permanente este nuevo marco. Es muy difícil dejar de hacer una actividad para pasar a hacer otra cosa.

Mi corazón está a favor de una economía abierta. Pero a muchos dirigentes de la oposición les gusta una economía cerrada. A un país le puede ir más o menos bien de una u otra forma, el tema es que le va a ir bien a distinta gente. Los que tienen una economía cerrada quieren mantenerla, esto pasa ahora con los pilotos de avión que se niegan a incorporar extranjeros, mientras que en otros sectores no hay inconveniente con eso.

-En este cambio estructural productivo, ¿cuáles son los sectores más beneficiados?
-Por ejemplo, todo lo relacionado al turismo interno, ya que no sólo es tener una cabaña en algún lugar bonito, sino también todas las empresas vinculadas con movilidad, capacitación, lavandería, hacer documentales para traer gente de afuera, entre otros. Es un sector que mueve muchísimo dinero, el tema es que no se lo veía tanto. Además, la infraestructura argentina en este sector está teniendo una calidad comparable a lo que hay afuera.
 
También se empezaron a exportar flores, camarones como nunca, madera que nunca se había exportado. Es decir, no es sólo trigo, soja y maíz. El gobierno de Cambiemos por fin está haciendo algo que se pedía hace años: se están dejando enviar bienes que acá no se consumen y que no tienen localmente utilidad. Ojo, no es instantáneo, va a llevar un tiempo largo resurgir.

Se suma a las empresas argentinas que utilizan tecnología en el campo, como aplicaciones y la utilización de drones. O bien, firmas vinculadas a la teoría del conocimiento.

-¿Qué le dice a los sectores productivos que alertan sobre los graves problemas que sufren?
-Hay empresas que seguramente están muy perjudicadas porque no vieron el cambio, o porque no tienen financiación o porque están lejos geograficamente. Algunos, muy pocos, están empezando a entender que deben poder reposicionarse y diferenciarse. Tenemos un mercado interno muy chico, en cambio en el mundo hay 6.000 millones de personas. Cualquier cosa que puedas vender a más de 45 millones de habitantes tiene mejores perspectivas. No entiendo cuál es la discusión. Entiendo los proteccionistas, pero me supera la gente que no quiere crecer.

-¿Y a nivel social cómo piensa que se está acompañando este cambio?
-Hay una convicción de que la situación económica no es buena, pero si no trabajamos para mejorarla entre todos no va a funcionar. Creo que la población se da cuenta que trabajando se está mejor que antes, algo que se está revalorizando por la inmigración venezolana. Es una cuestión de actitud. Ojo, también mucha gente siempre piensa que la responsabilidad de todo es del otro, cuando no es así. Un ejemplo claro son los piquetes: uno tiene un problema y le impide a otro ir a trabajar. Hay muchísimos casos más.

-¿Cómo influye la economía en las elecciones?

-Muchísimo, porque la gente valora su bolsillo, y no necesariamente se da cuenta de las pequeñas cosas que están mejorando, estamos mejor que hace tres años. Más allá de la caída del consumo, no cayó de forma sustancial en nivel del empleo. En la calle se piensa que estamos peor por la inflación enorme, pero ya casi no se corta la luz o viajamos mejor. Estamos con una desazón y falta de ánimo de inversión. Ojo, lo del año pasado fue terrible.

-El tema es que a la gente le alcanza menos el sueldo y es lo que percibe a diario…
-Sí, el sueldo alcanza menos y te firmo y te garantizo que va a alcanzar menos por los próximos diez años. ¿Por qué?  Porque tenemos que migrar de un patrón solamente de consumo a uno que incluya la inversión. Para que eso ocurra se debe ahorrar y por eso caerá el consumo. Y además, ahora se debe pagar la luz, el gas y el transporte a un valor más cercano a los costos reales. Por lo tanto, el salario alcanza menos para comprar zapatillas o un helado. 

-¿Pero si hay menos consumo no estancará más a la economía porque todos venden menos?
-La economía indica que también se puede apelar al comercio externo, por ejemplo. Ahí está la reestructuración y agiornamiento. Nadie puede mantener la estructura actual, por ejemplo, no hay lugar para tantas heladerías. El mundo cambió, desaparecieron las Páginas Amarillas o la enciclopedia Británica, porque ahora está Internet. Macri, Kirchner o el que venga, si no entiende esto no tendremos destino. Por ejemplo, Nokia e IBM dejaron de hacer computadoras para orientarse a los sistemas. Es buscar innovar y ver las oportunidades. 

Argentina tiene chances, pero no son obvias. Estuvo debajo de una cueva durante 15 años, es una "boludez" pensar que la mano de obra y el valor agregado va a tener sentido. Hay que entender que el mundo cambió. Este Gobierno entiende este cambio estructural y para el país es importante porque tenemos facilidad para desarrollar muchas cosas. Ojo, tampoco se debe minimizar al que produce en el campo, porque es complejo.

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