Desafío: el cambio climático y el desarrollo de la transición hacia modelos de energía más sustentables en el mundo y en la Argentina

Autor
Iván Ordóñez
Medio
La Nación
Mes/Año
30 de agosto de 2022

Más de 30 referentes de la sociedad civil, el sector privado y el Gobierno se reunieron a debatir sobre la política y la transición energética durante la quinta Conferencia Anual del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE), de la Universidad Torcuato Di Tella

El desarrollo energético de la Argentina es uno de los temas de mayor relevancia en la agenda pública. La necesidad de importar gas, mientras yace en Vaca Muerta la segunda reserva más grande del mundo del hidrocarburo no convencional, de acuerdo a diversas estimaciones, despierta la necesidad de dar debates sobre las políticas públicas necesarias para el crecimiento del sector.

Además, a esas discusiones se suma la preocupación por la transición energéticas y la importancia de cumplir con los objetivos de reducción de impacto en el ambiente, para la mitigación del cambio climático. Sobre estas encrucijadas se conversó en la quinta Conferencia Anual del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE), de la Universidad Torcuato Di Tella, que se llevó a cabo el último jueves en esa institución.

El encuentro contó con seis paneles, centrados en distintas temáticas: desde el impacto de la agroindustria en la huella de carbono hasta el estado del desarrollo sostenible en el mundo. Para comenzar, el rector de la universidad, Juan José Cruces, y Gastón Gertner, director Ejecutivo del CEPE, brindaron unas palabras de bienvenida.

“Cuando se mira la historia, se ve que la Argentina viene en un declive secular prolongado. El mundo tiene una historia totalmente diferente, tiene una historia para contar de los últimos 50 a 60 años, que es el período más exitoso de la historia de la civilización. A veces el discurso del cambio climático está impregnado de una cosa muy bajoneante, pareciera que son las consecuencias de un fracaso, pero no. Ha habido un incremento del bienestar absolutamente extraordinario y si, hemos sido poco cuidadosos con el medio ambiente mayormente por el puro egoísmo. Hay que hacernos cargo de nuestros desastres ecológicos, que tienen un costo”, reflexionó Cruces.

A continuación, Delfina Godfrid, miembro del Sustainable Development Goal 7 Youth Constituency (SDG7 YC), brindó una presentación panorámica sobre el problema de la crisis climática. “Estamos en un momento de consumo excepcional de energía”, aseguró. Destacó que el 10% más rico de la sociedad produce el 50% de las emisiones por consumo, mientras que el 50% más pobre emite el 10%.

El primer panel, moderado por Godfrid y Micaela Carlino, investigadora del Centro de Estudios en Cambio Climático Global de la Fundación Torcuato Di Tella, contó con la participación de Soledad Aguilar (directora de la Maestría en Derecho y Economía del Cambio Climático de FLACSO), Emilio Lèbre La Rovere (profesor del programa de Planificación Energética, COPPE/UFRJ), Ignacio Lorenzo (director de División de la Intendencia de Montevideo) y Hernán Carlino (director del Centro de Estudios en Cambio Climático Global de la Fundación Torcuato Di Tella. El eje del debate fue el grado de avance de los acuerdos internacionales respecto de los objetivos de desarrollo sostenible.

“Las soluciones implican cambiar las reglas de juego económico, energético y financiero. Para mí, bastaría con que prosigamos avanzando con lo que nos comprometimos a hacer”, dijo Carlino. Por su parte, Lèbre La Rovere dijo que las expectativas para la COP 27, que se llevará adelante en noviembre próximo, no son buenas. “Hay mucho trabajo en la regulación de los países, y en el marco de Latinoamérica eso es un reto muy importante, porque va a haber una competencia muy fuerte con los mercados de carbono”, destacó.

