Tratando de entender el Modelo Productivo

(Un Modelo para Armar)

Carlos Alfredo Rodríguez

 

Para evaluar profesionalmente los resultados de un modelo económico uno debe definir primero cuales son el conjunto de medidas que lo definen a fin de poder luego discriminar cuales son los resultados observables que se deben a estas medidas y poder cuantificar la efectividad de las mismas. En otras palabras: muchas de las cosas que ocurren pueden no ser el resultado deliberado de una política sino mas bien eventos independientes de nuestro accionar, o sea “cosas que nos pasan”. 

 

Un ejemplo clarísimo de esas “cosas que nos pasan” ha sido el comportamiento de nuestros precios de exportación de productos primarios en la última década. Desde mediados de 1996 hasta fines de 1999 los precios de exportación en dólares caen  36% a la vez que se deteriora la popularidad de Menem, que había sido reelecto con 50% de los votos  en 1995. Entre 2000 y mediados de 2003,  los gobiernos de de la Rua y Duhalde enfrentan un piso en los precios de exportación  a la vez que de la Rua es forzado a renunciar y Duhalde sorpresivamente decide no buscar la presidencia en las elecciones de 2003. Finalmente,  Kirchner asume  en Mayo 2003 con solo el 22% de los votos y durante los siguientes cuatro años su popularidad se acrecienta exponencialmente a la vez que los precios de las exportaciones primarias aumentan un 140%, llegando a un pico histórico que probablemente continúe siendo superado.

 

Figura 1

 

 

Sería injusto concluir que la evaluación popular de las últimas cuatro administraciones esté determinada por la evolución de los precios de exportación. Pero también sería  imprudente ignorar totalmente esta información. Al fin y al cabo todo el mundo sabe que con viento a favor es mucho mas fácil navegar que con viento en contra.  Además, en una democracia joven como la nuestra es probable que muchos votantes no evalúen  los proyectos de los gobernantes sino que mas bien se dejan llevar por su realidad cotidiana: si las cosas van bien votan por el que está. Ello explicaría por qué en un período de pocos años hayamos reelegido a Menem (Convertibilidad incluida) por el 50% de los votos y luego a Cristina Kirchner con el 45,5% . En ambos casos descarto la posible influencia significativa de fraude electoral (compra de votos, etc.) ya que las encuestas privadas de opinión  anticipaban claramente estos resultados.

 



 

 

 

 

 

Figura 2

 

Se dice que la principal variable instrumental del “modelo productivo”es el Dólar Alto. En efecto, la paridad del poder adquisitivo del peso argentino  frente al dólar ( PAC de USA multiplicado por tipo de cambio y dividido por PAC  argentino) se ha duplicado entre fines de 2001 y 2007 tal como lo muestra la Figura 2 (serie 1). Esto se traduce en un mayor costo de importación, lo que favorece al sector industrial competitivo de las importaciones, que es uno de los pricipales soportes políticos de este modelo. Sin embargo vemos que esta variable llego a ser 3.5 a mediados de 2002. O sea que el dólar es alto, pero no tan alto como antes. En realidad ha caído un 40% desde su pico máximo en 2002 cuando “nació”el “modelo productivo”. También  puede verse el importante aumento en el precio real de las exportaciones tradicionales (serie 2, equivalente en pesos del precio en dolares deflactado por nuestro PAC) que llegó a multiplicarse por 3.5 desde la caída de la convertibilidad.

 

La pregunta básica frente a la realidad del dólar es: ¿el dólar está alto pero cayendo por que así lo decreta el modelo productivo o es algo que simplemente “nos esta pasando”?. Me parece que la realidad está en un termino medio. Al gobierno le gusta que el dólar esté alto para favorecer a la industria sustitutiva de importaciones, pero no quiere que suba por temor a la inflación. Cuando el dólar real sube para los exportadores, el gobierno  casi automáticamente lo baja con mas retenciones, o sea que un dólar alto para las exportaciones tradicionales no forma parte del modelo productivo.

 

Contrariamente al caso Argentino, en el vecino país de Brasil, el valor real del dólar está a niveles record por lo bajo. Una posible explicación para esta “asimetría”cambiaria entre los dos principales miembros del MERCOSUR es que nosotros no tenemos entradas significativas de capitales debido a nuestra debilidad institucional y el default. Ambas son cosas que “nos pasaron y aún  pasan” ya que no creo que formen parte deliberada del “modelo” sino mas bien de nuestro turbio sistema político. La poca entrada de capitales ayuda a debilitar el peso, o sea que mantiene el dólar alto.  

