“En Argentina hemos naturalizado vivir en crisis y con alta inflación”

José Dapena

Entrevista con José Dapena

Río Negro 11 de julio de 2021

La economía vuelve a ser el centro de la escena de un año electoral, esta vez con el agravante ineludible de una pandemia. Para analizar los desafíos que enfrenta la gestión, y la dinámica de las principales variables hasta fin de año, dialogó con PULSO el especialista José Dapena. El economista destacó que la economía argentina ya hizo el ajuste en los hechos, y que se la naturalización de la inflación hace que la sociedad ya no demande por ello al poder político.

PREGUNTA: ¿Cómo evalúa el escenario actual?

RESPUESTA: Es un escenario de mucha incertidumbre, donde la principal expectativa es conocer que sucederá con las elecciones de medio término y con los acuerdos que negocia el gobierno con el FMI y el Club de París. Son los dos principales desafíos este año. La economía probablemente experimente un rebote de entre el 5% y el 6%, pero será luego de caer 10% el año pasado. Y esa caída del 10% en 2020 se produce luego de nueve años de no crecer. A veces no se toma dimensión de que nos encontramos en una etapa de diez años de niveles de inflación en torno al 30% - 40%, sin crecimiento en el PBI.

P: ¿Es decir que la economía ya hizo el ajuste?

R: El argentino está acostumbrado a crisis abruptas como las del rodrigazo, la del año ‘89 o la de principios de 2002, y lo que estamos teniendo hoy es una crisis en cámara lenta. Y por ser en cámara lenta, se advierte menos, pero no deja de ser tan profunda o dañina como las anteriores. Históricamente lo que ha pasado es que en este tipo de crisis, es que el salto en el tipo de cambio, provoca redistribuciones fenomenales del ingreso. En este caso al ser una crisis lenta, nos hemos adaptado al escenario de crisis, y eso no es bueno, porque adaptarse a vivir en crisis no es un síntoma de normalidad.

P: ¿Se pudo hacer otra cosa para evitar este escenario?

R: El gobierno asume con una crisis de confianza desatada en las Paso de 2019, que se reflejó en el precio de los activos, en el riesgo país, en la cotización del dólar. La sensación de entrada era que venía un gobierno que no tendría acceso al crédito. Y justamente las situaciones como la pandemia, requieren acceso al crédito. Hubo que recurrir a la emisión, y eso no es gratis. Los contra fácticos no sirven, porque siempre se realizan con el resultado puesto. La realidad es que Argentina cayó más que el resto porque no tiene acceso al crédito, y no tiene acceso al crédito porque hay una crisis de confianza previa a la pandemia. Y lo que vino luego, que quizá se relaciona más con aspectos políticos que exceden la cuestión económica, no ayudó a dilucidar esa desconfianza.

P: La Argentina logró un upgrade de calificación en medio de una crisis de balanza de pagos, y le rebajan la nota luego de una re estructuración ¿es lógico?

R: Puede haber una calificación de “país emergente” y pasar al mismo tiempo por una crisis económica y financiera. Grecia pasó por una crisis y no por ello fue calificado como “stand alone”. Estamos hablando del mercado de equity o acciones. Se evalúa no tanto la dinámica de la economía, como ciertos controles o restricciones. La parametrización tiene que ver con los fondos de inversión, que tienen mandatos simples, como “invertir solo en países emergentes”, aun si todo indica que es muy buen negocio invertir en otro lado. Si el fondo de inversión coloca en un país, porque Morgan Stanley dice que ese país es emergente, y de repente ese país pone una restricción de acceso al mercado de cambio o para la entrada y salida de capitales, comienza un conflicto legal: ¿Por qué la calificadora de riesgo me puso en un riesgo que me hace incumplir mi deber fiduciario con mis inversores?

P: ¿Hay que pensar que las inversiones no llegarán?

R: La realidad es que el mundo financiero hoy no mira a la Argentina. A nadie le interesa Argentina como mercado, salvo a nosotros que estamos adentro. El motivo es la ausencia absoluta de previsibilidad. Fundada o no, porque en definitiva hablamos de percepciones. Es como estar en pareja con alguien totalmente inestable. Probablemente lo más sano sea alejarse de esa persona tóxica, hasta tanto esa persona resuelva internamente sus problemas conductuales. Esto es más o menos lo mismo.

P: ¿La inflación sigue siendo el principal problema?

R: La inflación es una demanda de la sociedad, no del gobierno. La inflación no provoca crecimiento, erosiona los salarios reales, destruye el mercado de crédito. Uno esperaría que si hay inflación sostenida, la gente vote en contra de eso. Pero al contrario pareciera que hemos naturalizado la inflación. Eso hace que la inflación termine siendo funcional al gobierno. Cuando el trabajador negocia salarios, es necesario lograr un 40% para recuprerar la pérdida del año pasado. Pero eso otorga un enorme poder al empleador, porque en general nunca es el 40%, y se otorga de forma escalonada, lo que en definitiva licúa el aumento. Pareciera que la gente no advierte la vinculación entre la política, la inflación y los resultados.

P: Tal vez ese mandato electoral sucedió en 2015 y salió mal ¿se termina eligiendo el mal menor o second best?

R: Efectivamente salió mal. El punto es que si se cae en esa resignación, no se sale más, es entrar en depresión. Ese es el motivo por el cual las recesiones económicas también suelen denominarse “depresión.

PERFIL: José Dapena

José Dapena es Contador Público Nacional (Universidad Católica de Córdoba) y MSC en Finanzas y Economía (Universidad del Cema).
Se desempeñó en el Departamento Federal de Ahorro de la Inspección General de Justicia de la Nación y en el área de Planeamiento y Control de Gestión de la Organización Bagó.
En la Universidad del Cema fue director del MBA y en la actualidad dirige la Maestría en Finanzas.

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