Semáforo económico: las señales que hay que mirar

alvarado

Por Manuel Alvarado Ledesma

Portfolio Personal. 3 de diciembre de 2019

Enormes son los desafíos del próximo gobierno”, sostiene Manuel Alvarado Ledesma, economista UCEMA, mientras que advierte sobre el potencial aumento de las retenciones agrícolas y la cosecha de trigo, castigada por la sequía. No obstante, dice que “con una mejora en la situación fiscal, una renegociación de deuda con aceptación y un cepo hard, la economía podría experimentar una suerte de rebote con una menor tasa de inflación, en un contexto de expectativas relativamente positivas

El potencial aumento en los derechos de exportación (retenciones) sobre los productos agrícolas, sería un desincentivo sobre la productividad  a resultas de menores inversiones, sobre todo en fertilizantes, y una vuelta al proceso de sojización, por menor rotación de cultivos. Es un fenómeno que había logrado, en buena parte, revertirse a lo largo de los últimos cuatro años. Por lo tanto, deberíamos aguardar mayores problemas de degradación ecológica, fundamentalmente sobre los suelos y los aspectos fitosanitarios de la agricultura extensiva.

Además, la cosecha de trigo quedaría, por la sequía, muy por debajo del volumen estimado  al inicio de campaña. Pensar en una baja de casi 2 millones de toneladas (18 en lugar de 20), representaría una merma en la entrada de divisas del orden de los 350 millones de dólares. Se agrava el cuadro, al considerar la amenaza que existe sobre la futura producción, sobre todo de soja y maíz, por el reducido perfil de humedad acumulada en los suelos agrícolas.

Enormes son los desafíos del próximo gobierno. En primer lugar, por el ambiente de conflictividad interna y puja sectorial por el ingreso, con fuertes demandas sociales al aguardo de una reivindicación, y por las expectativas de mejora económica de la sociedad, al momento de poner en práctica lo que deberá hacer necesariamente en términos de reestructuración de la deuda pública, aumento de la presión impositiva (retenciones y bienes personales) y por el imprescindible mantenimiento  del cepo cambiario.

 

El problema que deberá afrontar  reside en cómo aumentar las retenciones y los bienes personales sin fogonear la grieta y sin que el Pacto Social quede en el mar de las palabras.

A su favor, encontrará un superávit comercial relativamente elevado con un tipo de cambio favorable a las exportaciones, una situación fiscal mejorada y un ambiente social propicio a acuerdos entre empresarios y sindicalistas, con un camino de salarios en términos reales declinante.

El gobierno sabe que no hay paño para mucho más populismo. Deberá afrontar el año a través de dos partes. Una, de festejo inicial y otra,  de sacrificio, luego de descomprimida la situación social de expectativas desmedidas.

Con una mejora en la situación fiscal, una renegociación de deuda con aceptación y un cepo hard , la economía podría experimentar una suerte de rebote con una menor  tasa de inflación (pero, elevada), en un contexto  de expectativas relativamente positivas.  Es posible que en el corto plazo, por la confianza inicial, la implementación de un Pacto Social con acuerdo de precios-salarios que incluya un sendero para el tipo de cambio y tarifas reguladas, logre frenar la escalada inflacionaria y cambiaria. El cepo lograría recomponer las reservas (algo que ya se observa) y revertir la contracción de la actividad económica.

Pero una política de conformidad con la mayor parte de la sociedad y de los estamentos más humildes, como ésta, tendrá patas cortas. En el mientras tanto, la habilidad del gobierno será ir poniendo en práctica una estrategia fiscal y monetaria más consistente

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Manuel Alvarado Ledesma

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