 

El ejemplo de Brasil sirve para analizar otro de los mitos del modelo productivo:   se sostiene que el dólar alto mejora la competitividad y favorece a la industria. Nuestro Tipo Real de Cambio versus el Real esta en el nivel mas depreciado de la historia reciente según se ve en la Figura 3.  Sin embargo experimentamos el  déficit comercial bilateral mas elevado desde la creación de MERCOSUR. La política comercial frente a Brasil no ha variado desde la Convertibilidad, o sea que no puede culparse el déficit bilateral a una apertura indiscriminada del modelo productivo. La competitividad brasilera hay que buscarla en otros factores que van mas allá de la explicación simplista del dólar alto.

 


 

 

 

Figura 3

 

 

 

Respecto de la supuesta relación entre industrialización y dólar alto veamos la Figura 4. En ella se muestra la participación de la industria en el PBI. Puede verse que la participación de la industria es aun menor que en la década del 90, supuestamente el sumun del anti-industrialismo. Probablemente lo que si pase es que el dólar alto facilita la competencia de pequeñas empresas que de otra manera no serían competitivas a nivel global. Probablemente también sea el caso que esas pequeñas empresas sean mas intensivas en mano de obra no calificada, lo que explicaría la importante baja en el desempleo que se ha experimentado

 

Figura 4

 

 

 

 

Volviendo a la instrumentación del modelo productivo, vemos que el gobierno interviene activamente para sostener un dólar alto a través de dos políticas:  retenciones altas y crecientes a las exportaciones, las que disminuyen la oferta de dólares e  importantes  compras de divisas por parte del Banco Central. 

 

Las retenciones son una pieza clave del modelo ya que cumplen múltiples propósitos:

 

1-       Disminuyen la oferta de dólares.

2-       Al ser una política poco frecuente entre países mas avanzados, es probable que esto aumente la desconfianza, o sea el riesgo país, con lo que entran menos capitales.

3-       Ayudan a mantener mas bajos los precios internos de las productos alimentarios y con ello sostiene el salario real.

4-       Las retenciones son una fuente importantísima de ingresos fiscales no coparticipables y por ende son el soporte fundamental del superávit fiscal.

 

De lo anterior deduzco que las retenciones parecen ser una pieza fundamental del modelo productivo y todo indica que estarán con nosotros tanto como el modelo.

 

Respecto de las compras de divisas del BCRA, una visión simple diría que al comprar dólares el BCRA ayuda a mantener su precio alto. Sin embargo hay que considerar que los pesos emitidos para comprar dólares son en gran parte esterilizados con  Letras del BCRA,  las que pagan una tasa de interés mayor que la que se obtiene sobre las Reservas. O sea que esta política de compra de dólares deja al BCRA en deuda y lo debilita patrimonialmente,  lo cual ayudaría aún mas a debilitar el peso, a menos que consideremos que este temor es irrelevante en un país que asiduamente deja de pagar sus deudas.

 

Finalmente, debemos considerar que en una visión miope pero posible (que no toma en cuenta que las reservas son prestadas) el público puede creer que el BCRA tiene tantas reservas que podría anular cualquier corrida contra el peso. Este efecto ayuda a mantener la confianza en el peso y por ende obra en contra de la política de dólar alto ya que el valor nominal del dólar tiende a permanecer estable ( o a caer) mientras su valor real se deteriora gracias a la persistente inflación que experimentamos. En otras palabras: un flujo alto de compras de dolares sube el dolar, pero un stock acumulado de reservas alto tiende a bajar el dolar.

 

Llegamos así a la mayor encrucijada del modelo productivo: ¡la inflación atenta contra el dólar alto! Pero la inflación es el resultado de la rápida recuperación de los gastos luego de la crisis, producto en parte  del  inconsistente  ritmo de aumento del gasto público y de la suba del salario real del sector formal, fomentada desde el gobierno a través de paritarias y aumentos salariales obligatorios. La suba del salario real a través de políticas redistributivas es parte del modelo y con ello se consigue el apoyo político sindical. El problema es que, si no aumenta la productividad, la suba del salario real es incompatible con el dólar alto y esto es causal de inflación de demanda.

 

En síntesis: la inflación de demanda en el modelo productivo se debe a la suba del gasto público y a que  se trata a la vez de mantener altos la remuneración de la mano de obra (al menos la formal) y el precio real del dólar.  Para contener la inflación de demanda resultante se ha apelado a tres instrumentos:

 

1-       Congelar precios de servicios públicos (a costa de los inversores del sector y de subsidios estatales). Esta situación es insostenible y culminará en una crisis de oferta o en la estatización de las empresas.

