El próximo presupuesto marcará los nuevos límites de la cancha

Por Federico Pablo Vacalebre

Perfil 10 de septiembre de 2020

En un contexto interno e internacional complejo, Argentina dejó atrás el default con los privados. Sin embargo, tendremos que esperar una definición en el marco fiscal, monetario, cambiario y financiero hacia el futuro.

Luego de una primera semana de mes exitosa en términos de negociaciones, donde la restructuración de deuda local e internacional tuvieron niveles de adhesión del orden del 99,01% y del 98,80% respectivamente, en materia estrictamente domestica también obtuvimos nuevos datos oficiales sobre recaudación y sobre la industria manufacturera.

Por una parte, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), anunció la recaudación del mes pasado. Si pensamos en la recaudación en función del mes anterior (julio), vemos un rebote del orden del 33,5%. Vale decir, 10 puntos por encima. Aunque dentro de dicho rebote contamos con que en ese mes se contabilizaron de $ 43.879 millones de ingresos brutos (685% anual de incremento, considerando el aumento de la nueva ley de solidaridad tras 2019).

Otro componente, es el impuesto a las ganancias. Aunque el crecimiento acumulado entre enero y agosto fue del 19%, dicho impuesto trepo al 37,4% en agosto, con respecto al mes anterior, llegado a la suma de $ 141.115 millones de recaudación. Asimismo, el gran impuesto vinculado al nivel de actividad económica, el IVA, como era de esperarse, obtuvo solo un 11,7%. Algo bastante similar a los meses anteriores, dada la baja actividad.

Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) publicó el mero incremento del 2,1%, en julio con respecto a junio, sobre los datos relacionados a la industria manufacturera. Ahora si tomamos como referencia la variación interanual, la misma ha sido negativa en un 6,9%, con un resultado acumulado por encima de 13%.

El sector textil ha sido fuertemente castigado registrando una caída del 28%. Secundado por la industria automotriz con una contracción del 22%. Pero si tomamos el resultado acumulado, en el caso de la automotriz, dicha contracción superó el 40%, siendo el sector más afectado.

Y como contrapartida, ¿Qué está pasando en el mundo?

Con respecto al plano internacional, la FED abandono el objetivo del 2% de inflación. De cara a las elecciones en los EEUU y a la post pandemia, se busca recalentar la economía e inyectar de liquidez el mercado, aunque ya el desempleo cayó hasta 8,4% de una cifra que rondaba aproximadamente el 10,2%

Sin embargo, lo verdaderamente llamativo en los EEUU, es el volumen de apuestas alcistas en la bolsa. Hoy es 10 veces más grande que en 2000. Un ejemplo de esto es como a mediados de junio, los inversores minoristas habían comprado opciones de compra (calls) por un monto de U$S 6.600 millones.

Durante la semana pasada, compraron por un monto total de U$S 12.400 millones. Lo que produjo rumores (Wall Street Journal) de una apuesta multimillonaria por parte del fondo japonés Softbank a que ciertas acciones como Apple, Tesla. Amazon, Google y Nvidia c ontinuarían subiendo. Pero lo cierto es que también la especulación llegó a alcanzar a todo el mercado minorista.

Cabe preguntarse quién estará dispuesto a vender estos calls si los compradores pueden obtener retornos superiores al 100% en pocos días. Si esto fuerza a quienes venden estos calls a tomar cobertura comprando las acciones, haciéndolas subir aún más, dichas subas sin precedentes serán aún mayores. Lo que podría desatar una reacción en cadena hacia abajo en el momento en que estas opciones de compra venzan o en el momento en que estas acciones caigan.

Resumiendo, en un contexto nacional como internacional por demás complejo, lo cierto es que se dejó atrás el default con los privados. Condición necesaria aunque no suficiente, como he dicho en otra oportunidad, ya que la recesión, inflación e inestabilidad cambiaria son nuestra propia deuda preexistente.

Con todo esto, tendremos que esperar una definición en el marco fiscal, monetario, cambiario y financiero hacia el futuro, que vendrá dada (al menos en apariencia) en el próximo presupuesto a presentarse. También la reforma tributaria, que se presentará a fin de año, seguramente tendera a mejorar los ingresos y a “hacer más caja” ya que se busca estimular la demanda agregada y anticiparon que el estado tendrá un rol protagónico.

Veremos cómo esta reforma será vista en la compleja negociación con el FMI.

¿Qué es lo podremos esperar?. En principio, mediante las 60 medidas, parecería ser que el gobierno buscará reactivar el mercado interno y el consumo, desarrollar la infraestructura pública e industria, promover la inversiones y desarrollar la economía del conocimiento.

Seguramente se tendrá que ponderar que objetivos serán los primordiales. Serán nuestros propios límites los que nos permitirán marcar la cancha.

Si se busca incentivar la demanda y el consumo interno, esto se contrapone contra la inexorable escasez de dólares, forzando a administrar el comercio vía restricción de importaciones y, por ende, topeado la oferta. Por consecuencia, una demanda sin capacidad de una oferta adecuada podría ejercer aún más presiones en el sistema de precios y en achicamientos de los mercados.

* profesor de la Universidad del CEMA.

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