Día de la Mujer 2026: la mirada de 22 CEOs de empresas que hacen negocios en Argentina y los desafíos que enfrentan
Infobae reunió a líderes de empresas locales y regionales para que analicen la brecha de género y las tendencias que podrían poner en riesgo los avances logrados.
Como cada año, Infobae presenta un informe especial por el Día de la Mujer enfocado en la situación y los retos que atraviesan las mujeres en la economía. CEOs, dueñas y altos mandos de compañías argentinas y multinacionales analizaron la inserción profesional, la equidad de oportunidades y salarial, y los obstáculos estructurales que aún persisten.
A lo largo de las décadas, la participación femenina en el mundo laboral y de los negocios estuvo atravesada por desigualdades persistentes frente a los varones.
La brecha salarial, la concentración en determinados sectores de actividad, la mayor exposición a la informalidad y las barreras para acceder a puestos jerárquicos y espacios de decisión forman parte de un esquema que condiciona su desarrollo profesional. El llamado “techo de cristal” sintetiza esas limitaciones.
Si bien en los últimos años se produjeron avances y una mayor visibilización de estas problemáticas, los indicadores muestran que las diferencias no desaparecieron.
En el caso de Argentina, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), al tercer trimestre de 2025 (último dato disponible), la brecha de la media del ingreso total individual entre mujeres y varones alcanzó el 27,6%. Esto se debe a que en el primer caso el monto percibido llegó a $804.753 y en el segundo a 1.112.200 pesos.
La diferencia porcentual no tuvo mejoras relevantes en los últimos años: en 2016, cuando empezó la serie estadística, era de 28,6 por ciento. En 2018 superó el 30%, mientras que en 2020 tocó un mínimo de 24,7 por ciento.
A su vez, dentro del universo de 14 años y más, desagregada por sexo, la Tasa de Actividad para los varones fue de 70,1%, mientras que para las mujeres fue de 52,6 por ciento.
Además, en dicho período, la tasa de desocupación fue de 7,4% para las mujeres y de 5,9% para los varones.
En su último dossier estadístico de género, el Indec resaltó asimismo que las mujeres tienen tasas de subocupación más elevadas que los varones y que cuatro de cada 10 asalariadas trabaja en la informalidad.
En tanto, “mujeres y varones participan de manera diferencial en los distintos sectores de la economía. Las mujeres tienen una mayor participación relativa en ocupaciones vinculadas al cuidado, tales como actividades de los hogares como empleadores de personal doméstico, enseñanza y salud humana y de servicios sociales”, precisa el informe.
Por otra parte, 92 de cada 100 mujeres asumen el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, mientras que en los varones la proporción desciende a 75 de cada 100.
En términos globales, el Banco Mundial realizó un informe titulado “La mujer, la empresa y el derecho”, en el que se señala: “Las mujeres disfrutan actualmente de menos de dos tercios de los derechos legales disponibles para los hombres, y solo el 4% vive en economías que se acercan a la igualdad plena en lo que respecta a los derechos de las mujeres. Ninguna economía ha implementado aún el conjunto completo de derechos legales necesarios para la plena participación económica de las mujeres”.
En otro orden, el Foro Económico Mundial advirtió que “a pesar de los avances de las mujeres para alcanzar las esferas más altas del poder en las juntas directivas y la política, investigaciones recientes muestran que la confianza en el liderazgo femenino está disminuyendo y que parte del progreso logrado hasta la fecha en la participación de las mujeres en cargos corporativos podría estar estancándose”.
Un estudio de la universidad Siglo XXI, en el que se encuestó a 400 empresas de distintos sectores, registró que el 55% de las compañías relevadas tienen una baja o nula presencia femenina (hasta 25% o ninguna mujer en su dotación), lo que confirma la persistencia de estructuras masculinizadas.
En la alta dirección, el 82,8% de las máximas autoridades son varones y solo el 17,3%, mujeres. Este porcentaje desciende al 9,6% en empresas de más de 250 personas empleadas.
“Estos datos revelan la fuerte incidencia del techo de cristal en el acceso a las mesas de decisión en las grandes empresas así como la presencia de peldaños rotos en los niveles intermedios”, aseguró el informe.
La problemática tampoco es abordada de manera generalizada: solo el 16,8% de las empresas cuenta con una estrategia formal de igualdad de género, apenas el 22% implementa medidas específicas para acelerar la equidad, y únicamente el 5,5% ha asignado un presupuesto específico para esta agenda en 2025 y 2026, con cierto estancamiento o desinversión en comparación con el año anterior, especialmente en las de mayor tamaño.
La palabra de las CEOs
A continuación, la palabra de 22 CEOs consultadas por Infobae.
