Claves para saber por qué la Argentina no puede controlar la inflación

Diana Mondino

Por Diana Mondino

TN 15 de julio de 2021

Tres brutales problemas, que hay que equilibrar con los que surgirían cuando se solucionen: necesidad de crédito, estabilidad y razonabilidad de las normas y un sistema fiscal que no fagocite el fruto del trabajo.

“La inflación ha subido a un máximo de los últimos 30 años, desde 1991 que no se veía una cifra similar”. La noticia no se refiere a Argentina, sino a EEUU, que hasta junio ha tenido una inflación anual de 5,4%. Con esa cifra, Argentina les gana seguro. No creo que sea algo de lo cual estar orgulloso, sino que podemos extraer un aprendizaje.

La preocupación por la inflación es grande porque afecta el poder de compra y al ahorro de las personas, es decir, afecta tanto en consumo como en ahorro. La inflación perjudica a todos. Por eso es tan importante que sea muy muy baja.

Las diferencias con EEUU son varias: el dólar es moneda en ese país y el mundo, no así el peso. La tasa de interés real es negativa allí en aproximadamente 3 o 4%, en Argentina en 15%. El PBI se ha recuperado rápidamente luego de la crisis covid, no así en Argentina. Su Banco Central (Federal Reserva Bank) tiene diversos mecanismos para afectar la tasa de interés, en Argentina rogaríamos que así fuera. Tanto su gobierno como empresas y personas tienen acceso a crédito, etc. Por ello, cuando leamos sobre las políticas que allí se apliquen, debemos tener cuidado de ver si son o no aplicables a nuestra situación. No tiene sentido aplaudir o criticar o copiar o evitar lo que allí se haga.

¿Qué es la inflación? una definición simplificada (espero que mis colegas me perdonen la explicación rudimentaria): hay inflación cuando hay más dinero dando vueltas en la economía que lo que la gente puede o quiere comprar. Hay o habrá un incremento demasiado rápido de la cantidad de dinero en circulación con respecto a la producción.

En EEUU ha habido un notable crecimiento en la emisión, que se canalizó a activos de distinto tipo: un poco a productos y servicios y muy notablemente a activos financieros que han subido extraordinariamente.

En Argentina también tenemos una creciente cantidad de dinero en circulación por que el BCRA emite para financiar al Tesoro y porque tiene pasivos (Leliqs y pases) que sólo podrá pagar emitiendo, ya que no tiene fuentes propias de ingresos.

La demanda de esa mayor cantidad de dinero es muy baja. Si, claro, todos queremos tener dinero… pero para gastarlo rápidamente. Demanda de dinero es lo que la gente quiera conservar en pesos, en el bolsillo del caballero o la cartera de la dama, en el colchón o el banco. Esa demanda en Argentina es bajísima. Al contrario, la gente usa rápidamente los pesos para comprar algo, pagar impuestos o ahorrar… en dólares.

La recesión -fruto de la cuarentena y toda la historia que conocemos- hace que haya menos producción y posibilidad de gastar. Si hay menos cosas en las cuales gastar y la gente no quiere los pesos cuya cantidad aumenta continuamente, entonces los precios necesariamente subirán. Entre esos precios, está el del dólar, que es una mercancía más. No sube el precio de otros activos (acciones, bonos, inmuebles) porque hay fuertes regulaciones.

La visión del gobierno es que poniendo dinero en el bolsillo de la gente, se reactivará la economía. Eso se logrará solamente si al mismo tiempo hay más productos y servicios para consumir, o mejores posibilidades de ahorrar en pesos. Lo relevante sería entonces lograr mayor producción, todo lo contrario de controlar los precios o congelar tarifas, que desincentiva la producción.

Si la economía mejorara habría más recaudación impositiva, aún teniendo en cuanta la notable carga fiscal actual. Eso reduciría el déficit y la necesidad de emisión.

Por último y no menos importante, ¿qué fondos entrega el BCRA al Tesoro? Se dice que son dividendos pero como no produce nada, eso sólo puede ocurrir si los pasivos crecen menos que los activos. Aquí es al revés: los activos son las reservas, que caen continuamente, y los pasivos tienen una tasa algo menor al 40%. Ya sé que habrá quien diga que recibe bonos del Tesoro argentino, que también pagarán interés algún día, pero aunque eso mágicamente ocurriera, hay una diferencia temporal: las Leliqs son a 30 días y los bonos vencerán dentro de varios años.

Desmenucé el problema porque “no vale” simplemente decir que hay que emitir menos. Para ello se necesita que el Estado elimine su déficit, que haya mayor producción y que sea atractivo ahorrar en pesos con tasas de interés positiva. Tres brutales problemas, que hay que equilibrar con los que surgirían cuando se solucionen: necesidad de crédito, estabilidad y razonabilidad de las normas y un sistema fiscal que no fagocite el fruto del trabajo. Por suerte, sabemos que se puede: decenas de países lo han logrado.

*Diana Mondino, economista, Universidad CEMA

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