Perspectivas (CEA)

Trump y el regreso de los aranceles

Autor
Marcelo Elizondo
Mes/Año
03/2025
Trump y el regreso de los aranceles

Desde su primer mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, le ha concedido a los aranceles sobre las importaciones una nueva relevancia, aunque hace muchos años los tributos en frontera (aranceles) pierden relevancia y se reduce su uso en el planeta. Habiendo generado hasta hoy esa reducción muy buenos resultados.  

Las exportaciones en el planeta (entre todos los países), que representaban 23% del producto bruto mundial cuando comenzó el siglo XXI, representaron el año pasado 31%. El arancel promedio en el mundo se redujo en más de dos tercios en 20 años y eso permitió notables avances en la economía mundial, lográndose que las cadenas de valor suprafronterizas generaran una notable prosperidad (se considera que hoy 70% del comercio internacional mundial -bienes y servicios- se trafica sin costo arancelario en frontera).

Pero el presidente Trump ha vuelto a imponer aranceles para la economía estadounidense. Algo curioso es que las razones que invoca el presidente estadounidense no son solo económicas. Por un lado, en los primeros días de mandato, Trump acudió a los aranceles como instrumento de negociación ante Colombia, México y Canadá, pidiéndoles a estos países -como medio de evitar esos aranceles- diferentes prestaciones en materia de inmigración ilegal o tráfico de componentes para la fabricación de drogas ilegales. Por otro lado, elevó los aranceles a los productos chinos, acusando a China de distorsionar mercados y reforzando así las distancias geopolíticas entre ambos gigantes. Pero, a su vez, anunció que acudiría a lo que llama “aranceles espejo”, sosteniendo -con la razón de su lado- que la gran mayoría de los países cobra un arancel de ingreso a productos estadounidenses con una mayor alícuota que los que ha estado cobrando EEUU a los productos de aquellos; por medio de esta práctica buscaría igualar las alícuotas arancelarias con cada país a fin de lograr reciprocidad, y quizá así forzar también una negociación para una rebaja arancelaria recíproca.

Mientras tanto, ha amenazado con la imposición de aranceles a productos de la Unión Europea, advirtiendo sin embargo que podría negociar si algún país de la Unión quisiera conceder mejores condiciones -incluso no arancelarias- a los productos estadounidenses en su territorio. Y, a la vez, ha decidido subir algunas alícuotas arancelarias específicas a productos determinados desde cualquier origen, como aluminio y acero y bienes agropecuarios.

De tal modo, estamos ante el uso de un instrumento que históricamente fue usado con fines proteccionistas y que ahora se aplica a fines variados: desde políticas productivas internas hasta arma de negociación con objetivos de seguridad o geopolíticos.

Los aranceles en frontera han sido un instrumento (según confirma la experiencia) pernicioso para la economía mundial y también para aquellos que los imponen (en sus propias economías, dificultan el acceso a la tecnología, encarecen los procesos productivos, hacen más lentas las cadenas de valor suprafronterizas y desalientan la inversión). Estados Unidos es el país con mayores importaciones del mundo (unos 4 billones de dólares anuales si se suman bienes y servicios) y el país con más inversión de origen extranjero ubicada en su territorio (unos 10 billones de dólares). Es, adicionalmente, el país donde se han creado más empresas internacionales (de las 100 mayores empresas mundiales, 60 son estadounidense). Razones por las que el regreso de los aranceles en frontera genera una amenaza al comercio internacional global (riesgo de que surjan represalias por parte de otros países) y también para la propia economía norteamericana.  

La mitad del comercio internacional en el planeta se concentra en 20 países y si estallara una “guerra arancelaria” entre ellos el comercio internacional planetario (que en 2024 llegó al récord nominal de 33 billones de dólares) se vería muy afectado. La evolución tecnológico-productiva global depende esencialmente de la integración de los mercados.  

Las empresas mundiales han logrado tal resiliencia ante tantas amenazas y obstáculos surgidos en los últimos años (desde el Brexit, pasando por aquella primera victoria de Trump, siguiendo por la pandemia, el agravamiento de las crisis climáticas y sus efectos y las guerras y las tensiones geopolíticas), que seguramente se organizarán de modo tal de no perder relevancia. Pero el uso de restricciones en frontera en la mayor economía del mundo (28 billones de dólares de PBI y 80.000 dólares de ingreso per cápita) supone un gran riesgo no solo para su propia economía sino para la economía del planeta todo.  

El presidente Trump es poco previsible y no es fácil pronosticar hoy qué lineamientos generales guiarán definitivamente su política comercial externa (es más: ¿habrá un acuerdo bilateral con Argentina?). Estamos ante tiempos complejos.  

Ya la directora general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, ha aseverado que “las promesas de aranceles en frontera del presidente de Estados Unidos podrían derivar en guerras comerciales con consecuencias "catastróficas" para el crecimiento mundial”.

 

Marcelo Elizondo 
Especialista en negocios internacionales y presidente del Comité argentino en la International Chamber of Commerce (ICC)