El caso SVB pone a la Fed entre la espada y la pared: ¿seguirá subiendo tasas?

Autor
Alejandro Rodríguez
Medio
El Economista
Mes/Año
14 de marzo de 2023
Alejandro Rodríguez

Se esperaba que la Fed siga subiendo la tasa para combatir la inflación, pero ahora hay dudas por la estabilidad del sistema financiero

Hasta hace unos días, el Silicon Valley Bank (SVB) era el 16° banco más grande de Estados Unidos y muchos nunca habíamos oído hablar de él. Como tampoco nunca oímos hablar del Club Atlético Central Córdoba que terminó en el puesto 16° del torneo de Primera División en 2022 y que, dicho sea de paso, está en Santiago del Estero, y no la Docta. 

Hoy el SVB está en boca de todos luego de que el viernes pasado fuera intervenido por la Compañía Federal de Seguros de Depósitos (FDIC por sus siglas en inglés) por problemas de insolvencia e iliquidez luego de sufrir una corrida bancaria que comenzó la semana pasada y se viralizó en la red social Twitter. 

Todo esto y más lo hace un caso muy interesante para seguir.

Primero no se deje engañar por el ranking. Si bien SVB era considerado un banco regional no era cualquier banco regional. A fines de 2022 SVB tenía depósitos (pasivos) por US$ 173.000 millones y activos por US$ 209.000 millones. Para ponerlo en perspectiva... estamos hablando de cuatro préstamos con el FMI. Además como su nombre claramente lo indica era un banco oriundo de Silicon Valley, corazón de la industria tecnológica norteamericana. También podemos decir que era un banco ya maduro fundado en 1983 y curtido con varias crisis financieras encima. No era una fintech creada por un par de millenials en medio de un crypto bull market.

Hoy en día no se habla de estafa ni de administración fraudulenta de los activos. No estamos frente a un Bernie Madoff o un Sam Bankman-Fried (el fundador de FTX actualmente bajo investigación). En principio estamos hablando de un banco que hizo lo que los bancos pueden hacer según la regulación vigente y aun así terminamos frente a la más importante caída de un banco desde la crisis financiera de 2008.

A primera vista estaríamos frente a una típica corrida bancaria. El banco recibe depósitos a corto plazo y presta a largo plazo. Si todos los depositantes quieren acceder a su plata juntos entonces el banco no tiene la liquidez necesaria para hacer frente a los retiros masivos. Los primeros clientes en correr al banco cobran y los otros no. Esto genera un mundo de equilibrios múltiples donde si los clientes piensan que no va a haber corrida entonces no hay corrida y si piensan que sí entonces hay corrida. 

Aparentemente el cambio de expectativas se habría viralizado luego de que Peter Thiel y otros capitalistas de riesgo recomendaran a sus empresas retirar sus fondos del banco. El rumor fue publicado por varios portales especializados y repetido hasta el infinito y más allá por las redes sociales. Los retiros del banco se intensificaron durante el jueves y a primera hora del viernes un equipo de veedores de la Reserva Federal y la FDIC llegaron a las oficinas centrales del SVB para ver qué pasaba. Poco tiempo después, el banco fue intervenido para proteger a los depositantes.

Seguramente el lector se estará preguntando cómo puede pasar esto si Diamond y Dybvig nos enseñaron que un sistema bancario que se fondea con depósitos a cortos plazo para financiar inversiones largas es inestable y propenso a corridas y que para evitar el equilibrio malo el Gobierno puede ofrecer un seguro de depósitos. El artículo original de Diamond y Dybvig fue publicado en 1983 (mismo año en el que se fundó SVB) y en 2022 le hizo merecedores del Premio Nobel de Economía a sus autores, junto con Ben Bernanke. ¿Cómo puede haber una corrida si hay seguros de depósitos?

Los depósitos en el sistema bancario norteamericano están asegurados por un monto de hasta US$ 250.000. Un depositante con US$ 100.000 en su cuenta no tiene incentivos a correr pero un depositante con US$ 1.000.000 sí. Resulta ser que menos de US$ 5.000 millones de los US$ 173.000 millones en depósitos en SVB estaban completamente cubiertos por el FDIC y el resto solo tenía una cobertura parcial que dejaba un total de US$ 152.000 millones sin seguro de depósito. 

En definitiva, la cobertura del FDIC básicamente no aplicaba al SVB. El retiro de los fondos por parte de algunos grandes clientes del banco habría iniciado la corrida y el resto es historia.

Claramente esto fue una parte importante del problema, pero lo cierto es que no es todo. SVB no solo estaba expuesto a una corrida bancaria típica de manual, también tenía un problema de solvencia causado por otro problema típico de manual: el riesgo por duración. 

Cualquier persona con mínimos conocimientos financieros sabe que el precio de un bono cae cuando sube la tasa de interés. También debería saber que la caída del precio es mayor cuanto más largo (mayor duración) es el bono. Si suben las tasas de interés el precio de un bono a 30 años cae más que el precio de una letra a 3 meses. SVB se financiaba con deuda a cortísimo plazo (depósitos) e invertía en activos de alta calidad como bonos del Tesoro americano, pero de larga duración. Cuando la Reserva Federal comenzó a subir las tasas de interés el valor de los activos de SVB se desplomó. 

Un poco de contabilidad creativa (y legal) le permitió al SVB camuflar su débil situación financiera durante un tiempo, pero solo debe haber hecho falta que algún analista haga un par de números para darse cuenta de que las pérdidas no realizadas en los bonos de largo plazo que figuraban en el balance como inversiones de largo plazo (hold to maturity) superaban al patrimonio neto para iniciar el incendio. 

Hoy el banco ya no existe más. El FDIC decidió rescatar a todos los depositantes sin importar el monto y para que esto no se interprete como un rescate a Wall Street se dice que se va a licuar completamente a los accionistas.

El caso de SVB nos sirve para ver las debilidades inherentes que puede enfrentar cualquier sistema bancario con encajes fraccionarios, incluso uno como el norteamericano, y como motivación para plantear alternativas. 

Otra implicancia del caso es que, más allá de los errores e imprudencias por parte del SVB, la caída en el valor de los activos del banco fue causa de la suba de las tasas de interés y esto pone a la Reserva Federal entre la espada y la pared ya que por un lado se esperaba que siga subiendo la tasa de interés para combatir la inflación, pero ahora se plantean dudas sobre la estabilidad del sistema financiero para soportar esas tasas más altas. 

Claramente las cosas no están funcionando bien.