Lorenzo dijo que la única manera de estabilizar y limitar la combustión en el mundo implica una hoja de largo plazo. “Generalmente hay problemas de política doméstica que nos limita nuestra capacidad de negociar un proceso basado en intereses de cooperación conjunta”, agregó. Sobre el panorama mundial, Aguilar puntualizó: “Cuando hay una cierta alineación entre China y EE.UU. en términos de tratar el tema climático es cuando mayores avances se logran en las cosas, siendo estos los dos mayores emisores”.

El siguiente panel se focalizó en las emisiones del sector agropecuario y de la ganadería. Gustavo Grobocopatel (fundador del Grupo Los Grobo y miembro del Consejo Económico y Social de la universidad), Pablo Verra (Chief Strategy Officer de Sugo y profesor invitado de la Escuela de Negocios) y Elisa Belfiori (profesora de la Escuela de Negocios e investigadora en Economía del Cambio Climático) discutieron sobre el impacto del sector en el cambio climático y las acciones que pueden adoptarse para mitigar los efectos negativos, con la moderación de Iván Ordoñez, economista especializado en agronegocios y Director del Posgrado en Desarrollo y Gestión de AgTechs de la UCEMA.

“Aproximadamente el 85% de la agricultura en la Argentina se realiza bajo la forma de siembra directa. A partir de ella, la erosión dejó de ser un problema. El sistema productivo argentino es el que menos emite dióxido de carbono comparado a otros sistemas como el brasileño, el norteamericano o el europeo”, aseguró Grobocopatel. “Hay que tener cuidado con la hipocresía europea”, agregó.

Por su parte, Verra dijo: “Podemos llegar a compensar el total de las emisiones de metano que producen la misma cantidad de vacas en un pastizal realizando pastoreo sostenible; hay exceso de producción de dióxido de carbono que podés cuantificar”.

Belifiori se refirió a que es natural que la Argentina lidere la agenda de agricultura y ganadería sostenible “porque el campo es un sector estratégico, es pionero y tecnológicamente innovador en muchas de estas prácticas”.

Por primera vez, la conferencia contó con un panel pensado, diseñado, conducido y protagonizado por jóvenes. La crisis climática es una de las mayores preocupaciones de las nuevas generaciones y su intervención en la agenda pública local y mundial es activa. Josefina Amore (periodista y productora), Gastón Tenembaum (cofundador de Jóvenes por el Clima) y Francisco Sánchez Moreno (director de Reciclado y Economía Circular del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) presentaron sus ideas, con la moderación de Ana Bakker y Francisco Olivero, estudiantes de la universidad.

“Todas las movilizaciones nos hicieron dar cuenta de que solos no se puede”, dijo Sánchez Moreno. Los tres oradores coincidieron en la necesidad de hacer partícipes a otras generaciones en la lucha contra el cambio climático. ”Es muy incomodo asumir que las formas de producción que utilizamos hoy son dañinas y destructivas para el planeta”, dijo Amore. Por su parte, Tenembaum aseguró que desde su organización buscan mostrar que hay juventud en esos espacios y que es su responsabilidad involucrarse para abordar estas problemáticas.

Por la tarde, un panel compuesto por Hayley Stevenson (directora de los programas de Posgrado en Estudios Internacionales de UTDT), Peter Newell (profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Sussex) y Natalia Ceppi (investigadora del Conicet y profesora titular de Derecho Diplomático y Consular) debatieron sobre el estado de la transición energética en el mundo, coordinado por Juan Negri, director de las Licenciaturas en Ciencia Política y Gobierno y en Estudios Internacionales.

“Todos los países del mundo buscan atravesar la transición energética a partir de lo que se conoce como el trilema energético: equidad, seguridad, y sostenibilidad. Los acuerdos de París son un paso importante para coordinar globalmente y a largo plazo una estrategia política que esté atenta a los dilemas climáticos”, explicó Negri.

Newell destacó que “la política y las finanzas son herramientas claves para lograr ese cambio necesario en los incentivos de los actores principales”. Y agregó: “Necesitamos un acuerdo a nivel internacional para determinar más nítidamente cuáles son los límites del uso de energías poco sustentables”.