Mariana Lope - Presidenta de Carrefour Banco
Liderar hoy implica una responsabilidad que trasciende los resultados del negocio: el compromiso de dejar una huella para las personas que vienen.
No se trata solo de ocupar un espacio, sino de asegurar que ese espacio sea auténtico.
Durante mucho tiempo, uno de los grandes desafíos fue resistir la tentación de mimetizarnos con los modelos de liderazgo tradicionales para encajar.
El valor real reside en habitar nuestra propia voz y permitirnos ser un espejo donde otros puedan reconocerse y proyectarse sin miedo.
Implica ocupar activamente los espacios de decisión y sostener esa voz en cada mesa donde se define el rumbo, aportando miradas diversas que enriquecen el resultado colectivo.
Hemos avanzado en visibilidad, pero el cambio profundo ocurre cuando pasamos de la intención a la acción.
La diversidad no es un cupo, es la riqueza que permite a las empresas evolucionar al ritmo de la sociedad.
En ese sentido, debemos propiciar medidas concretas que allanen el camino, promoviendo una cultura de responsabilidad compartida y equidad real.
Al final del día, trabajamos para construir ese entorno laboral donde nos enorgullecería ver crecer a nuestros hijos e hijas.
Sandra Yachelini - Vicepresidente de Axion Energy
A lo largo de tres décadas trabajando en tecnología, fui entendiendo que mi mayor desafío no era cambiar de industria, sino animarme a mirar los negocios desde una perspectiva completamente distinta.
Ese aprendizaje me llevó a dar un giro profesional: pasé de vender tecnología a usarla como motor para que las transformaciones realmente sucedan.
Ingresar al sector energético —un ámbito históricamente masculino— fue una apuesta fuerte tanto para la organización como para mí.
Llegaba desde otra industria, mujer, y con un recorrido profesional profundamente marcado por la innovación tecnológica.
Sin embargo, en Axion encontré en ese cruce una oportunidad única para impulsar cambios culturales y comerciales, con una convicción definitiva: la innovación no es un complemento, es un modo de gestionar y un criterio que determina la calidad con la que hacemos las cosas.
El liderazgo femenino aporta una forma particular de construir equipos y lograr resultados.
Las mujeres contribuimos con empatía, amplitud de mirada y una capacidad genuina para integrar perspectivas diversas.
Cuando hablo de diversidad no me refiero solo al género: pienso en generaciones, orígenes culturales, trayectorias e historias distintas.
En un negocio tan transversal como la provisión de combustibles, lubricantes y productos de tienda, comprender esa diversidad es imprescindible.
Entender qué necesita cada proveedor, colaborador, socio y, sobre todo, cada tipo de cliente, nos permite diseñar experiencias consistentes y relevantes en todos los puntos de contacto.
Esa mirada diversa e integradora es la que, estoy convencida, nos permite construir organizaciones más ágiles, más competitivas y verdaderamente más cercanas a las personas.
Carola Pessino - Rectora UCEMA
Mi historia profesional comenzó en la UCEMA como alumna de la Maestría en Economía. Después de mi doctorado en la Universidad de Chicago y de enseñar e investigar en Duke y Yale, regresé a la Argentina en los años 90 para dirigir el Departamento de Economía, que en ese momento estaba mayormente ocupado por hombres. Más tarde tuve el honor de desempeñar cargos de máxima responsabilidad en el Poder Ejecutivo argentino y en el BID, y hoy regreso como rectora. En estas décadas hemos avanzado: la participación laboral femenina creció, en muchas carreras universitarias las mujeres representan la mitad o más de las graduadas y su presencia en los mandos medios es cada vez mayor. Sin embargo, cuando miramos los directorios empresariales o los cargos de CEO, la proporción sigue siendo baja.
No creo que exista una única explicación. Como en economía, se trata de un fenómeno donde interactúan múltiples factores de oferta y de demanda: decisiones personales, preferencias, contextos familiares, culturas organizacionales y criterios de promoción. La libertad de elección es un valor fundamental, y no todas las mujeres desean el mismo tipo de trayectoria. Pero cuando existe mérito y voluntad, las condiciones deben ser iguales y la evaluación debe hacerse con la misma vara, respetando estilos de liderazgo que pueden ser distintos y que muchas veces aportan mayor eficacia. El verdadero progreso llegará cuando la diversidad en el liderazgo sea una consecuencia natural del talento y no una excepción estadística.
El desarrollo profesional no debería plantearse como incompatible con la vida familiar. Mi mayor felicidad ha sido criar a mis hijas y acompañarlas en su formación. El capital humano comienza en el hogar y es una tarea compartida. Ser la primera mujer Rectora de la UCEMA no es solo un logro personal: es una señal institucional de madurez. La excelencia no tiene género, pero sí requiere instituciones que sepan reconocerla.