La usura y la tasa de interés en 5000 años de la humanidad

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Por Orlando J. Ferreres

La Nación. 20 de marzo de 2019

De acuerdo al Bank of América, que oportunamente analizó el tema de lo que cobraban los prestamistas, luego los banqueros y los fondos financieros a lo largo de nuestra historia, se pueden encontrar las cifras de 5000 años de historia al respecto. La tasa de interés que cobraban los prestamistas o banqueros a corto plazo a las personas y posiblemente a los reyes, príncipes y otros gobernantes de cada momento, ha disminuido mucho desde aquel comienzo hasta la actualidad. Si nos ubicamos en el año 3000 antes de Jesucristo, la tasa de interés era de 20 % anual y los préstamos eran a corto plazo. Nos encontramos con datos sobre sobre préstamos también de largo plazo recién en el siglo IV de nuestra era.

Después de los períodos iniciales de la serie, la tasa de interés de largo plazo se ubicó alrededor del 4 % anual, excepto en la crisis de 1929 y la crisis de la sub-prime del 2008, donde dicha tasa fue menor y la tasa de corto fue de cero por ciento o negativa, aunque esto último parezca muy extraño. Esto no fue causado por motivos éticos, como indicarían los autores sobre la usura, sino por las fuerzas de la economía, donde habían sido exageradas las condiciones de préstamo en la buena época inmediata anterior a la crisis.

Nuestros hermanos mayores, los judíos, justificaron el cobro de una compensación por el hecho de prestarle recursos económicos a otra persona o al gobierno. El hecho de que alguien pueda consumir o invertir ahora y no el año que viene o muchos más años adelante tiene que tener una compensación, que es la tasa de interés. El mismo Jesucristo, en la Parábola de los Talentos y en otros ejemplos que da, también justifica el préstamo a interés. Esta parábola se encuentra en el Nuevo Testamento, Mateo 25, 14 y siguientes hasta 25.30.inclusive. Esto ocurre cuando un Señor retorna después de un largo viaje. Antes de irse le había depositado, según sus capacidades, cinco, dos y un talentos a tres siervos suyos.

Recordemos que el "talento" era la mayor unidad de peso hebrea y también la de mayor valor monetario. Un talento equivalía a 60 minas o 3000 ciclos y, si el talento era de oro, equivaldría hoy, cada uno, a 385.350 dólares, o sea que para el caso de los cinco talentos significaría actualmente un préstamo de unos dos millones de dólares.

Recordemos que el que "recibió cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que recibió dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su Señor".

Al volver de su largo viaje, el Señor hace cuentas con sus siervos. El que había recibido cinco les muestra otros cinco y el Señor se siente conforme y le dice "Bien siervo fiel, en poco has sido fiel; sobre mucho te pondré, entra en el gozo del Señor. Lo mismo para el segundo ciervo a quien lo apoya y le dice lo mismo.

n tanto que el tercero, "que enterró el dinero en la tierra porque no quería perder lo que había recibido", le dice "Señor, aquí tienes lo que es tuyo" y le muestra el mismo talento que le había sido dado hace mucho tiempo. El Señor se enoja y le dice: "Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; por lo tanto debías haber dado mi dinero a los banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con intereses". Esta Parábola de los Talentos ocurre en épocas anteriores a Cristo, pues es Él quien la cuenta y además se refiere a una moneda hebrea de muchos años de circulación.

Y dijo ese Señor al que había escondido su talento "quitadle el talento y dadlo al que tiene diez, porque al que tiene se le dará más y al que no tiene, hasta lo poco que tiene le será quitado". "Y al siervo infiel arrojarlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes" (arrojarlo al infierno). Con esto se puede concluir que también Jesús consideró válido el préstamo a interés.

Martin Lutero, el creador del protestantismo, en su libro "Sobre el Comercio y la Usura" de José J. de Olañeta, editor, 2015, se opuso a los príncipes de la Iglesia que vendían "Indulgencias" una especie de certificado del dinero que daban para construir iglesias, la principal la de San Pedro, en Roma. Con esas "Indulgencias" los que aportaban el dinero podrían ir al Cielo, aun con distintos pecados en su conciencia. Era evidente que Lutero tenía razón. Pero también exageró con el tema de la usura, o sea, según él no se debe prestar dinero a interés pues eso es como poner "los pies en el infierno".

Además, no consideró el problema de la inflación que es ahora, como mínimo del 2 % anual, pero llega hasta el 40-50 % anual como en Argentina actual y esto afecta a muchos países, especialmente desde la creación de los Bancos Centrales, pero aún antes de eso, ya que hace muchos años que existe la inflación.

Martin Lutero, de los errores que había cometido no se rectificó nunca y por eso fue excomulgado de la Iglesia de Roma, aunque creó su propia Iglesia Protestante. Por su parte, nuestra Iglesia generó su Contra-Reforma, por lo cual recuperó su credibilidad, aunque el protestantismo y otras de sus variantes que surgieron con aquel, se expandieron mucho, incluso con enfoques muy drásticos respecto de la economía y la usura. Personalmente estoy agradecido a Lutero por haber denunciado el engaño de aquellas "indulgencias", aunque su ejercicio económico haya sido para el bien material de la Iglesia.

Nuestra historia de la tasa de interés, de la que abarcamos más de 5.000 años (tres mil antes de Cristo y dos mil años desde Cristo hasta ahora) ha ido reduciéndose a lo largo del tiempo e incluso llegó a ser negativa al menos en los bonos de 12 países grandes, y aún hay varios que persisten hoy con tasa de interés nominal negativa, como es el caso del bono de Japón a 10 años.

El hecho de tener los bonos y la tasa de interés monetaria de referencia en cifras nominales negativas, como incluso fue el caso de Estados Unidos, no se debe a un problema con la usura, como diría Martin Lutero, sino a las condiciones político-económicas de las crisis internacionales, como la crisis de las "hipotecas sub-prime". Recién en el 2020 se normalizaría el mundo en tasas de interés aceptables y el dinero será el factor que permita, como siempre, para la teoría macro y microeconómica, comparar los medios económicos con los fines alternativos. Esta es la esencia de la economía, teoría con la cual avanzó mucho el mundo en los últimos tres siglos.

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Orlando J. Ferreres

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