“La política energética todavía no logró consolidarse como una política pública; falta mucho para que esto suceda, y para que esa política pública trascienda a los giros partidarios en el marco de los cambios de gobierno”, dijo Ceppi.

Stevenson admitió que “se tarda mucho en realizar ese cambio”, pero eso no puede seguir siendo una excusa. “Las transiciones energéticas requieren de elementos, como el compromiso a largo plazo o la coherencia política, que no parecen estar presentes en nuestro esquema de gobernanza actual”, sentenció.

Durante el interludio, Gertner y Lisandro Kaunitz (cofundador de ReadySetReplace) conversaron sobre los sesgos y el comportamiento en el cambio climático y en la transición energética. “Los sesgos constan de dos características: son universales y predecibles. De ahí que puedan ser absorbidos y tenidos en cuenta a la hora de diseñar políticas públicas basadas en la evidencia”, describió Gertner.

“Un sesgo muy común es pensar que las tecnologías que utilizamos usualmente son las únicas existentes para realizar lo que hacemos cotidianamente con ellas. Cada uno de nosotros podemos tomar medidas importantes: electrificar, por ejemplo, permite reemplazar la tecnología obsoleta que usamos hoy”, dijo Kaunitz.

El último panel, moderado por Sofía Diamante, periodista de LA NACION, estuvo compuesto por Claudio Cunha (CEO y country manager de Enel Argentina), María Tettamanti (directora general de Camuzzi), Walter Cont (ejecutivo principal en la Dirección de Análisis Sectorial de la CAF), Nicolás Gadano (director de Ambiente, Energía y Crecimiento del CEPE) y Matías Campodónico (presidente de Dow Argentina y Región Sur de América Latina).

“Por los cambios tecnológicos y demandas sociales, los mercados de gas natural y energía eléctrica están cada vez más relacionados. Debe haber un trabajo entre las empresas y el Enargas en torno a proyectos que miren al futuro. Urge diseñar un esquema tarifario a futuro para ayudar a consumidores, productores e inversores a tomar las decisiones correctas; es muy inestable la cuestión tarifaria. Debe modernizarse el marco regulatorio en torno al tema tarifario”, dijo Tettamanti.

Gadano se refirió a que la transición energética no es el único objetivo a nivel mundial. “Uno de ellos es la seguridad de la provisión y suministro; que haya riesgos en el suministro de energía es algo que los países no pueden permitir. Otro objetivo es que la energía sea asequible, que se la pueda pagar”, aseguró.

Para Cunha, en la medida en que se exploren recursos energéticos para el mercado global, se podrá comenzar a independizarse. “La posibilidad de hacerlo requiere de decisión política y claridad jurídica”, comentó. Además, estimó un incremento de consumo eléctrico para 2030 de un 70%. Campodónico, por su parte, aseguró que la Argentina aparece como un mercado de alto potencial para el desarrollo de la industria petroquímica. “No obstante, en términos de política pública, no hay una hoja de ruta clara a nivel político”, comentó.

Por último, Cont dijo: “Hubo una ventana temporal (la década del 90), cuando las tarifas no eran subsidiadas. La matriz energética de la Argentina se compone en un 58% de gas natural. Es importante tener esto en cuenta a la hora de pensar políticas para descarbonizar”.

Para cerrar la conferencia, Miguel Galuccio (fundador, presidente y CEO de Vista) tuvo un mano a mano con Eduardo Levy Yeyati (director académico del CEPE y decano de la Escuela de Gobierno de la universidad), sobre los recursos naturales y el desarrollo sostenible.

Galuccio indicó que es difícil atraer inversiones para la Argentina con un cepo cambiario que impide repatriar dividendos o pagar las deudas en moneda extranjera. “El cambio climático se está abordando desde la política, donde el relato le ganó a la realidad. Esto es factible y es un hecho, porque cuando se mira lo que hemos logrado en los últimos años con respecto al cambio climático, no han sido avances concretos. En Europa, en algunos casos, estamos yendo para atrás”, cerró.