2-       Retenciones a las exportaciones tradicionales. Estas retenciones estarían en parte justificadas por la gran suba ocurrida en los precios internacionales aun cuando es dudoso que las retenciones sean disminuidas si los precios internacionales bajan.  

3-       Control informal de precios a través de métodos cuasi-intimidatorios y finalmente de una serie de medidas que equivalen a eliminar el índice de precios, o mas bien lo que éste representaba.  Este desmanejo institucional de la llamada “crisis del INDEC” delata la existencia de serios problemas para la sostenibilidad del “modelo productivo” tal como lo conocemos.

 

La virtual destrucción del índice de precios oficial tiene una relevancia especial para los mercados de capitales y la relación con los sindicatos.

 

Parte de la deuda restructurada se hizo indexada a una cláusula de inflación . Al destruir la credibilidad en este índice se ha incurrido en la práctica en un segundo default de la deuda externa (y buena parte de la interna). No es casualidad que a pesar de todos los logros económicos del modelo, la prima de riesgo país se encuentre junto a las de Venezuela y Ecuador, los dos países mas inestables de América Latina.  El próximo gobierno enfrenta la doble tarea de finalizar la renegociacion de la deuda del primer default y de compensar a los acreedores víctimas del segundo default. La tarea es difícil pero en esto puede ayudar la excelente posición de Reservas del BCRA.

 

Al sembrarse dudas sobre la validez del índice de precios, los sindicatos encuentran un campo fértil para posicionarse en las próximas negociaciones colectivas. Esto podría ser un factor importante de desestabilización y ha llevado a las tratativas de negociar una suerte de “pacto social”.

 

Mas allá de las críticas también han habido logros. En los últimos años hemos observado una caída mas que significativa en el desempleo y una tasa inesperada de crecimiento del PBI. Ambos fenómenos son  inconsistentes con la falta de inversión en sectores claves como energía, comunicaciones y tecnología.  Tampoco  pueden ser atribuídos a una nueva política comercial (es la misma que en los 90) ni a un cambio drástico en la política de crediticia o impositiva. El crecimiento del PBI podría en parte ser atribuído  al comportamiento favorable del sector externo, pero ayudado sin duda por un entorno macroeconómico de estabilidad y de una creciente demanda agregada. La caída del desempleo requiere explicaciones adicionales.

 

Aparenta ser una realidad que el dólar alto aumenta la demanda de mano de obra poco calificada, que es la mas afectada por el desempleo. En defensa de esta hipótesis, recordemos que en los años 80, al borde de la hiperinflación , pero con dólar alto, el desempleo era aún mas bajo que ahora. Este tema merece ser mas estudiado ya que la política de salarios altos y de suba de impuestos al empleo serían inconsistentes con una caída sostenible del desempleo La falta de índices de precios creíbles impide un análisis serio de este proceso ya que en la práctica, además de tener tres sectores laborales con comportamiento bien distinto  (formal, negro y gobierno) carecemos de un deflactor para los salarios nominales. Al carecer de series creíbles de salarios reales no me atrevo a explicar la baja del desempleo por una presunta caída en salarios.

 

Por último, salvo las retenciones y la suba de impuestos al empleo, el modelo ha mantenido la estructura impositiva heredada de la década pasada. Personalmente creo que ha habido un aumento importante en la eficiencia de la recaudación, tanto por mayor eficiencia de la AFIP como por un mayor temor por parte de los evasores a ser detectados y efectivamente castigados.

 

Finalmente, se ha mantenido al cabo de cuatro años un superávit fiscal de caja que posibilita una política monetaria independiente (ya que el financiamiento con deuda esta prácticamente cerrado, probablemente la única  consecuencia buena que trajo el default). Se podrá decir mucho sobre los factores que posibilitaron este superávit fiscal, pero yo creo que es meritorio que se haya mantenido, al menos por unos años. En otras épocas cualquier aumento de ingresos, genuinos o no, permanentes o transitorios hubieran sido devorados por el aparato estatal. Eso no ha pasado aún.  Podría decirse que el elemento distintivo del modelo productivo, el único sobre cuya consistencia y beneficios no tengo dudas, es la implementación de un superávit fiscal como instrumento fundamental de la política de gobierno. Todo lo demás puede ser discutido y probablemente mejorado.